Jugué champions con el Psv: richard ledezma se ve en el mundial 2026 con méxico

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«Jugué Champions con el PSV y lo hice bien»: Richard Ledezma se ve en el Mundial con México

Richard Ledezma no quiere pasar desapercibido rumbo al Mundial de 2026. El defensa de Chivas se ha colocado bajo los reflectores después de su actuación con la Selección Mexicana en la goleada 4-0 sobre Islandia, donde además de cumplir en defensa se dio el lujo de marcar uno de los tantos. Con esa carta de presentación, el jugador levanta la mano y se declara listo para pelear la titularidad en la banda derecha del Tri.

El futbolista, con pasado en el PSV Eindhoven de los Países Bajos, apela a su experiencia en una de las ligas más competitivas de Europa y, sobre todo, a sus minutos en la UEFA Champions League, como argumento principal para ganarse un lugar en el once de Javier Aguirre. Para Ledezma, lo hecho en Holanda es prueba suficiente de que está preparado para asumir un rol protagónico en la Selección.

Según sus propias palabras, su paso por el futbol neerlandés lo respaldan: jugó partidos de alto nivel con el PSV, incluidos duelos de Champions, y considera que respondió a la altura. Esa trayectoria, afirma, le dio la madurez futbolística necesaria para encarar ahora el reto más grande: consolidarse en la Selección Mexicana y llegar al Mundial como titular.

De cara al 11 de junio, fecha en la que México inaugurará la Copa Mundial de la FIFA 2026 enfrentando a Sudáfrica, Javier Aguirre continúa afinando detalles de su alineación ideal. Mientras algunos puestos parecen casi definidos, otros siguen abiertos a la competencia. Y es precisamente en la lateral derecha donde Ledezma siente que puede convertirse en «el hombre fuerte», apoyado tanto en su presente con Chivas como en su pasado europeo.

En la Liga MX, Ledezma se ha consolidado como uno de los laterales más sólidos del campeonato. Su capacidad para recorrer toda la banda, sumarse al ataque y, a la vez, cumplir en tareas defensivas, lo han colocado como pieza clave en el esquema del conjunto tapatío. Frente a Islandia, esa versión completa se vio reflejada: orden atrás, proyección al frente y un gol que redondeó su actuación.

El propio jugador reconoce que su nivel actual le permite soñar con la titularidad mundialista. Asegura que no se trata solo de ilusión, sino de argumentos reales: experiencia internacional, roce en Champions League y continuidad competitiva tanto en Europa como ahora en México. Ledezma insiste en que ha demostrado estar listo para asumir responsabilidades importantes.

Más allá de lo deportivo, el defensor subraya el valor emocional que tiene vestir la camiseta del Tri. Hace apenas unas semanas oficializó ante la FIFA su decisión de representar definitivamente a México mediante el conocido «One Time Switch», un trámite que le cierra la puerta a cualquier otra selección y confirma su compromiso absoluto con el combinado azteca. Para él, no es un simple trámite legal; es la culminación de una elección de identidad y pertenencia.

En sus declaraciones, Ledezma remarca que representar a México es un orgullo personal y el resultado de años de esfuerzo. El gol que logró ante Islandia, dice, es una recompensa a ese trabajo y una señal de que tomó la decisión correcta al elegir al Tri. Se mostró visiblemente feliz y recalcó que no se arrepiente de haber optado por el combinado mexicano.

El defensa también habló de su estado anímico: se siente lleno de confianza, algo que considera clave en su rendimiento. Sabe que para mantenerse en la órbita de la Selección debe seguir rindiendo con Chivas, mantener regularidad y no relajarse. Su plan es claro: continuar haciendo las cosas bien en su club, sostener el nivel mostrado con el Tri y esperar paciente, pero convencido, la lista final de convocados para el Mundial.

