«Cruz Azul apunta al doblete, pero su juego despierta sospechas»: en la mesa de debate lanzan advertencia a La Máquina
Cruz Azul dio un paso firme en la Concacaf Champions Cup al dejar fuera a Monterrey y meterse a los Cuartos de Final, resultado que mantiene vivo el sueño de conquistar tanto la Liga MX como el torneo internacional. Sin embargo, el funcionamiento mostrado ante Rayados dejó más interrogantes que certezas y encendió algunas alarmas entre los analistas.
La Máquina empató 1-1 en la Vuelta frente a Monterrey y selló el pase con un 4-3 global. El marcador luce positivo, pero para varios especialistas el trámite del juego distó de ser el de un equipo dominante y convincente rumbo a un posible doblete. Hoy Cruz Azul lidera el Clausura 2026 y en Concachampions se enfrentará al LAFC de la MLS por un boleto a Semifinales, un escenario que ilusiona a la afición, aunque no termina de disipar las dudas futbolísticas.
En la mesa de análisis de La Última Palabra, la mayoría coincidió en que Cruz Azul tiene plantel y momento para pelear por los dos títulos, pero al mismo tiempo subrayaron que el rendimiento colectivo aún no alcanza el nivel de un candidato incuestionable. La sensación general es clara: el potencial está ahí, pero falta comprobarlo en los partidos que realmente definen campeonatos.
Joaquín del Olmo fue de los primeros en poner matices a la euforia. Reconoció la solidez del proyecto, pero advirtió que el verdadero examen todavía está por venir: el tramo definitivo del semestre. Para él, Cruz Azul sí está en la baraja de favoritos, aunque debe comprobar que sabe manejar la presión en instancias finales y no solo en rondas previas.
Del Olmo resaltó que el trabajo del cuerpo técnico es prometedor, con una idea definida y un plantel que ha respondido en líneas generales. No obstante, subrayó que el parámetro real serán las Liguillas y los duelos de eliminación directa en Concacaf, donde la exigencia y los nervios suelen desnudar las carencias de cualquier proyecto.
Arturo Villanueva, por su parte, fue más duro al analizar el contexto del duelo ante Monterrey. Para él, la pobre versión de Rayados impide usar esa serie como una medida confiable del verdadero nivel cementero. Explicó que el conjunto regiomontano atraviesa un momento bajo, lo que relativiza el mérito de la clasificación.
Villanueva apuntó que Monterrey se encontró con un gol tempranero producto de un error de Gudiño en un disparo lejano y accesible, pero después de esa jugada el equipo del norte ofreció muy poco. Bajo esa óptica, Cruz Azul avanzó sin necesidad de apretar a fondo el acelerador, algo que, lejos de ser una virtud, puede alimentar una falsa sensación de superioridad.
Aun así, el propio Villanueva aceptó que, con todas sus reservas, ve a Cruz Azul como firme aspirante al doblete. Destacó que el equipo está bien dirigido, atraviesa una racha positiva, cuenta con variantes tácticas y que los refuerzos se han adaptado rápido al sistema. A su juicio, el vestidor luce equilibrado y competitivo, pero aún falta refrendarlo ante rivales en plenitud.
Carlos Hermosillo, máximo goleador histórico del club y voz autorizada en todo lo que rodea a La Máquina, mostró confianza plena en este plantel. Señaló que incluso en una de sus peores versiones durante el primer tiempo, y con el error de Gudiño que derivó en el tanto de Monterrey, el rival no fue capaz de aprovechar el contexto para voltear la serie.
Hermosillo aseguró que espera ver a Cruz Azul levantando ambos trofeos al final de la temporada. Para él, el equipo ha aprendido a sufrir y a gestionar momentos adversos, algo que históricamente le ha costado. Su lectura es optimista: si con un desempeño irregular pudieron dejar fuera a un cuadro como Rayados, con ajustes y mayor concentración pueden convertirse en un rival temible para cualquiera.
