¡Cruz Azul va por el Cachorrito! El club celeste está a un paso de cerrar la contratación de Alan Montes, defensa mexicano y hermano menor de César Montes, zaguero de la Selección Mexicana en el Mundial de 2026. La directiva busca no solo apuntalar la defensa, sino también dar un golpe mediático y deportivo al intentar reunir a los dos hermanos en el plantel para el Apertura 2026.
De acuerdo con la información revelada por el periodista David Espinosa, Cruz Azul ya se encuentra ultimando detalles para que Alan se vista de azul. El defensor de 25 años, conocido como el «Cachorrito», se desempeña como central y llega con una combinación interesante de experiencia europea y recorrido en la Liga MX, lo que lo convierte en una opción atractiva para reforzar la zaga.
Alan Montes viene de un paso por el futbol turco, donde jugó los últimos cuatro meses cedido con el Serik Spor. Esa etapa le permitió adaptarse a un futbol físicamente exigente y a un entorno completamente distinto al mexicano. Ahora, su objetivo es consolidarse en un club grande de México y demostrar que puede competir al máximo nivel en uno de los equipos más mediáticos del país.
Antes de emigrar, el Cachorrito ya había dejado huella en la Primera División mexicana. Con Necaxa disputó 59 partidos en la Liga MX, ganándose fama de defensor cumplidor, con buen juego aéreo y capacidad para anticipar. Esa experiencia previa en el balompié nacional es uno de los factores que más seducen a Cruz Azul: no se trata de una apuesta a ciegas, sino de un jugador que ya conoce el entorno, los rivales y las exigencias del campeonato.
La posible llegada de Alan, sin embargo, es solo una parte del plan. En paralelo, Cruz Azul mantiene un interés muy claro por César Montes, uno de los centrales mexicanos más destacados de su generación. César viene de disputar la Copa del Mundo 2026 con la Selección Mexicana, torneo del que salió lesionado en el duelo de octavos de final ante Inglaterra, partido que significó la eliminación del Tri. Pese a ese duro final, su nombre continúa pesado en el mercado.
César Montes milita actualmente en el Lokomotiv de Moscú, su tercer club en Europa. El defensa dio el salto al Viejo Continente desde Monterrey para jugar con el Espanyol, y posteriormente tuvo un breve paso por el Almería, antes de recalar en el futbol ruso. Su perfil -central alto, con buen juego aéreo, liderazgo y experiencia internacional- lo coloca como uno de los jugadores más cotizados si se habla de posibles regresos a la Liga MX.
No es la primera vez que se menciona la opción de que César regrese al futbol mexicano. Su situación contractual y las condiciones del mercado han hecho que más de un equipo pregunte por él, pero en esta ocasión Cruz Azul aparece como uno de los clubes con mayor intención de concretar algo serio. La posibilidad de compartir vestidor con su hermano Alan podría convertirse en un punto atractivo para el propio jugador, en caso de que se abra una puerta real de negociación con Lokomotiv.
Reunir a los hermanos Montes no solo sería un movimiento emotivo, también tendría lógica deportiva. Cruz Azul ha tenido altibajos en su zona defensiva en los últimos torneos y la directiva sabe que, para aspirar al título, necesita solidez atrás. Una pareja de centrales con química previa, entendimiento mutuo y estilos complementarios podría darle al equipo una base muy sólida para afrontar el Apertura 2026.
El calendario también juega a favor de La Máquina. Aunque el Apertura 2026 arranca el 16 de julio, la ventana de transferencias se mantendrá abierta casi dos meses más, con fecha límite al 11 de septiembre. Eso otorga margen para que los celestes primero cierren el fichaje de Alan y después evalúen con calma las condiciones para ir con todo por César, ya sea en compra definitiva o en préstamo.
Desde el punto de vista táctico, Alan Montes puede aportar profundidad a la plantilla. Su versatilidad para jugar como central por derecha o por izquierda, así como su capacidad para adaptarse a líneas de cuatro o de cinco defensores, encaja con la tendencia moderna de los técnicos que gustan de cambiar esquemas durante los partidos. Además, es un jugador que no rehúye al duelo físico y que suele destacar en jugadas a balón parado, tanto en defensa como en ataque.
Cruz Azul, por su parte, necesita refrescar su vestidor con futbolistas que lleguen con hambre de consolidarse. Tras años de presiones, cambios de entrenadores y plantillas renovadas, el club se encuentra en una etapa en la que debe combinar experiencia con nuevos líderes. En ese sentido, Alan se presenta como un jugador en plena madurez futbolística, mientras que César, en caso de concretarse su fichaje, aportaría ese plus de jerarquía internacional que siempre se agradece en la defensa.
La competencia interna también será clave. El arribo del Cachorrito obligaría a los defensores actuales de Cruz Azul a elevar su nivel para mantener un lugar en el once titular. Lejos de ser un problema, esto suele traducirse en entrenamientos más intensos y en un mayor compromiso de todos los jugadores por cuidar su sitio. Para un club que aspira constantemente a liguilla y títulos, tener al menos tres o cuatro centrales de buen nivel es casi una obligación.
Otro elemento a considerar es el impacto anímico y mediático. La historia de dos hermanos compartiendo vestidor en un club grande del futbol mexicano siempre genera atención. Este tipo de narrativas ayudan a conectar emocionalmente a la afición con el equipo, algo que Cruz Azul ha sabido aprovechar en otros momentos de su historia. Si La Máquina logra juntar a los Montes, no solo reforzará su defensa, también reforzará su relación con la grada.
De cara al Apertura 2026, el club celeste entiende que el margen de error es cada vez menor. La competencia en la Liga MX se ha vuelto más pareja, y los equipos que mejor se refuerzan suelen marcar diferencia desde la fase regular. Por eso, la directiva no quiere improvisar: apunta a zonas específicas del campo y a perfiles muy concretos, especialmente en la parte baja. Un central con rodaje en Europa como Alan encaja en ese modelo de fichajes pensados más que impulsivos.
En lo personal, para Alan Montes este paso representaría quizá el reto más importante de su carrera. Cruz Azul es un escaparate mayor que cualquier otro club en el que haya jugado hasta ahora. Cada error será escrutado y cada buena actuación lo puede catapultar a otro nivel, incluso acercarlo a la Selección Mexicana si mantiene regularidad y buen rendimiento. En un futbol donde las oportunidades no siempre se repiten, aprovechar esta podría cambiarle la trayectoria.
En caso de que, más adelante, también se concrete la llegada de César, el reto se duplicaría. Compartir defensa con su hermano en un club de tanta presión genera ilusión, pero también expectativas muy altas. Los aficionados no tardarían en exigir que esa pareja sea sinónimo de seguridad. Sin embargo, tanto Alan como César han demostrado tener carácter para sostenerse en entornos competitivos, por lo que el escenario luce atractivo para ambas partes.
Por ahora, el paso inmediato es cerrar el acuerdo con el Cachorrito. Las negociaciones se encuentran avanzadas y, salvo algún contratiempo de último momento, todo apunta a que el defensor se convertirá en nuevo refuerzo de Cruz Azul para el Apertura 2026. Una vez consumado ese movimiento, será turno de la directiva de decidir si da el siguiente paso y va con todo por el «Hacha» Montes, con la mira puesta en convertir la defensa celeste en una de las más sólidas del futbol mexicano.
