Ronaldo nazario se rinde ante messi y celebra su récord goleador en mundiales

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Ronaldo Nazario se rinde ante Messi: «A su edad yo ya estaba retirado y pesaba 120 kilos»

Lionel Messi continúa agrandando su leyenda en el futbol mundial y, con casi 39 años, ya no solo colecciona títulos y récords, sino también la admiración abierta de las mayores figuras de la historia. Uno de los últimos en rendirse a sus pies, con una mezcla de respeto, asombro y buen humor, ha sido nada menos que Ronaldo Nazario, el mítico «Fenómeno» brasileño.

El contexto no podía ser más simbólico: en pleno Mundial de 2026, Messi firmó un doblete ante Austria que le permitió alcanzar los 18 goles en Copas del Mundo, convirtiéndose así en el máximo goleador histórico del torneo. El récord, que en su momento perteneció a Ronaldo con 15 tantos, pasa ahora a manos del capitán argentino, que sigue marcando hitos cuando está a solo unos días de cumplir 39 años, el 24 de junio.

Entrevistado tras la nueva gesta de Messi, Ronaldo habló sin reservas sobre lo que significa ver su antiguo récord superado por el jugador que él mismo ha definido en más de una ocasión como el mejor de todos los tiempos. Lejos de mostrar resentimiento, el brasileño exhibió una enorme admiración y se tomó la situación con mucha naturalidad.

«Para los dioses del futbol, esta estadística demuestra que ha superado a todos los demás», aseguró Ronaldo al ser consultado por el logro del argentino. «Si alguien merece el título de máximo goleador histórico de la Copa del Mundo, definitivamente es Messi». Palabras fuertes viniendo de uno de los delanteros más temidos de la historia, y que reflejan el lugar que ocupa el rosarino en el imaginario de los grandes del pasado.

El exdelantero de Barcelona, Inter de Milán, Real Madrid y AC Milan no se quedó ahí. Con la espontaneidad que lo caracteriza, lanzó una frase que se hizo viral de inmediato y que subraya, al mismo tiempo, la grandeza y la longevidad competitiva de Messi: «¡Tiene 38 años, Dios mío! A los 38 yo ya me había retirado cuatro años antes y pesaba 120 kilos».

La frase, cargada de autoironía, pone en perspectiva el nivel que mantiene Messi a una edad en la que la mayoría de las figuras históricas ya han colgado los botines. Ronaldo, que vio su carrera golpeada por graves lesiones de rodilla, reconoció así no solo el talento del argentino, sino su capacidad física y mental para seguir al máximo nivel por casi dos décadas.

Las declaraciones de Ronaldo fueron mostradas a Messi en la zona mixta posterior al encuentro ante Austria, disputado en Dallas. Al ver y escuchar al «Fenómeno», el capitán de la Selección Argentina no pudo ocultar una sonrisa y respondió con la misma altura, devolviendo el elogio y recordando cuánto lo marcó Ronaldo en su infancia futbolera.

Messi ha confesado en repetidas ocasiones que Ronaldo Nazario fue uno de sus grandes ídolos cuando era niño. No era extraño: a finales de los noventa y principios de los 2000, el brasileño revolucionó el puesto de delantero centro con una mezcla casi irrepetible de potencia, velocidad, regate y definición. Verlo en el Barcelona, en el Inter o con la selección de Brasil era, para muchos, la referencia absoluta de lo que significaba ser un «crack».

Tras escuchar las palabras de Ronaldo, Messi quiso subrayar un aspecto clave de la carrera del brasileño: la lucha constante contra las lesiones. «Sí, Ronaldo, eso se remonta un poco a lo que estaba diciendo hace un momento», explicó la «Pulga». «La verdad es que él sufrió lesiones muy graves, y no una sola vez, sino varias. Yo, gracias a Dios, tuve la suerte y el cuidado suficiente para no sufrir lesiones graves, y nunca tuve que entrar en una sala de operaciones. Eso, por supuesto, juega un papel importante… y así fueron las cosas».

Con esta reflexión, Messi puso sobre la mesa un tema que muchas veces se pasa por alto cuando se comparan eras y futbolistas: la salud y la fortuna física. Mientras el argentino ha logrado atravesar casi toda su carrera sin lesiones catastróficas, Ronaldo tuvo que reinventarse varias veces tras roturas de ligamentos y largos periodos de inactividad. Para muchos especialistas, de no haber sufrido esos problemas, el brasileño habría elevado aún más sus registros.

El cruce de elogios entre ambos sirve también para enfriar ciertas rivalidades históricas. Brasil y Argentina han mantenido una pugna permanente por el trono del futbol sudamericano y mundial, y, a menudo, la comparación entre sus leyendas ha alimentado discusiones interminables. Que uno de los mayores ídolos brasileños reconozca abiertamente la superioridad histórica de Messi como goleador mundialista, y que el argentino responda destacando la grandeza del «Fenómeno», ayuda a construir una narrativa de respeto entre generaciones.

