«Sin 4 o 5 seleccionados, se caen»: en la mesa de La Última Palabra no ven a Chivas como candidato número uno al título del Clausura 2026, pese a que el Rebaño vive el mejor torneo corto de su historia en cuanto a puntos y solidez futbolística.
Guadalajara igualó 0-0 ante Necaxa, pero ese resultado no empaña el dato: con 35 unidades ya firmó su campaña más productiva en torneos cortos. Aun así, en el análisis rumbo a la Liguilla, el liderazgo en la tabla no basta para colocar al equipo como máximo favorito al campeonato; el gran factor que genera dudas es la inminente convocatoria de varios de sus futbolistas a la Selección Mexicana.
Una vez que concluyan las 17 jornadas de la fase regular, Javier Aguirre concentrará a un grupo importante de elementos de la Liga MX para los compromisos del Tricolor. En ese listado se espera que aparezcan entre cuatro y cinco jugadores de Chivas, todos con peso específico en el once titular. Esa posible «sangría» de talento es, para los panelistas de La Última Palabra, el golpe que puede cambiar por completo el panorama rojiblanco en la Fiesta Grande.
La pregunta que lanzó Alex Blanco en la mesa fue directa: después de amarrar un torneo histórico en cuanto a puntos, ¿Chivas debe ser considerado el principal favorito al título? La respuesta fue prácticamente unánime: reconocimiento al rendimiento, pero prudencia al momento de colocarlo en la cima de las candidaturas.
Yayo de la Torre, identificado con el Rebaño, puso matices importantes. Para él, lo de Guadalajara no sólo destaca en la sumatoria de puntos, sino en la forma: «Es el mejor torneo, no sólo en números, también en funcionamiento. Hay que estar orgullosos de lo que han hecho. Este equipo se ha encontrado, propone, compite y gana. Este torneo me gusta mucho, por el estilo y por el puntaje… pero no, no lo veo como el máximo favorito, porque habrá equipos que no sufrirán tanto la merma de seleccionados y van a llegar con el plantel prácticamente completo».
Fabián Estay coincidió en el elogio, pero alineó su postura con la cautela. Subrayó que el cierre de torneo definirá si Chivas conserva el liderato, pero no cree que eso baste para etiquetarlo como gran candidato: «Hasta ahora han hecho un campeonato muy bueno, veremos si logran terminar como líderes, pero eso no los convierte automáticamente en favoritos. Se les pueden ir 4 o 5 jugadores clave y, además, hay rivales que pueden llenar sus plantillas con hasta nueve extranjeros en la cancha. Esa diferencia de profundidad pesa en Liguilla. Chivas no anticipó que tendría un torneo tan redondo y, al mismo tiempo, que iba a perder tantos futbolistas».
Carlos Hermosillo fue todavía más frontal. Para él, el tema no es el nivel de juego, sino la pérdida de estructura: «No. Tienen un plantel que ha jugado muy bien al futbol, pero les van a quitar a 4 o 5 titulares. Es muy complicado sostener el mismo nivel en partidos de máxima exigencia cuando te desarman casi medio equipo base. Y todo por colaborar con la Selección. Eso te desbalancea».
Antes de que la discusión derivara hacia otros temas, Joaquín del Olmo cerró filas con esa idea: «No es favorito por la merma que va a tener. Es un golpe directo a su columna vertebral. Y ahí es donde Pumas, por ejemplo, podría aprovechar y terminar por encima en la tabla o llegar más entero a la Liguilla».
El empate sin goles ante Necaxa fue leído por varios en la mesa como un primer ensayo del futuro inmediato de Chivas sin sus figuras. Con algunas ausencias y rotaciones, el equipo perdió chispa en ataque, no pudo romper el cerrojo defensivo y dejó sensaciones encontradas. El Rebaño mostró orden y solidez atrás, pero careció de creatividad y contundencia en los últimos metros, un síntoma que se vuelve preocupante si se piensa en una Liguilla llena de series cerradas.
