‘En México 86 había 14 líderes, hoy no hay ni uno’: el Abuelo Cruz ve a un Tri sin carácter rumbo al Mundial 2026
Francisco Javier «Abuelo» Cruz, uno de los símbolos del México de 1986, lanzó una crítica frontal a la Selección Mexicana actual: para él, al Tricolor de hoy le falta personalidad, jerarquía y voces fuertes dentro de la cancha, algo que, asegura, sobraba en aquel equipo que hizo soñar a todo el país hace casi cuatro décadas.
El exdelantero fue el primer invitado de «Bitácora 86», espacio en el que Carlos Hermosillo conversa con protagonistas del último Mundial organizado en territorio mexicano. Desde ahí, el Abuelo recordó cómo vivió aquella Copa del Mundo y comparó el ambiente de entonces con el que percibe hoy en el vestidor nacional.
«Mi convocatoria fue de la gente»: así llegó el Abuelo al Mundial 86
Cruz rememoró la insólita forma en la que Bora Milutinovic definió el último boleto para la lista mundialista:
Según el exjugador, el técnico pidió que se realizara una encuesta a nivel nacional para elegir entre él y Paco Chávez. El resultado inclinó la balanza.
«El lugar estaba entre Paco Chávez y yo. Bora pidió hacer una encuesta. La afición eligió que quería ver a un delantero y siempre he dicho que mi convocatoria fue gracias a la gente, porque me abrazaron desde ese momento», relató.
Su primer llamado se dio en marzo de 1986, cuando la Selección enfrentó a Peñarol en el Estadio Universitario. Aún no cumplía los 19 años y ya se probaba con la playera verde. Más tarde, en un duelo ante Argentinos Juniors en Querétaro, llegó su debut y lo coronó con un gol, confirmando que no se equivocaban quienes apostaban por él.
México 86: talento, equilibrio y muchos líderes
Para el Abuelo, aquel equipo que dirigía Bora no solo tenía buen fútbol, sino una mezcla perfecta de experiencia y juventud, además de algo que hoy echa especialmente en falta: liderazgo colectivo.
«Teníamos un equipazo. Las comparaciones son odiosas y generan envidia, pero esa selección tenía mucha experiencia y también juventud. Se dieron el lujo de dejar fuera a jugadores como Alfredo Tena y Cristóbal Ortega. En ese grupo había 14 líderes y ahora no los hay, y tampoco la misma calidad, porque lo de entonces era otra cosa», aseguró.
Cruz insiste en que el peso del vestidor se repartía entre varias figuras y no se concentraba en uno o dos nombres. Había referentes en todas las líneas, hombres capaces de ordenar, calmar, exigir y empujar en los momentos críticos. Para él, esa pluralidad de voces es precisamente lo que falta hoy en el Tricolor.
La espina clavada: los penales ante Alemania
México 86 sigue siendo uno de los grandes «y si…» de la historia futbolística del país. La Selección cayó eliminada por Alemania en los cuartos de final, desde el punto penal, en el Estadio Universitario de Nuevo León. A ojos del Abuelo, ese partido pudo cambiar la narrativa para siempre.
«Estoy convencido de que habríamos llegado a la Final, por lo que se sentía en el campo, por el grupo. Es una lástima que no hayamos pasado en aquellos penales contra Alemania», lamentó.
Cruz sostiene que el equipo se sentía fuerte, con confianza, y que el impulso que daba jugar en casa, combinado con la calidad del plantel, los ponía en condiciones reales de pelear por el título. No se trataba de un sueño descabellado: en su memoria, aquella selección estaba preparada para codearse con cualquiera.
De la ilusión del 86 al escepticismo de hoy
Han pasado casi 40 años y las sensaciones alrededor del Tri son radicalmente distintas. Si aquel México del 86 parecía ir en ascenso y contagiaba optimismo, el presente está lleno de dudas. Cambios constantes de técnicos, generaciones que no terminan de consolidarse y la ausencia de una figura claramente dominante en el vestidor han generado una percepción menos entusiasta.
Cruz no duda en señalar que, a diferencia de su época, hoy se percibe un equipo sin figuras que asuman el rol de líderes naturales: jugadores que hablen cuando hay que hablar, que den calma en la tormenta y que pongan el ejemplo en los momentos más complicados. Aunque reconoce que hay calidad individual, considera que falta carácter colectivo y personalidad.
¿Qué entiende el Abuelo Cruz por «líder»?
Cuando el exdelantero habla de los «14 líderes» de 1986, no se refiere únicamente a capitanes de brazalete. Para él, liderazgo significa asumir responsabilidades, no esconderse y sostener a los compañeros desde lo futbolístico y lo emocional.