De momento, Ledezma asume que nada está garantizado. Es consciente de que Javier Aguirre cuenta con otras opciones para la banda derecha y que la competencia interna será intensa. Sin embargo, esa misma competencia la ve como un motor para elevar el nivel individual y colectivo. En su lectura, el que haya varias alternativas para el puesto beneficia al grupo, obliga a todos a exigirse más y, al final, le da al técnico más recursos tácticos.

En lo futbolístico, el perfil de Ledezma encaja con la tendencia del lateral moderno: agresivo al ataque, pero inteligente para defender. Está habituado a proyectarse al frente, lanzar centros, combinarse por dentro y llegar al área rival, algo que desarrolló con fuerza en la Eredivisie, una liga donde el juego ofensivo es protagonista. A la par, su paso por Champions le enseñó a medir tiempos, mantener la concentración noventa minutos y adaptarse a rivales de gran jerarquía.

Para Javier Aguirre, contar con un jugador con experiencia europea en la línea defensiva puede ser un plus importante. En un torneo como el Mundial, donde cualquier error se paga caro, tener futbolistas acostumbrados a escenarios de alta presión ofrece cierta garantía. Ledezma lo sabe y por eso repite como mantra que su etapa en el PSV no solo fue una vitrina, sino una escuela que hoy pretende poner al servicio del Tri.

De cara al Mundial 2026, México necesita renovar y fortalecer ciertas zonas del campo, y la lateral derecha ha sido históricamente un puesto en constante debate. La irrupción de Ledezma llega en un momento clave: mezcla juventud con experiencia internacional, y al mismo tiempo compite semana a semana en la exigente atmósfera de un club grande como Chivas, donde la presión por ganar es permanente.

En el plano mental, el jugador parece haber dado un salto importante. El hecho de haber marcado con la Selección mayor, en un partido donde el equipo goleó y dejó buenas sensaciones, alimenta su confianza. Para un futbolista que busca consolidarse, estos pequeños hitos -un buen partido, un gol, el aplauso de la tribuna- se convierten en combustibles para seguir creciendo y no bajar la guardia.

También es relevante la manera en que Ledezma habla de su elección por México. No lo presenta como una decisión pragmática, sino como un acto de convicción. Esa narrativa puede fortalecer su vínculo con la afición, que suele valorar a los jugadores que muestran compromiso y sentido de pertenencia. De cara al Mundial en casa, tener futbolistas que se expresen con ese grado de identificación con el país puede convertirse en un factor intangible, pero significativo, dentro del vestidor.

En la parte táctica, Ledezma puede ofrecer variantes interesantes a Aguirre. Además de desempeñarse como lateral, tiene la capacidad de actuar como carrilero en línea de cinco o incluso como volante por derecha en algunos esquemas. Esta versatilidad permite al entrenador modificar sistema sin necesidad de cambiar de hombre, algo muy valioso en un torneo corto, con rivales y contextos muy distintos partido a partido.

El reto inmediato para el jugador es sostener el nivel mostrado ante Islandia y trasladarlo con regularidad a la Liga MX. Sus actuaciones con Chivas serán el termómetro que utilice el cuerpo técnico del Tri para medir si está listo para competir por la titularidad mundialista. Un bajón de rendimiento podría abrirle la puerta a otros candidatos, mientras que una temporada sólida lo pondría en la primera línea de consideración.

El propio Ledezma parece tener claro ese camino: continuar trabajando, evitar distracciones, aprovechar el impulso emocional que le dejó el gol con el Tri y mantenerse enfocado en mejorar día a día. La ilusión de verse en el Mundial no es un destino asegurado, sino un objetivo que, según sus palabras y su actitud, pretende ganarse en la cancha, no en las declaraciones.

Así, Richard Ledezma se encuentra en un punto decisivo de su carrera. Con la experiencia europea a sus espaldas, el escaparate de un club grande en México y la puerta abierta de la Selección rumbo a un Mundial como anfitrión, el margen para trascender es enorme. Todo dependerá de si consigue convertir esa confianza que hoy lo acompaña en rendimiento sostenido, liderazgo en la banda derecha y, finalmente, en un lugar en la lista final que sueña ocupar.