Al interior del análisis se reconoce que Guadalajara tiene banca para cubrir las posibles bajas, pero la gran duda es si los suplentes tienen el ritmo y la jerarquía necesaria para sostener el nivel mostrado hasta ahora. En fase regular es posible navegar con rotaciones; en Liguilla, cada error se paga caro y cada detalle pesa. Sin sus seleccionados, Chivas pasará de ser un equipo dominante a uno que tendrá que competir desde la resiliencia y el orden, más que desde la superioridad individual.
Otro punto que se puso sobre la mesa es el contexto reglamentario de la Liga MX. Mientras Chivas mantiene su filosofía de jugar únicamente con futbolistas mexicanos, sus rivales pueden echar mano de hasta nueve extranjeros, muchos de ellos seleccionados nacionales en sus países o jugadores con experiencia internacional. Esa diferencia en la «profundidad de calidad» se acentúa cuando el Rebaño cede a sus mejores hombres al Tricolor, pues se queda sin su élite mientras otros mantienen casi intactas sus figuras.
Desde la óptica competitiva, la convocatoria a Selección es un reconocimiento al trabajo de Chivas: indica que sus jugadores están en alto nivel y son referencia nacional. Sin embargo, también es un arma de doble filo. A nivel de club, la ausencia simultánea de varios titulares desajusta automatismos, rompe asociaciones dentro del campo y obliga al cuerpo técnico a replantear la idea original justo antes del tramo más importante del torneo.
El calendario también influye. Liguilla implica viajes, partidos de ida y vuelta, presiones máximas y poco margen de maniobra. Si los seleccionados regresan con desgaste físico, con golpes o incluso sin suficiente tiempo de entrenamiento con el grupo, el cuerpo técnico tendrá que decidir entre apostar por ellos «a medias» o mantener a los suplentes que llegan con más ritmo, pero menos calidad. Esa disyuntiva táctica puede ser definitiva a la hora de enfrentar a clubes que llegarán con su base trabajada de principio a fin.
En contraste, otros candidatos tradicionales al título -como los equipos que suelen pelear arriba de manera constante- no proyectan una pérdida tan numerosa de elementos titulares. Esa estabilidad de plantel les permite planear la Liguilla con mayor previsibilidad, diseñar esquemas específicos para cada rival y aprovechar debilidades como la que podría presentar Chivas: un equipo con gran torneo, pero con menos fondo de armario en momentos clave.
A partir de ese escenario, surge otra pregunta de fondo: ¿puede un equipo que se ve «mermado» por sus propios méritos (es decir, por aportar tantos futbolistas a la Selección) sostener la etiqueta de máximo favorito? Para los analistas, la respuesta es no. Chivas es, sin duda, uno de los contendientes más serios y uno de los protagonistas del Clausura 2026, pero la lucha por el título se perfila más abierta, con varios clubes listos para aprovechar cualquier resquicio.
Eso no significa que el Rebaño esté descartado. El buen torneo ya les dio confianza, funcionamiento y una identidad clara. Si los suplentes responden, si el cuerpo técnico logra rediseñar el plan de juego y si el equipo es capaz de hacerse fuerte desde lo colectivo, Guadalajara puede competir de tú a tú con cualquiera. La diferencia es que, para muchos, ha dejado de ser «el gran favorito» para convertirse en «uno de los aspirantes».
De cara a la última jornada del Clausura 2026, Chivas todavía tiene en sus manos la posibilidad de confirmar el liderato general y cerrar con inercia positiva. El reto será doble: mantener la concentración en la Liga al mismo tiempo que asume el costo de alimentar a la Selección con varios de sus referentes. En ese cruce de responsabilidades se jugará buena parte del futuro inmediato del club.
Al final, el debate en la mesa dejó un mensaje claro: el mejor torneo corto de su historia no garantiza a Chivas el papel de gran candidato al título. El desgaste, las ausencias y la diferencia en profundidad de planteles emparejan la pelea por la corona. El Rebaño llega a la Liguilla con ilusión y con números que ilusionan, pero también con interrogantes que sólo el campo podrá responder.
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