Este reconocimiento adquiere otra dimensión si se considera el listado de marcas que Messi sigue acumulando. Además de convertirse en el máximo anotador de los Mundiales, el rosarino ha ido rompiendo registros de partidos disputados en la Copa del Mundo, asistencias, minutos jugados y otras estadísticas que lo colocan en un universo propio. No se trata solo de cantidad, sino del impacto de sus actuaciones en momentos decisivos.

La longevidad de Messi en la élite, comparada con la carrera más breve, aunque explosiva, de Ronaldo, abre la puerta a un debate interesante: ¿qué pesa más en la construcción de una leyenda, el pico de rendimiento o la duración en la cima? Ronaldo tuvo picos de forma tan descomunales que muchos lo sitúan, en su prime, como el delantero más dominante que se haya visto. Messi, en cambio, lleva casi veinte años rindiendo al máximo nivel, reinventándose en distintas posiciones y sistemas.

La respuesta de Messi, al poner el acento en las lesiones, parece inclinar la balanza hacia un enfoque más humano: hay factores que el futbolista no controla. El talento está, la mentalidad también, pero la suerte con el físico marca, muchas veces, el techo de una carrera. Él mismo reconoce que su camino habría sido muy diferente de haber atravesado varias cirugías, como ocurrió con Ronaldo.

Otro aspecto relevante es la excelente condición física que conserva Messi a las puertas de los 39 años. Su comentario sobre no haber pasado nunca por el quirófano se complementa con una rutina de cuidado extremo del cuerpo, la alimentación y el descanso. Mientras Ronaldo se burla de sí mismo diciendo que a esa edad ya estaba retirado y con sobrepeso, Messi continúa entrenando y compitiendo al más alto nivel, demostrando que la profesionalización del futbol también ha cambiado la manera en que las estrellas envejecen.

El contraste entre las dos realidades ilustra la evolución del deporte. En la época de Ronaldo, los métodos de recuperación, la nutrición y la prevención de lesiones estaban lejos del nivel actual. Hoy, las grandes figuras cuentan con equipos completos dedicados a prolongar su carrera: preparadores físicos personales, nutricionistas, analistas de datos y médicos especializados. Messi es, en gran medida, producto de ese ecosistema, pero también de una disciplina que él mismo se encargó de fortalecer a lo largo de los años.

El reconocimiento de Ronaldo también tiene un fuerte peso simbólico si se coloca junto a las opiniones de otros históricos del futbol que se han rendido a Messi. Con Pelé, Maradona, Zidane, Xavi, Iniesta, Buffon y tantas otras figuras destacándolo como uno de los mejores -si no el mejor- de la historia, el rosarino va cimentando un consenso que trasciende camisetas y nacionalidades.

Al mismo tiempo, este tipo de declaraciones suele reavivar el eterno debate sobre quién es el más grande de todos los tiempos. En algunos espacios todavía se intenta contraponer la figura de Messi con la de Diego Maradona, especialmente en el terreno de los Mundiales. Sin embargo, el récord de goles y la constancia del argentino en cinco ediciones del torneo le dan argumentos muy sólidos en esa discusión, más allá de la idolatría que despierta Maradona en una parte del público.

Lo que resulta indiscutible es que tanto Messi como Ronaldo Nazario han marcado una era y han redefinido lo que se espera de un atacante de élite. El brasileño, con su estilo demoledor y su capacidad para dejar rivales tirados por el suelo, inspiró a una generación entera. El argentino, con su capacidad para combinar gol, asistencias, visión de juego y liderazgo, ha elevado el listón de la completitud futbolística.

El diálogo a distancia entre estas dos leyendas, mediado por elogios, risas y recuerdos, tiene algo de relevo simbólico. El récord mundialista que durante años fue propiedad de Ronaldo ahora pertenece a Messi, pero no como un desenlace amargo, sino como parte natural de la evolución del futbol. El propio «Fenómeno» lo acepta y lo celebra, consciente de que los récords están precisamente para ser superados.

En definitiva, el intercambio de palabras entre Ronaldo Nazario y Lionel Messi alrededor del nuevo récord goleador en Mundiales deja varias imágenes poderosas: la humildad de un ídolo brasileño al reconocer a un argentino como el máximo referente, la gratitud de Messi hacia uno de sus héroes de la infancia y la constatación de que, a pesar del paso del tiempo, las grandes figuras del futbol siguen encontrando formas de admirarse mutuamente.

Mientras Messi continúa escribiendo capítulos dorados en el cierre de su carrera, la admiración de gigantes como Ronaldo solo refuerza la idea de que estamos ante un futbolista irrepetible. Y, al mismo tiempo, recuerda que el legado de quienes vinieron antes -como el propio «Fenómeno»- sigue presente en cada gol, en cada récord y en cada niño que, en cualquier parte del mundo, sueña con ser el próximo héroe de los Mundiales.