Elogios a Javier Aguirre en LUP tras tropiezo de Bielsa: «Hoy se ve que era el técnico ideal para México»
Mientras Javier Aguirre mantiene a la Selección Mexicana con paso inmaculado en el Mundial 2026 y ya la instaló en los Dieciseisavos de Final sin recibir gol, Marcelo Bielsa y Uruguay se despidieron prematuramente del torneo. Ese contraste encendió el análisis en el programa La Última Palabra, donde se concluyó que la Federación Mexicana acertó al inclinarse por el «Vasco» y no por el estratega argentino.
No hay que olvidar que, antes de que la Federación confirmara la tercera etapa de Aguirre al frente del Tri, Bielsa figuraba como uno de los candidatos más fuertes para tomar el banquillo. Hoy, con la eliminación uruguaya consumada, en la mesa de debate se insistió en que la apuesta por el técnico mexicano terminó siendo la más adecuada tanto por resultados como por gestión del vestuario.
Ignacio Hierro fue uno de los primeros en poner los números sobre la mesa: para él, el rendimiento de México en la fase de grupos es la mejor prueba de que se tomó la decisión correcta. Subrayó que los resultados «hablan solos»: una selección que avanza con puntaje perfecto y defensa imbatida frente a otra, como Uruguay, que se quedó fuera sin mostrar consistencia. Desde su perspectiva, Aguirre confirmó que era la opción idónea por encima de Bielsa.
Paul Aguilar, exseleccionado nacional, coincidió en que la diferencia no se limita a los marcadores, sino que se extiende al manejo de grupo. Señaló que el entorno en el vestuario mexicano luce estable, con roles claros y un ambiente competitivo pero sano, mientras que la selección charrúa terminó envuelta en tensiones internas, dudas tácticas y señalamientos hacia ciertas decisiones del entrenador. Aguilar recalcó que, cuando un equipo avanza con autoridad, sin sobresaltos y con solidez defensiva, suele ser reflejo de un liderazgo firme desde el banquillo.
Joaquín del Olmo fue todavía más tajante en su reconocimiento a Aguirre. Destacó que el «Vasco» domina como pocos el contexto del futbol mexicano: entiende la idiosincrasia del jugador, maneja la presión mediática y sabe competir en torneos cortos. Admitió que sus equipos quizá no sean los más vistosos, pero enfatizó que su estilo pragmático funciona, y en Mundiales lo que se exige es eficacia, no fuegos artificiales.
En contraparte, el panel también se detuvo en la forma en que Bielsa afrontó la caída de Uruguay. Sus declaraciones posteriores al duelo definitivo, en las que él mismo asumió el fracaso, despertaron opiniones encontradas. Para algunos analistas, esa autocrítica constante es una de sus virtudes; para otros, vuelve a exhibir un patrón: proyectos intensos, de mucho discurso y convicción, pero que pueden agotarse rápido y dejar heridas en el camino.
Varios comentaristas cuestionaron, además, ciertos gestos del técnico argentino fuera de la cancha, al considerar que su carácter distante o confrontativo termina afectando la relación con directivos, jugadores y hasta con el entorno cercano al equipo. Según esta visión crítica, esa mezcla de genio futbolístico con rigidez personal puede resultar contraproducente en contextos donde se requiere un manejo político y emocional más flexible, como el de una selección nacional latinoamericana.
Más allá de los resultados inmediatos, en La Última Palabra se subrayó una diferencia profunda entre ambos procesos: la visión de futuro. Con Aguirre, México vive una renovación notable. Durante este Mundial, 14 futbolistas están disputando su primera Copa del Mundo, lo que supone un relevo generacional que no se limita a la anécdota, sino que sienta las bases de la selección de los próximos ciclos.
Fabián Estay apuntó que lo realmente valioso es que el cuerpo técnico no solo se concentró en sobrevivir al corto plazo, sino que se atrevió a poner a prueba una nueva camada de jugadores. Aclaró que todavía es temprano para encumbrarlos como figuras consagradas, pero recalcó que lo importante es que ya existen nombres jóvenes con minutos reales en la máxima vitrina mundialista, y eso, insistió, se debe a la convicción de Aguirre y su equipo de trabajo.
