Debut sin brillo de las Chivas: empate a cero ante Correcaminos en la pretemporada del Apertura 2026
Las Chivas de Guadalajara reanudaron su actividad de cara al Apertura 2026 con un partido que generó mucha expectativa, pero que terminó dejando sensaciones encontradas. En su primer duelo de preparación, el equipo de Gabriel Milito no pasó del 0-0 frente a Correcaminos en la cancha del estadio Marte R. Gómez, en Tamaulipas, pese a presentar en sociedad a sus nuevos refuerzos.
El choque estaba marcado en el calendario rojiblanco como el inicio formal del «nuevo proyecto Milito» con piezas recién incorporadas. Jordan Carrillo y Kevin Castañeda fueron titulares y tuvieron minutos importantes, sin embargo, el Rebaño Sagrado fue incapaz de vulnerar la zaga del Corre, que se mostró ordenada y competitiva ante uno de los clubes más mediáticos del país.
Hubo un momento en el que pareció que el debutera perfecto: Kevin Castañeda, exjugador de Xolos, llegó a estrenarse como goleador con la casaca tapatía. No obstante, la anotación fue invalidada por un fuera de lugar señalado por la terna arbitral, lo que silenció el grito de gol de los aficionados rojiblancos que hicieron el viaje hasta el inmueble tamaulipeco. Esa jugada terminó siendo el reflejo de la noche: intención ofensiva, pero poca precisión en los metros finales.
Milito apostó por un frente de ataque renovado, alineando a Carrillo y Castañeda junto a Ángel Sepúlveda, quien fungió como nueve nominal. El tridente buscó movilidad, intercambios de posición y asociaciones cortas para abrir a la defensa local, pero a lo largo de los 90 minutos no encontraron la fórmula para generar peligro constante. Chivas tuvo la pelota en amplios lapsos, aunque le faltó profundidad y variantes para romper líneas.
Hay que subrayar que este Guadalajara aún está lejos de su versión definitiva. El plantel no está completo: faltan por incorporarse varios seleccionados que disputan el Mundial 2026 con la Selección Mexicana. Futbolistas como Raúl Rangel, Luis Romo, Brian Gutiérrez, Roberto Alvarado y Armando González siguen concentrados con el Tri, por lo que Milito tuvo que recurrir a una base combinada entre titulares habituales, refuerzos y jugadores que buscan ganarse un lugar.
Esta ausencia de referentes en diversas zonas del campo se notó, sobre todo en la generación de juego y en la claridad para administrar los tiempos del partido. Sin Romo en la contención y sin Alvarado como socio ofensivo, el equipo batalló para darle fluidez a la circulación de balón y transformar posesión en ocasiones claras. Aun así, el duelo sirvió para que el cuerpo técnico observara a elementos que normalmente tienen menos minutos y para comenzar a ajustar automatismos.
El empate sin goles, más allá del marcador frío, deja varias lecturas. En primer lugar, evidencia que el Rebaño se encuentra en una fase muy temprana de su preparación, en la que la prioridad es acumular carga física y empezar a asimilar ideas tácticas. No es raro que en este tipo de encuentros predominen las imprecisiones, los desajustes y la poca fineza en la toma de decisiones. La solidez defensiva, por otro lado, puede considerarse un punto a favor: el equipo no recibió gol y mostró cierto orden en la última línea.
En el caso de Jordan Carrillo, se le vio participativo, buscando constantemente la pelota entre líneas y tratando de encarar en el uno contra uno, aunque todavía sin esa chispa determinante en el último toque. Castañeda, por su parte, dejó destellos de su golpeo de balón y su capacidad para llegar desde segunda línea, además del gol anulado que pudo cambiar la historia del encuentro. Ambos dejaron claro que, con más tiempo y entendimiento con sus compañeros, pueden convertirse en piezas importantes.
Este tipo de duelos le permite a Milito evaluar variantes tácticas. Más allá del sistema base, el técnico argentino ensayó diferentes alturas en la presión y cambios de perfil en los extremos, con la intención de encontrar sociedades que se mantengan cuando se reincorporen los seleccionados. Además, probó a distintos elementos jóvenes que pugnan por un lugar en la rotación, señal de que el estratega quiere una plantilla competitiva y con profundidad para afrontar el semestre.
