Afectados por la pérdida de seleccionados y un posible cruce ante América: en LUP ponen en duda el título de Chivas
Con la Fecha FIFA ya concluida, la Liga MX retoma su curso y el foco se posa de inmediato sobre el actual líder del torneo: Chivas. En la mesa de análisis de La Última Palabra, el equipo tapatío fue sometido a un escrutinio profundo, no solo por su rendimiento reciente, sino por el contexto que se avecina y que podría cambiar por completo el panorama de la Liguilla.
El Rebaño llega como el mejor conjunto del campeonato, con un futbol que ha convencido desde el torneo anterior y que le ha permitido instalarse en la cima de la tabla. Sin embargo, la situación podría volverse mucho más compleja cuando se tomen en cuenta las convocatorias a selección nacional y las normas que regirán la fase final del torneo.
Chivas, líder… pero con una amenaza en el horizonte
En el programa se planteó un escenario incómodo para el entorno rojiblanco: se prevé que, debido a la concentración previa al Mundial de 2026, Chivas perderá entre cinco y seis jugadores clave en pleno momento decisivo del campeonato. Es decir, llegará a la Liguilla muy mermado, justamente en el tramo donde se definen los campeones.
A esto se suma una regla que complica aún más el panorama: la FIFA no autorizó que los clubes se refuercen específicamente para la Liguilla. Es decir, lo que tengas en tu plantel al cierre de la fase regular es, prácticamente, con lo que tendrás que encarar la pelea por el título. Para un club que verá salir a varios de sus referentes a la concentración de la Selección Mexicana, el golpe puede ser directo a sus aspiraciones de campeonato.
Una encuesta que parecía sencilla terminó generando dudas
En la mesa de LUP, la discusión partía de una pregunta aparentemente simple: ¿puede Chivas ser campeón bajo estas condiciones? Al inicio, la mayoría consideraba que la respuesta era más o menos obvia, dado el buen momento del equipo. Sin embargo, al desmenuzar los detalles -especialmente la cantidad de jugadores que perderán y la imposibilidad de fichar refuerzos- la certeza comenzó a diluirse.
La comparación con Pumas se puso rápidamente sobre la mesa: ¿quién tiene más argumentos para llegar más lejos en la Liguilla? Aunque Chivas lidera el torneo, el análisis dejó claro que el contexto competitivo podría dar ventajas a otros clubes que mantendrán sus planteles intactos de cara a la fase final.
El respaldo al plantel, pero con reservas
Arturo Villanueva fue uno de los primeros en matizar el optimismo en torno al Rebaño. Reconoció el impacto que tendrá la salida de varios seleccionados, pero al mismo tiempo destacó el desempeño de los suplentes que ya ha puesto a prueba el técnico.
«Es verdad que van a perder muchos jugadores, pero los que ha probado el técnico han respondido bien. Claro que les resta posibilidades de ser campeones, pero los que están en la banca viven un buen momento», apuntó, subrayando que la estructura del plantel no se derrumba por completo, aunque sí se debilita.
El mensaje de fondo es claro: Chivas cuenta con recursos para competir incluso con bajas importantes, pero esa merma reduce de forma significativa su margen de error. En una Liguilla, donde la diferencia entre avanzar y quedar fuera suele ser mínima, cada ausencia pesa como una losa.
El estilo de juego no basta si faltan las figuras
Joaquín del Olmo, por su parte, destacó que futbolísticamente Chivas ha elevado su nivel desde el torneo pasado. El equipo ha encontrado una identidad, un funcionamiento más claro y un modelo de juego que lo hace ver sólido. No obstante, para él las ausencias pueden terminar marcando la diferencia.
«Creo que Chivas juega un mejor futbol que en el torneo anterior, pero las bajas les van a cobrar factura. Coincido en que hay jugadores que pueden cubrir esas posiciones, pero no es lo mismo», recalcó Del Olmo, poniendo énfasis en la jerarquía de los futbolistas que se irán con la selección.
En otras palabras, el sistema puede sostener al equipo hasta cierto punto, pero cuando se trata de instancias definitivas, la calidad individual y la experiencia de los jugadores determinantes suelen inclinar la balanza. Chivas tendría que afrontar esos momentos sin varias de sus principales armas.
Un posible cruce explosivo: América en el horizonte
Uno de los momentos más tensos de la charla llegó cuando se planteó un escenario que tampoco todos los aficionados tienen del todo presente. En este torneo no hay Play-In, por lo que la forma en que se ordene la tabla al final de la fase regular será crucial para definir los cruces de Liguilla.
En la fotografía actual, Chivas marcha como líder, mientras que América se ubica en la octava posición. Ignacio Hierro lanzó entonces una advertencia que hizo ruido en la mesa: si las cosas se mantienen más o menos como están, el Rebaño podría enfrentarse a las Águilas desde la primera ronda de la Liguilla.
«Chivas es hoy el mejor del torneo, juega muy buen futbol… Hoy es primero y América octavo; Pumas es cuarto y Pachuca quinto, veo una serie más pareja ahí. No sé qué pueda pasar», refirió Hierro, dejando abierta la posibilidad de un Clásico Nacional de alto voltaje desde el inicio de la fase final.
