Néstor Lorenzo, satisfecho pero autocrítico tras el triunfo de Colombia: «La diferencia en el marcador debió ser mayor»
La Selección Colombia dio un paso firme hacia la siguiente ronda del Mundial 2026 al imponerse a la República del Congo en un duelo tenso, disputado y con un claro dominio cafetero durante gran parte del compromiso. Sin embargo, para Néstor Lorenzo, el marcador final no reflejó con justicia lo visto en la cancha: el técnico argentino consideró que su equipo generó lo suficiente como para ganar por una ventaja más amplia.
Al término del encuentro, el seleccionador no ahorró elogios para sus jugadores, resaltando tanto la intensidad mostrada como la disciplina táctica para cumplir con el plan de juego. Según Lorenzo, la clave estuvo en la convicción con la que el equipo asumió la propuesta ofensiva planteada desde el inicio.
«Los muchachos hicieron un partidazo. Les agradezco todo el esfuerzo porque se entregaron por completo y siguieron el plan al pie de la letra», expresó el entrenador, visiblemente complacido, aunque con el matiz de quien sabe que aún hay margen para mejorar. Su lectura fue clara: Colombia dominó, generó ocasiones y, por momentos, sometió al rival, pero careció de mayor contundencia frente al arco.
Lorenzo insistió en que, por volumen de juego y situaciones creadas, la selección colombiana mereció una diferencia más holgada. «Creo que tendríamos que haber marcado con más diferencia, pero el fútbol tiene estas cosas. Ellos, al final, nos tiraron algunos centros que nos complicaron un poco, aunque en líneas generales fuimos justos ganadores», analizó, subrayando que los minutos finales dejaron una sensación de sufrimiento que pudo haberse evitado.
El técnico también dedicó un apartado especial para el mediocampo, sector que consideró determinante en la superioridad de Colombia. Destacó los desempeños de jugadores como Daniel Muñoz Arias, Yaser Asprilla Puerta, Jefferson Lerma y, por supuesto, James Rodríguez, quien volvió a ser una de las figuras del equipo por su visión de juego, claridad con la pelota y liderazgo en los momentos de mayor tensión.
«Arias, Puerta, Lerma, todo el mediocampo… James mismo jugó un partidazo. Estoy muy contento con todos ellos», afirmó. Para Lorenzo, el equilibrio entre recuperación y creación fue uno de los grandes aciertos de la noche: el equipo logró presionar alto, recuperar rápido y, a partir de ahí, construir ataques peligrosos.
Una de las decisiones que generó más comentarios fue la sustitución de James Rodríguez, quien dejó el campo cuando todavía quedaba tiempo por jugar. Lejos de tratarse de un castigo o una señal de inconformidad, Lorenzo explicó que la elección tuvo que ver exclusivamente con la gestión del esfuerzo físico y la necesidad de refrescar la zona de creación.
«Fue más que nada para refrescar el equipo», aclaró. «James hizo un muy buen partido, realmente muy bueno. Podría haberlo dejado algunos minutos más, porque estaba en un nivel alto, pero consideramos que la entrada de Juan Fernando (Quintero) nos podía dar energía nueva y manejo de balón en el tramo final. Juanfer entró bien y cumplió con lo que le pedimos».
Además de la faceta ofensiva, el técnico valoró especialmente la serenidad defensiva del equipo en un contexto de riesgo permanente: Colombia decidió jugar con líneas adelantadas, laterales proyectados y muchos hombres volcados al ataque, lo que inevitablemente dejaba espacios a la espalda para los contragolpes del Congo.
«Son los defensores y los volantes de contención los que quedan expuestos cuando el equipo propone tanto y se instala tan arriba en el campo», explicó Lorenzo. «Tanto Lerma como los dos centrales formaron un triángulo espectacular. Supieron corregir, anticipar y ganar muchos duelos individuales cuando el rival intentó sorprendernos».
El triunfo frente a la República del Congo no solo selló la clasificación de Colombia a la siguiente ronda, sino que también le permitió al combinado cafetero superar a rivales de peso en su grupo, entre ellos Portugal, llegando a la última jornada de la fase de grupos con confianza y margen para gestionar mejor las cargas físicas y las variantes tácticas.
Más allá del análisis inmediato del partido, Lorenzo dejó entrever que este tipo de encuentros son una valiosa lección de cara a lo que viene. Para el entrenador, aprender a cerrar los partidos y transformar el dominio en goles será fundamental si Colombia quiere aspirar a instancias más avanzadas del torneo. «Cuando no liquidas, siempre corres el riesgo de que una pelota parada o un error te complique. Tenemos que ser más fríos y efectivos en el último tercio», admitió.
Otro punto que el cuerpo técnico valora es la madurez emocional del grupo. A pesar de los momentos de apremio en el cierre del encuentro, el equipo no se desordenó ni cayó en la desesperación. Mantuvo la estructura, siguió intentando asociarse y, aunque cedió algunos metros, no renunció del todo a su idea de juego. Para Lorenzo, esa capacidad de mantener la calma bajo presión es un signo de crecimiento.
En lo individual, James Rodríguez vuelve a colocarse en el centro de la conversación futbolística de Colombia. El 10, más allá de las estadísticas, fue el cerebro del equipo: bajó a recibir, filtró pases, cambió de frente cuando fue necesario y aportó pausa en los instantes en que el partido se aceleraba demasiado. El técnico, sin embargo, insiste en que no se trata de un equipo formado alrededor de una sola figura, sino de un engranaje colectivo que potencia las virtudes de sus principales referentes.
El buen rendimiento de mediocampistas como Lerma, Puerta y Arias también abre un abanico de opciones para lo que viene. Colombia encontró en ellos una mezcla de recorrido, agresividad en la marca y capacidad para sumarse al ataque. Ese equilibrio permite que James y los jugadores más creativos reciban el balón en mejores condiciones y con más espacios para desequilibrar.
De cara a la próxima fase, es probable que Lorenzo siga ajustando detalles: pulir la coordinación defensiva en los balones aéreos, mejorar la toma de decisiones en el último pase y trabajar en la eficacia de cara al arco. El propio entrenador insinuó que habrá rotaciones calculadas para mantener al plantel fresco, sin perder el funcionamiento que lo ha llevado a destacar en este arranque mundialista.
La afición colombiana, por su parte, se marchó con sentimientos encontrados: por un lado, la alegría de la clasificación y la ilusión renovada; por el otro, la sensación de que el equipo pudo haber evitado el sufrimiento final si hubiera sido más contundente. Sin embargo, el balance general es positivo: Colombia mostró personalidad, juego y una identidad clara, elementos que, según Lorenzo, serán la base para soñar con algo grande en esta Copa del Mundo.
En síntesis, la victoria sobre el Congo dejó una doble lectura: satisfacción por el paso adelante y autocrítica por la falta de contundencia. Néstor Lorenzo lo resumió con una frase que marcará el trabajo de los próximos días: Colombia ganó bien, pero debe aprender a golpear más fuerte cuando tiene al rival contra las cuerdas. Solo así, considera el técnico, el equipo podrá transformar su buen fútbol en resultados incuestionables en las etapas decisivas del torneo.
