México está para su mejor mundial tras vencer a corea del sur en 2026

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«México está para su mejor Mundial»: el Tri desata la ilusión en LUP tras vencer a Corea del Sur

La Selección Mexicana volvió a encender la esperanza. Con un triunfo sufrido pero valioso por 1-0 frente a Corea del Sur, el Tri aseguró el primer lugar del Grupo A del Mundial 2026 y amarró su clasificación a los dieciseisavos de final. Más allá del marcador, el rendimiento colectivo y la solidez mostrada provocaron que en el programa La Última Palabra se hablara ya de la posibilidad de ver, por fin, la mejor actuación de México en una Copa del Mundo.

El gol de Luis Romo al minuto 50 fue el punto de quiebre de un partido tenso, cerrado y con muy poco margen de error. México supo administrar la ventaja, defender con orden y, sobre todo, mantener la portería en cero, un aspecto que fue resaltado por los analistas como una señal de madurez competitiva que el combinado nacional no siempre había mostrado en torneos anteriores.

«México va a firmar su mejor papel en la historia de los Mundiales»

Joaquín del Olmo fue el más contundente en su análisis. El exfutbolista no se limitó a elogiar el triunfo de la Jornada 2, sino que se atrevió a proyectar al equipo hacia una actuación histórica:

> «Creo que México va a hacer su mejor papel en la historia de los Mundiales. Es un equipo muy sólido, muy ordenado. Ilusiona que no recibas gol, eso es muy bueno».

Para Del Olmo, el verdadero valor de este Tri radica en el equilibrio. No se trata solamente de tener momentos de buen fútbol ofensivo, sino de haber encontrado una estructura táctica que permite defender con muchos hombres, reducir espacios y, al mismo tiempo, generar peligro cuando se recupera el balón. Esa combinación, a su juicio, es la que coloca a México en condiciones de competir ante cualquier rival.

Un Tri que se sabe sufrir

En la mesa también se destacó que este equipo ha aprendido a «sufrir bien» los partidos. En otras ediciones, México solía regalar tramos de juego en los que la desconcentración o la falta de manejo de partido terminaban costando caro. Frente a Corea del Sur ocurrió todo lo contrario: el Tri resistió los momentos de presión asiática, no perdió la cabeza y mantuvo la disciplina táctica hasta el silbatazo final.

Esa capacidad de gestionar el marcador, especialmente en un Mundial donde los detalles marcan la diferencia, fue señalada como un signo de evolución. La sensación generalizada fue que México ya no depende exclusivamente de la inspiración de uno o dos jugadores, sino de la fuerza de un bloque compacto y solidario.

La mentalidad, el gran cambio que ve Hermosillo

Otro de los analistas que se mostró entusiasmado fue Carlos Hermosillo. El exdelantero destacó, por encima de cualquier otro aspecto, la mentalidad de la Selección Mexicana, un tema históricamente señalado como uno de los grandes pendientes del fútbol nacional.

Hermosillo subrayó que este grupo ha comprado por completo la idea de Javier Aguirre, algo que se refleja en la forma en que se apoyan entre sí dentro del campo:

> «Javier Aguirre ha conseguido un equipo solidario, eso habla de que están convencidos y de que hay un gran ambiente. Eso lo aplaudo».

Para Hermosillo, la diferencia clave con otros procesos es que hoy se percibe una convicción auténtica. No se trata de discursos vacíos ni de promesas, sino de un equipo que demuestra en cada pelota dividida, en cada regreso defensivo y en cada cobertura que todos están remando hacia el mismo lado.

Paul Aguilar: soñar sí, pero con exigencia máxima

Paul Aguilar aportó un matiz importante: la ilusión es necesaria, pero debe ir acompañada de una exigencia total en cada partido. El exlateral recordó que en una Copa del Mundo no existe rival sencillo y que cualquier exceso de confianza se paga muy caro.

> «Soñar no cuesta nada. Hay que empezar por ahí, ilusionarse, poder soñar. Paso a paso se van dando los objetivos. Lo más importante es lo que haga o deje de hacer México. Para ser campeón hay que ganarle a todos».

Con estas palabras, Aguilar marcó la línea: el Tri tiene motivos de sobra para entusiasmarse, pero no puede relajarse ni un solo minuto. Cada duelo es una prueba, y el verdadero reto será mantener la misma intensidad, concentración y orden mostrados ante Corea del Sur cuando lleguen rivales de mayor jerarquía en rondas de eliminación directa.

El peso del orden defensivo: la importancia de no recibir gol

Uno de los puntos que más ilusión generó entre los analistas fue el hecho de que México siga manteniendo su portería en cero. No encajar goles en un Mundial no es solo una estadística bonita: es un síntoma de estructura, disciplina y trabajo colectivo.