Chivas ya tiene marcada su siguiente escala en la pretemporada: el 10 de julio se medirá a Leones Negros de la Universidad de Guadalajara en el estadio Gregorio «Tepa» Gómez. Ese encuentro será otra oportunidad para seguir afinando mecanismos, dar minutos a los refuerzos y, posiblemente, integrar a algunos de los jugadores que vayan terminando su participación internacional. La idea del cuerpo técnico es llegar al arranque de la Liga MX con un once lo más cercano posible al que compita de manera regular.
El estreno oficial del Rebaño Sagrado en el Apertura 2026 será contra Toluca, en la Jornada 1, el sábado 18 de julio a las 19:07 horas, tiempo del centro de México. Ese partido marcará el verdadero termómetro del estado del equipo tapatío, que carga con la responsabilidad de ser protagonista luego de haber alcanzado las semifinales en el pasado Clausura 2026, donde fueron eliminados por Cruz Azul, eventual campeón del torneo.
Las expectativas en torno a Chivas son altas. La afición no solo espera que el equipo vuelva a pelear por el título, sino que muestre una idea de juego más dominante y consistente. La llegada de Milito fue entendida como un paso hacia un estilo más propositivo y ordenado, mientras que las incorporaciones de jugadores como Carrillo y Castañeda buscan darle mayor frescura y variantes a la ofensiva. La presión es permanente: en Guadalajara, cualquier cosa que no sea disputar las instancias finales se considera un fracaso.
Un aspecto clave a seguir será la integración de los seleccionados cuando regresen del Mundial. Futbolistas como Romo y Alvarado están llamados a ser líderes dentro del vestidor y en el terreno de juego, por lo que el reto del cuerpo técnico será mezclar el ritmo competitivo con el que llegarán ellos con la carga física y táctica que ya traerán sus compañeros de club. La gestión de minutos al inicio del torneo puede ser determinante para evitar lesiones y mantener al plantel en un óptimo estado.
También será interesante ver cómo se adapta Milito al entorno de la Liga MX. El técnico argentino enfrenta un torneo con características muy particulares: viajes largos, alturas distintas, cambios de clima y un calendario comprimido. El manejo de la plantilla, las rotaciones y la lectura de los partidos de local y visitante serán factores que influirán en la capacidad de Chivas para sostener un rendimiento alto durante todo el Apertura 2026.
A nivel táctico, uno de los desafíos del Rebaño será mejorar su capacidad para abrir defensas cerradas, un problema recurrente en las últimas campañas. Equipos como Correcaminos, que se replegaron con orden, han demostrado que, si se le niega espacio a Chivas, el equipo tiende a volverse predecible. De ahí la importancia de refuerzos con desequilibrio individual, de la incorporación de laterales profundos y del trabajo en jugadas a balón parado, un recurso que puede marcar diferencias en partidos atascados.
En el plano mental, el club también tendrá que gestionar la presión del entorno. Venir de una semifinal perdida ante Cruz Azul dejó una sensación amarga, pero al mismo tiempo ratificó que la base del equipo es competitiva. Convertir esa frustración en motivación será tarea del cuerpo técnico y de los líderes del vestidor. El mensaje interno debe apuntar a que el techo del grupo no fue la semifinal, sino que el objetivo real es levantar el trofeo.
Más allá del empate gris ante Correcaminos, la pretemporada apenas comienza y el margen de corrección es amplio. Lo importante para Chivas será transformar estos ensayos en aprendizaje, encontrar una alineación base sólida, potenciar a sus refuerzos y recuperar a sus seleccionados en el mejor estado posible. El juicio definitivo no se emitirá por un juego amistoso, sino por lo que el equipo sea capaz de mostrar cuando el balón comience a rodar de manera oficial en el Apertura 2026.
Por ahora, el Rebaño se queda con un debut opaco en el marcador, pero útil en información para el cuerpo técnico. Si logra capitalizar las lecciones de este arranque y consolidar una identidad clara, Chivas tiene argumentos para volver a ser contendiente serio al título de la Liga MX.