Un enfrentamiento de ese calibre no solo implica un desgaste futbolístico enorme, también supone una presión mediática y emocional que podría pasar factura. Y más aún si Chivas llega disminuido por la ausencia de varios de sus seleccionados.
Chivas, el más golpeado por las convocatorias
Yayo de la Torre aportó una visión centrada en el presente y en el impacto concreto que tendrá la convocatoria previa al Mundial. Según su análisis, ningún otro equipo del futbol mexicano será tan afectado como Chivas por la salida de jugadores rumbo a la concentración del Tri.
«Chivas es el único club que va a perder esta cantidad de futbolistas; claro que los va a afectar. Para ellos siempre es más complicado competir en cualquier torneo, desde la parte de reforzarse hasta situaciones como esta», señaló, recordando que el hecho de jugar solo con mexicanos siempre implica ventajas y desventajas particulares.
La identidad rojiblanca, basada exclusivamente en futbolistas nacionales, le abre la puerta para nutrir constantemente a la selección, pero al mismo tiempo condena al club a enfrentar escenarios como este: perder a varios de sus mejores elementos justo en la fase determinante del campeonato.
¿Excusa o realidad ineludible?
Alex Blanco introdujo un matiz importante en la discusión. Si bien reconoció que la situación de Chivas es compleja y que el impacto de las bajas es real, también advirtió sobre el peligro de que el club se escude en ese argumento para justificar un eventual fracaso en la Liguilla.
Para él, una institución del tamaño de Chivas está obligada a competir por el título en cualquier circunstancia, más allá de las complicaciones externas. La exigencia histórica y el peso de la camiseta hacen que no haya demasiado margen para explicar una eliminación temprana apelando únicamente a la ausencia de seleccionados.
La idea que dejó sobre la mesa es que, aunque las condiciones no sean las ideales, el equipo debe encontrar soluciones internas y desarrollar un plan que le permita seguir siendo protagonista. De lo contrario, cualquier tropiezo quedará bajo sospecha de haberse «adelantado» como justificación.
El reto para el técnico: gestionar una Liguilla con un plantel recortado
Más allá del análisis mediático, el gran desafío se traslada directamente al cuerpo técnico. Si Chivas pierde entre cinco y seis jugadores clave, el entrenador se verá obligado a rediseñar su once titular y su estrategia, tanto en ataque como en defensa.
Será necesario que los suplentes que hoy lucen en buen momento mantengan ese nivel bajo una presión distinta, la de la Liguilla, donde un error puede costar una eliminación. Además, el estratega tendrá que ajustar automatismos, roles y hasta la forma de competir en partidos cerrados, sabiendo que no contará con algunas de sus principales figuras.
También será clave la gestión física y mental del grupo: los futbolistas que se quedan tendrán que multiplicar esfuerzos, asumir más minutos y más responsabilidad. El margen para la rotación se reduce, y con ello aumentan los riesgos de fatiga o lesiones en pleno tramo definitivo.
La afición, entre la ilusión y la preocupación
En el entorno rojiblanco conviven dos sensaciones que parecen opuestas, pero que hoy están más presentes que nunca. Por un lado, la ilusión de ver a su equipo dominando la fase regular, con un futbol convincente y con la esperanza de volver a levantar un título de Liga. Por otro, la preocupación legítima por un contexto que podría pasarles factura cuando más importa.
El posible cruce temprano ante América alimenta aún más esa dualidad. Un triunfo sobre las Águilas en Liguilla podría catapultar anímicamente al Rebaño rumbo al título; una derrota, en cambio, sería un golpe durísimo, especialmente si se produce bajo el argumento de las ausencias por selección.
En cualquier caso, el entorno de Chivas tendrá que aprender a convivir con ese escenario: un equipo que entusiasma por su futbol, pero que está expuesto a una coyuntura muy particular que podría dinamitar sus aspiraciones.
¿Puede Chivas ser campeón en este contexto?
El consenso en la mesa de La Última Palabra no fue absoluto, pero sí hubo un punto de coincidencia: la pérdida de tantos seleccionados y la imposibilidad de reforzarse de cara a la Liguilla reducen las probabilidades de ver a Chivas como campeón. No las anulan, pero sí las condicionan de forma importante.
Para que el Rebaño logre coronarse en este torneo, tendrá que superar varios obstáculos simultáneos: mantener el liderato o al menos una posición privilegiada, gestionar las ausencias sin perder identidad de juego, evitar que el golpe anímico por las bajas se traduzca en dudas dentro del vestidor y, además, sortear un posible Clásico ante América desde la primera ronda.
Si algo quedó claro en el debate es que el torneo que viene no será uno más para Chivas. Será una prueba de fondo para medir no solo la calidad de su plantel y la capacidad de su técnico, sino también la solidez institucional de un club que, por su historia y su filosofía, está obligado a pelear arriba… incluso cuando el contexto le juegue en contra.