Luis Romo fue el héroe en el marcador, pero detrás de ese gol hay una defensa que supo cerrar líneas, un mediocampo que cortó circuitos y un equipo que entendió cuándo presionar arriba y cuándo replegarse. En el análisis se recalcó que, históricamente, las selecciones que aspiran a llegar lejos en una Copa del Mundo suelen construirse desde atrás: primero se asegura el cero y después se piensa en cómo lastimar al rival.

La huella de Javier Aguirre en este Tri

Javier Aguirre, un técnico con experiencia mundialista, ha sido pieza clave en este proceso. En LUP se destacó su capacidad para simplificar el juego, darle claridad a los futbolistas y priorizar la solidez sobre el lucimiento individual. No se trata del Tri más vistoso de la historia, pero sí de uno de los más estructurados.

El equipo muestra patrones claros: líneas compactas, ayudas constantes al poseedor del balón, cambios de ritmo bien tomados y un compromiso evidente para recuperar la pelota lo antes posible tras pérdida. Esa identidad, repetida partido a partido, es la que permite pensar que el rendimiento no será un simple «pico» de forma, sino algo sostenible a lo largo del torneo.

El contexto del Grupo A y el valor de ser primero

Asegurar el primer lugar del Grupo A no es un detalle menor. Terminar en la cima del sector no solo representa un golpe anímico positivo, también influye en el cruce de los dieciseisavos de final, donde, en teoría, el líder se mide a un rival menos fuerte en el papel.

En la mesa de análisis se insistió en que México ha hecho lo que tenía que hacer: ganar, sumar, mantener la puerta en cero y mandar el mensaje de que no está en el Mundial solo para competir, sino para trascender. Atar la clasificación con una jornada de anticipación también permite manejar mejor las cargas físicas y emocionales rumbo a las rondas definitivas.

¿Está realmente México para su «mejor Mundial»?

La gran pregunta que se desprende de todas estas opiniones es si México está, de verdad, ante la oportunidad de firmar su mejor participación mundialista. Para muchos, ese listón está marcado por los famosos «quintos partidos» que nunca se han logrado en torneos fuera de casa; para otros, por la calidad de juego y la autoridad con la que se superen las fases.

Lo que hoy alimenta la esperanza es que el equipo parece haber encontrado un balance pocas veces visto: seguridad defensiva, capacidad de sufrir, convicción en el plan de juego y una mentalidad más fuerte. No se habla solo de pasar de ronda, sino de competirle de tú a tú a las grandes potencias en instancias de vida o muerte.

El rol de los líderes dentro de la cancha

Otro aspecto que se valoró fue la aparición de líderes naturales en varias zonas del campo. Desde la zaga hasta el mediocampo, pasando por los referentes en ataque, se perciben voces que ordenan, corrigen y empujan al resto del grupo. Ese liderazgo distribuido evita que el equipo dependa únicamente de una figura para reaccionar en los momentos difíciles.

Los analistas coincidieron en que ese tipo de personalidad en el terreno de juego es la que sostiene los proyectos ganadores. Cuando el resultado es corto y la presión aumenta, son esos jugadores los que piden la pelota, calman a los compañeros y marcan el ritmo del equipo.

La afición, un factor que también pesa

Aunque el análisis se centró en la parte futbolística, se reconoció también el papel de la afición mexicana. Un Tri sólido y competitivo se retroalimenta del apoyo incondicional de su gente. A medida que avanzan los partidos y se encadenan los buenos resultados, se genera un efecto contagio: el equipo se siente más fuerte y el entorno deja atrás el escepticismo para abrazar la ilusión.

En ese sentido, la victoria sobre Corea del Sur fue vista como un punto de inflexión emocional. De un escenario de dudas se pasó a uno de confianza creciente. Esa energía, bien canalizada, puede ser un impulso determinante cuando lleguen los partidos de matar o morir.

Paso a paso, pero con la mira en la historia

El mensaje que quedó flotando tras la mesa de debate es claro: México no debe perder de vista que el camino mundialista es largo y exigente, pero tampoco tiene por qué renunciar a la ambición. Soñar con la mejor actuación de su historia no es un exceso cuando el equipo respalda esa ilusión con orden, disciplina y resultados.

Por ahora, el Tri ya dio el primer gran golpe: se clasificó como líder de grupo, mantuvo su arco en cero y demostró que sabe ganar partidos cerrados. Si continúa por esta línea, el discurso optimista de Joaquín del Olmo, la llamada a la exigencia de Paul Aguilar y los elogios de Carlos Hermosillo a la mentalidad del grupo podrían dejar de ser solo análisis de estudio y convertirse en el relato de una gesta histórica para el fútbol mexicano.