En contraste, Raoul Ortiz ofreció una lectura más crítica. Considera que Cruz Azul sí es candidato natural por plantel, historia y circunstancias del torneo, pero recalcó que el equipo de Larcamón comienza a generarle ciertas dudas. Y no solo por lo mostrado ante Monterrey, sino por el antecedente del propio técnico en fases de eliminación directa.
Ortiz recordó que Larcamón sorprendió con Puebla a pesar de tener muy poco en cuanto a nombres, y que con León logró conquistar una Concacaf. Sin embargo, matizó que dirigir a un club con la presión y las expectativas de Cruz Azul es un reto distinto. En su opinión, cuando el entorno exige pelear por el doblete casi como una obligación, el equipo todavía no se ve tan sólido como debería.
La gran incógnita, para Ortiz, es cómo reaccionará Larcamón cuando lleguen las semifinales y finales, donde cada decisión pesa el doble. Señala que, ante Monterrey, hubo lapsos de desconexión, falta de intensidad y una propuesta demasiado conservadora para el tipo de plantilla que tiene. Eso alimenta el temor de que, en el momento crítico, el equipo pueda quedarse corto.
Más allá de las posturas a favor o en contra, hay un punto común en el análisis: Cruz Azul está en un escenario ideal para soñar, pero también para exigirse al máximo. Lidera el torneo local, sigue con vida en Concachampions y tendrá una prueba exigente ante LAFC, un rival que acostumbra jugar con intensidad y alta velocidad, y que suele castigar cualquier desatención defensiva.
El duelo contra LAFC será un termómetro clave. Ahí se verá si La Máquina está lista para competir de tú a tú con equipos dinámicos, con figuras ofensivas desequilibrantes y con una propuesta táctica agresiva. Si Cruz Azul consigue imponerse con autoridad, las dudas disminuirán y la etiqueta de candidato al doblete dejará de ser solo una posibilidad para convertirse en una expectativa real.
Otro aspecto que entra en juego es la gestión del plantel. Pelear por dos competencias a la vez exige rotaciones inteligentes, manejo de cargas físicas y una lectura fina de los momentos de cada futbolista. Larcamón deberá encontrar el equilibrio entre mantener una base sólida y dar minutos a quienes pueden aportar frescura, sin perder automatismos ni cohesión.
La presión histórica también pesa. Cruz Azul ha cargado durante años con el estigma de dejar escapar títulos cuando parecía tener todo a favor. Cada error, cada gol recibido en momentos clave, reaviva esos fantasmas. Por eso, más allá del funcionamiento táctico, la fortaleza mental será determinante si quiere sostener una candidatura creíble al doblete.
El entorno mediático y la afición no ayudan a bajar la tensión. El liderazgo en la Liga MX y el avance en Concachampions alimentan el entusiasmo, pero también suben la vara de la exigencia. Un tropiezo en Liguilla o una eliminación temprana en Concacaf podrían ser interpretados como fracaso, aunque el proceso en términos generales sea positivo.
En ese sentido, los partidos que vengan no solo pondrán a prueba al plantel, sino también al propio proyecto. ¿Está Cruz Azul listo para ganar jugando bien y también sufriendo? ¿Puede cerrar series sin dramatismos innecesarios? ¿Tendrá la capacidad de manejar resultados favorables sin caer en excesos de confianza, como pareció suceder por momentos ante Monterrey?
Las respuestas llegarán con el paso de las jornadas y los cruces de eliminación directa. Por ahora, Cruz Azul vive en una delgada línea entre la ilusión y la sospecha. Los argumentos para creer están sobre la mesa: un equipo enrachado, refuerzos que respondieron, un técnico con ideas claras y una posición de privilegio en ambas competencias.
Pero las advertencias también son claras: el juego mostrado aún no corresponde plenamente al de un equipo que quiere arrasar en todos los frentes. Si La Máquina aspira a confirmar su condición de favorito absoluto al doblete, deberá transformar la duda en certeza, el alivio en autoridad y los destellos en constancia. Solo entonces el sueño de levantar dos trofeos dejará de ser una expectativa externa para convertirse en una realidad construida desde la cancha.