Chivas juega bien, pero el estilo de Milito todavía no garantiza títulos
El futbol de Chivas ha mejorado bajo la dirección de Gabriel Milito, pero el buen funcionamiento no convence a todos como señal de que el equipo esté listo para conquistar campeonatos. En el programa La Última Palabra, analistas debatieron sobre las posibilidades del Rebaño y coincidieron, en su mayoría, en que jugar bien no basta: para cambiar la percepción sobre el proyecto, el Guadalajara necesita traducir sus avances en trofeos.
La discusión tomó fuerza antes del partido contra Tigres. La mesa repasó los tres torneos que Milito ha dirigido con el club, incluidos los certámenes de Liga MX y las competencias internacionales, y recordó que hasta ahora el entrenador argentino no ha levantado un título. Aunque el equipo ha mostrado orden y una propuesta reconocible, sus actuaciones no se han convertido en una conquista.
Paul Aguilar consideró que Chivas aún debe aprender a administrar mejor los encuentros. A su juicio, el conjunto puede tomar ventaja y después disminuir la intensidad, una situación que permite a sus rivales recuperar terreno. Por eso, cree que el buen juego actual no es suficiente para pensar en títulos, al menos por el momento.
Fabián Estay también distinguió entre jugar bien y hacerlo de manera vistosa. Para el exfutbolista, el Guadalajara tiene condiciones para acercarse a la victoria y cuenta con una plantilla amplia, además de haber realizado inversiones importantes. Sin embargo, piensa que todavía no está listo para coronarse pronto, aunque el plantel ya debería competir por objetivos mayores.
Una opinión distinta fue la de Yayo de la Torre, quien defendió el proceso de Milito. Considera que el equipo avanza en la dirección correcta y que su propuesta lo coloca entre los conjuntos más atractivos del futbol mexicano. En su lectura, ganar un campeonato requiere recorrer etapas y Chivas está dando pasos dentro de ese camino, aunque comparte la competencia con varios aspirantes.
Nacho Hierro también vio una relación entre el buen desempeño y las opciones de obtener títulos, pero subrayó que el resultado final será determinante. Para que Milito y su equipo permanezcan en la memoria de los aficionados, sostuvo, no alcanzará con ofrecer buenas actuaciones: deberán ganar.
El reto de sostener el rendimiento en los partidos decisivos
La diferencia entre jugar bien y ser campeón suele aparecer en los momentos de mayor presión. Durante la temporada, un equipo puede imponer condiciones, crear oportunidades y mantener una idea clara; sin embargo, las eliminatorias exigen responder cuando un error puede dejarlo fuera. Ahí se mide la capacidad para conservar la calma y ejecutar el plan incluso cuando el partido se complica.
En ese sentido, la administración de las ventajas será una prueba importante para Chivas. Si el equipo logra adelantarse, tendrá que proteger el resultado sin renunciar por completo a atacar. Bajar demasiado el ritmo puede dar vida al rival; exponerse de más, en cambio, puede abrir espacios peligrosos. Encontrar ese equilibrio es parte del crecimiento que reclama el debate.
También será clave que el Guadalajara convierta su dominio en goles. Tener la pelota o llegar con frecuencia al área no siempre se refleja en el marcador. La eficacia en las ocasiones claras, la precisión en el último pase y la capacidad para resolver encuentros cerrados pueden definir la diferencia entre una campaña prometedora y una temporada con un título.
La profundidad de la plantilla es otro factor que puede favorecer al equipo. En torneos con calendario exigente, disponer de alternativas permite mantener la intensidad y cubrir ausencias sin modificar por completo la propuesta. Pero contar con recursos no garantiza resultados: las piezas deben responder cuando les toca participar y aportar soluciones en situaciones distintas.
El partido frente a Tigres ofrece, además, una referencia útil para valorar al Rebaño ante un rival de jerarquía. Un resultado positivo no resolvería por sí solo la discusión sobre el proyecto, pero permitiría observar cómo responde Chivas frente a un equipo acostumbrado a competir por objetivos importantes. La manera de afrontar los momentos difíciles podría decir tanto como el marcador.
La evaluación de Milito dependerá, por tanto, de algo más que la estética del juego. Su propuesta ya ha recibido reconocimiento, pero la exigencia de un club como Chivas incluye competir hasta el final y aprovechar las oportunidades de levantar un trofeo. El proceso puede requerir tiempo, como sostiene De la Torre, aunque la paciencia también se pone a prueba cuando los resultados no llegan.
Por ahora, el Guadalajara ha mostrado señales de avance, pero todavía debe dar el paso que separa a un equipo atractivo de uno campeón. La discusión seguirá abierta mientras el buen futbol no se traduzca en conquistas. Al final, el recuerdo que deje esta etapa dependerá de si el estilo de Milito consigue sostenerse cuando se deciden los títulos.