En la misma línea, Paul Aguilar reconoció que uno de los grandes méritos del «Vasco» ha sido romper temores. No es sencillo dejar fuera a veteranos consolidados para abrir espacio a nuevos talentos, sobre todo cuando se juega un Mundial. Sin embargo, la forma en que el entrenador ha repartido minutos y responsabilidad demuestra que no se trata de una renovación cosmética, sino de un cambio estructural en la base del Tri.
Dentro del programa también se subrayó otro punto a favor de Aguirre: su capacidad para construir un grupo competitivo sin depender de una sola figura. La Selección Mexicana de este proceso luce más coral, con varios jugadores capaces de asumir el rol protagónico en distintos momentos del partido. Eso contrasta con la sensación que dejó Uruguay, donde la dependencia de individualidades históricas no se tradujo en un funcionamiento colectivo sólido.
Los analistas recordaron que Bielsa, a lo largo de su carrera, suele ser más efectivo cuando dispone de tiempo para trabajar con calma en clubes o en selecciones con proyectos de largo aliento, donde su idea puede madurar sin la premura de los torneos cortos. En cambio, en contextos como un Mundial, donde la adaptación y la lectura del momento son claves, su modelo rígido puede quedar expuesto frente a entrenadores más flexibles y pragmáticos.
A partir de esa reflexión, surgió la idea de que el argentino encajaría mejor en la estructura de un club del futbol mexicano, donde podría moldear planteles, apostar por fuerzas básicas y desarrollar su metodología sin la presión extrema de un torneo de cuatro semanas. Varios en la mesa coincidieron en que ver a Bielsa en un banquillo de la liga local sería un experimento interesante y probablemente enriquecedor para el medio.
En paralelo, se resaltó que el momento actual del Tri ha ayudado a cerrar ciertas heridas del pasado reciente. Después de fracasos dolorosos en torneos anteriores, la afición necesitaba volver a creer en una selección competitiva. El paso perfecto en la fase de grupos, la solidez defensiva y la presencia de caras nuevas han comenzado a cambiar el discurso pesimista, y en ese giro, Aguirre aparece como figura central.
Otro aspecto que se valoró fue la gestión emocional dentro del plantel mexicano. Se mencionó que el «Vasco» ha logrado equilibrar la presión externa con un ambiente interno relativamente relajado, donde los futbolistas se sienten escuchados y, al mismo tiempo, exigidos. Esa combinación de cercanía y disciplina habría sido determinante para que los más jóvenes se soltaran en la cancha y los veteranos asumieran un papel de liderazgo positivo.
También se habló del peso simbólico que tiene esta tercera etapa de Aguirre con México. Para muchos, representaba un riesgo volver a una figura del pasado en lugar de apostar por un proyecto totalmente nuevo. Sin embargo, el técnico ha sabido reinventarse: conserva su sello competitivo, pero lo ha combinado con mayor apertura hacia las tendencias modernas del juego y una colaboración más estrecha con su cuerpo técnico, lo que ha permitido adaptar el plan partido a partido.
En contraste, la experiencia de Bielsa con Uruguay fue interpretada como otro capítulo de una historia repetida: equipos que arrancan con entusiasmo por su propuesta ofensiva y su discurso apasionado, pero que terminan chocando contra la dificultad de mantener esa intensidad en escenarios límite. La eliminación del Mundial 2026 alimentó las dudas sobre si su estilo encaja realmente con la realidad del futbol de selecciones de hoy.
De cara a lo que viene para México en la fase de eliminación directa, los analistas insistieron en que la comparación con Uruguay y Bielsa debe servir más como aprendizaje que como motivo de burla. La lección, dijeron, es que el éxito en un Mundial no depende solo de la brillantez táctica, sino de la capacidad de construir un proceso equilibrado: experiencia y juventud, discurso y resultados, identidad y flexibilidad.
En síntesis, el balance del debate en La Última Palabra fue contundente: la Federación Mexicana acertó con Javier Aguirre. Sus decisiones han permitido que el Tri no solo compita con solvencia en el presente, sino que empiece a trazar el camino hacia el futuro con una generación renovada. Mientras tanto, el abrupto final del ciclo de Bielsa con Uruguay fue leído como la confirmación de que, para la realidad actual del futbol mexicano, el «Vasco» era, y es, el mejor perfil posible.

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