Pizarro defiende a rodrigo aguirre y exige mejor versión de tigres en liga Mx

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Pizarro mantiene la calma ante la sequía de Rodrigo Aguirre en Liga MX y exige mejor versión de Tigres

Guido Pizarro, actual director técnico de Tigres, dejó claro que la falta de gol de Rodrigo Aguirre en la Liga MX no es motivo de alarma, al menos por ahora. Tras el empate 0-0 frente a Querétaro, el estratega argentino defendió al delantero uruguayo y señaló que su rendimiento no puede analizarse de forma aislada, sino dentro del funcionamiento colectivo del equipo.

Pizarro subrayó que Aguirre aporta mucho más que solo goles y que su trabajo sin balón, sus movimientos y su disposición táctica han sido valiosos para el conjunto felino, aunque el tanto todavía no llegue en el torneo local. Para el entrenador, la sequía goleadora del atacante es consecuencia directa de un funcionamiento ofensivo que aún no alcanza el nivel esperado.

«Estoy muy conforme con su rendimiento. No se puede hablar de un solo jugador cuando, en líneas generales, el funcionamiento del equipo no es el correcto. Los delanteros dependen mucho del juego colectivo para tener opciones claras. Él está trabajando muy bien para el equipo, en el día a día y en los partidos, y confío plenamente en que pronto se va a encontrar con el gol», explicó Pizarro en conferencia de prensa.

El técnico insistió en que el foco de su preocupación no está en un nombre propio, sino en la necesidad de que Tigres vuelva a ser un equipo sólido, reconocible y eficaz en ataque. En su análisis, la falta de puntería de los delanteros, incluido Aguirre, es un síntoma más de que el equipo todavía no alcanza su mejor versión, sobre todo cuando se trata de generar ocasiones claras en el área rival.

La ausencia de Fernando Gorriarán, una pieza clave en el mediocampo, ha sido otro factor que, según Pizarro, ha influido en la baja producción ofensiva. El uruguayo es uno de los principales generadores de juego y su lesión ha obligado al cuerpo técnico a mover piezas y ajustar el esquema, lo que ha impactado en la fluidez del equipo.

«Fer es un futbolista fundamental. El semestre pasado tuvimos mucha disponibilidad del plantel; ahora nos hemos encontrado con varias lesiones de jugadores muy importantes. Aun así, contamos con un gran grupo para competir y quienes han entrado lo están haciendo bien. Tenemos que mejorar, sí, y ojalá que podamos recuperar pronto a los chicos que están lesionados para que vuelvan a apoyar al equipo», apuntó el entrenador felino.

Pizarro también se refirió al apretado calendario que enfrenta Tigres, con partidos de Liga MX y Concacaf Champions Cup en muy pocos días. Aseguró que la seguidilla de encuentros limita el tiempo de trabajo específico en cancha, pero no puede servir como excusa para el bajo volumen de goles ni para los lapsos de desconexión que el equipo muestra por momentos.

«En la seguidilla de partidos siempre tienes poco tiempo para trabajar. Aun así, el duelo contra Querétaro salió, en líneas generales, como lo habíamos planificado. En el segundo tiempo encontramos un poco más de profundidad, pero no llegó el gol. Toca mejorar y entender que, cuando hay tantos partidos seguidos, hay pocos días para preparar. Lo que realmente me ocupa es que sigamos mejorando», agregó Pizarro.

De cara al duelo frente a Cincinnati, en el que se definirá el pase a los cuartos de final de la Concacaf Champions Cup, el técnico sabe que la contundencia será clave. Tigres necesita que sus delanteros -Aguirre incluido- transformen en goles el dominio que suelen tener en varios tramos de los partidos. La eliminatoria no deja demasiado margen de error, y cada oportunidad fallada puede costar caro.