En aquel equipo había veteranos con largo recorrido en selección y clubes grandes, hombres acostumbrados a jugar bajo presión. Pero también jóvenes que, pese a su edad, no se achicaban. Ese equilibrio, dice, es el que hoy está roto: hay talento joven, pero menos figuras consolidadas y, sobre todo, menos voces con autoridad dentro del campo.
Cruz sugiere que en el Tri actual muchos jugadores parecen más enfocados en el entorno mediático que en construir jerarquía deportiva con actuaciones constantes. La consecuencia es un vestidor donde cuesta trabajo encontrar quién toma la palabra y quién asume la culpa en las derrotas.
¿Es solo un problema de jugadores o también de estructura?
Más allá de criticar a la generación actual, el Abuelo deja entrever que la falta de liderazgo también responde a cómo se construye hoy la Selección Mexicana. Con menos competencia interna real, ciclos cortos de técnicos y un entorno que cambia de proyecto cada pocos años, resulta difícil consolidar una base de futbolistas que se mantengan juntos el tiempo suficiente para formar una columna vertebral sólida.
En 1986, el proceso tenía más continuidad. Muchos jugadores venían trabajando juntos desde antes, conocían al técnico y entre ellos se entendían casi de memoria. Hoy, entre convocatorias amplias, rotaciones constantes y presión externa, formar un grupo tan compacto parece un reto mayor.
A pesar de todo, el Abuelo es optimista para 2026
Paradójicamente, aunque es duro con el presente, Cruz no es pesimista con lo que pueda pasar en el Mundial de 2026, que México compartirá como anfitrión junto a Estados Unidos y Canadá. Para él, el simple hecho de jugar otra vez en casa puede desencadenar una reacción positiva similar a la de 1970 y 1986.
«Yo creo que México estará en Cuartos de Final, como en los dos mundiales anteriores en casa. Eso significa que habrá sexto partido, activemos nuestra fe», afirmó.
El nuevo formato con 48 selecciones amplía el número de encuentros y modifica los caminos hacia la fase final, pero el exdelantero estima que el Tri está en condiciones de, al menos, repetir su techo histórico como local: llegar a los cuartos de final y disputar ese anhelado sexto partido.
El factor local: presión o impulso
Jugar en casa no solo es apoyo; también es una losa pesada. El recuerdo de 1986 muestra que esa presión puede convertirse en combustible cuando existe un grupo fuerte y convencido. Para Cruz, el reto de 2026 será transformar las expectativas en energía positiva, no en miedo a fallar.
El exjugador insiste en que será clave que el cuerpo técnico defina pronto una base de futbolistas, les dé confianza y les exija convertirse en referentes. En un Mundial en territorio propio, la afición empuja, pero también exige. Sin líderes, ese ambiente puede volverse en contra; con ellos, el estadio se vuelve un aliado determinante.
¿Qué necesita este Tri para parecerse un poco al del 86?
Sin caer en nostalgias vacías, el Abuelo Cruz apunta a tres elementos que, a su juicio, debe recuperar la Selección Mexicana si quiere ser competitiva en 2026:
1. Competencia interna real: plazas en el once titular que no estén garantizadas por nombre, sino por rendimiento.
2. Continuidad en el proyecto: menos volantazos en la dirección técnica y mayor confianza en una idea de juego a largo plazo.
3. Formación de líderes: identificar a los jugadores con carácter fuerte, darles responsabilidad y respaldarlos incluso en los momentos adversos.
También sugiere que los futbolistas mexicanos que militan en el extranjero deben asumir un rol más protagónico cuando visten la camiseta del Tri. No basta con destacar en sus clubes: tienen que trasladar esa jerarquía al vestidor de la selección y convertirse en ejemplo para los que juegan en la liga local.
La memoria del 86 como espejo, no como ancla
El discurso del Abuelo Cruz no pretende encasillar al fútbol mexicano en el pasado, sino usar aquella generación como referencia de lo que sí se puede hacer cuando se combinan talento, trabajo y personalidad. Para él, la meta no es vivir de la nostalgia, sino aprender de lo que funcionó.
México 86 dejó la lección de que, con un grupo comprometido, una idea clara y muchos líderes repartidos por todo el campo, el Tri puede competir de tú a tú con las potencias del mundo. Hoy, el desafío es ver si la generación de 2026 es capaz de construir su propia historia y, quizá, ir más allá de lo que el país logró aquel verano.
Mientras tanto, la voz del Abuelo sirve de advertencia y de llamado: sin líderes, la selección es solo una suma de nombres; con ellos, puede volver a convertirse en un equipo al que nadie quiera enfrentar, especialmente cuando juega en casa.