El caso de Aguirre, además, tiene un componente anímico importante. Un delantero que no encuentra portería durante varios partidos puede caer en dudas, precipitación o ansiedad. Pizarro, consciente de ello, ha optado por el respaldo público y por subrayar los aspectos positivos de su atacante: su entrega, su disposición al sacrificio defensivo, su capacidad para fijar centrales y abrir espacios a sus compañeros.

En el vestidor, la confianza del entrenador puede marcar la diferencia. Cuando un técnico expone ante los medios que el problema es del colectivo y no de una sola pieza, envía un mensaje claro al grupo: nadie será responsabilizado en solitario por el mal momento y todos deberán responder en bloque. Eso también ayuda a que Aguirre no cargue con un peso desproporcionado por su falta de goles en la Liga MX.

Desde lo táctico, el rol de Aguirre en este Tigres tampoco se limita al típico «número 9» estático en el área. Suele retroceder algunos metros para asociarse, arrastrar marcas y habilitar a los extremos o a los mediocampistas que llegan de atrás. Pizarro ha destacado precisamente ese trabajo invisible que muchas veces no se refleja en las estadísticas, pero que contribuye al funcionamiento global de la ofensiva.

Sin embargo, en el futbol de alto rendimiento la paciencia siempre tiene un límite. Si la sequía goleadora se prolonga, la presión externa aumentará: afición y entorno exigirán resultados inmediatos. Por eso, el propio Pizarro sabe que la mejor forma de cerrar este debate es que Aguirre marque cuanto antes. Un gol, incluso aunque no sea en una gran jugada, podría desbloquear al delantero y cambiar la narrativa en torno a su desempeño.

Mientras tanto, el cuerpo técnico trabaja en variantes para que el equipo genere más y mejores oportunidades. Se han probado diferentes sociedades en ataque, ajustes en la posición de los mediocampistas ofensivos e incluso cambios en la altura de la presión para recuperar el balón más cerca del arco contrario. La idea es que los delanteros reciban en zonas más peligrosas y con mayor ventaja frente a la defensa rival.

El impacto de las lesiones se extiende más allá de Gorriarán. Cada baja obliga a modificar roles y automatismos que el equipo venía construyendo desde el semestre anterior. Cuando los jugadores no repiten alineaciones ni posiciones partido a partido, los mecanismos ofensivos tardan más en asentarse. De ahí que Pizarro insista tanto en la importancia de recuperar cuanto antes a los futbolistas que están en rehabilitación.

También resulta clave la gestión física y mental en este periodo de tantos partidos. El equipo no solo debe lidiar con viajes y desgaste, sino con la responsabilidad de competir en dos frentes. Pizarro ha optado por rotar ciertas posiciones y dosificar minutos, pero eso, a su vez, puede afectar el ritmo y la coordinación entre los hombres de ataque. Encontrar el equilibrio entre rotar y mantener una base estable es uno de los grandes retos para el técnico.

De cara al aficionado, la explicación de Pizarro también busca bajar la tensión. Tigres está acostumbrado a tener delanteros letales y marcadores abultados; cuando eso no ocurre, la inquietud aparece de inmediato. El entrenador, con su discurso, intenta recordar que el futbol es un juego colectivo y que la responsabilidad del gol no recae exclusivamente en quien termina la jugada, sino en todo el proceso previo de construcción.

En definitiva, la postura de Guido Pizarro combina autocrítica y respaldo. Reconoce que el equipo no está en su punto más alto, admite que necesitan mejorar en varios aspectos, sobre todo en la generación de opciones claras, pero al mismo tiempo respalda de forma contundente a Rodrigo Aguirre. Para él, el gol del uruguayo es cuestión de tiempo y de que Tigres recupere el funcionamiento que lo caracteriza.

El próximo tramo de la temporada será determinante: definiciones en Concacaf, partidos clave en Liga MX y la presión habitual sobre un club que está obligado a pelear por todos los títulos. Si Aguirre logra romper la sequía y el equipo encuentra mayor fluidez ofensiva, ese respaldo que hoy muestra Pizarro se verá retribuido en la cancha con lo que más vale en el futbol: goles y resultados.