«Yo no dejé ir los puntos»: para Gabriel Milito, el golazo de Miguel Borja cambió el América-Chivas
El Clásico Nacional terminó con un empate 2-2 que dejó sensaciones encontradas. Chivas parecía tener la victoria asegurada después de construir una ventaja de dos goles en la cancha del América, pero el conjunto azulcrema reaccionó a tiempo y rescató la igualdad con un doblete de Miguel Borja.
Para Gabriel Milito, entrenador del Guadalajara, el resultado no puede interpretarse como una simple pérdida de puntos provocada por errores de su equipo. El técnico argentino defendió el desempeño de sus futbolistas y aseguró que el partido cambió a partir de una acción extraordinaria: la chilena con la que Borja acercó al América en el marcador.
«Yo no dejé ir los puntos. A partir de ese golazo pasó todo. Tuvimos que hacer cambios de manera obligada. Nadie deja escapar nada; estas situaciones pueden suceder en el terreno de juego», explicó Milito durante la conferencia de prensa posterior al encuentro.
El Guadalajara controlaba el desarrollo del partido y había conseguido imponer condiciones durante varios minutos. La ventaja de 2-0 parecía permitirle manejar el ritmo, reducir los espacios y obligar al rival a arriesgarse. Sin embargo, la espectacular definición de Borja modificó el estado de ánimo dentro y fuera del campo.
Una jugada que transformó el partido
Milito reconoció que el gol fue determinante no solo por su valor en el marcador, sino también por el impacto emocional que generó. La anotación devolvió la confianza al América y provocó que el encuentro adquiriera una dinámica completamente distinta.
«Me hubiera gustado sumar los tres puntos. Teníamos el partido en la mano y lo estábamos controlando, pero el futbol tiene esta dinámica. Ellos encontraron un gol magnífico que nos sorprendió a todos: a los jugadores, al Tala, a la gente y hasta a quienes lo estaban viendo por televisión», señaló el estratega.
Después de la chilena, el América comenzó a jugar con mayor intensidad y encontró espacios que antes no estaban disponibles. Chivas dejó de administrar la ventaja con la misma tranquilidad y tuvo que replegarse ante la presión del cuadro local. El empate llegó más tarde, nuevamente por conducto de Borja, quien completó una noche decisiva.
Para el entrenador rojiblanco, el segundo tanto americanista no fue consecuencia de una renuncia deliberada por parte de sus jugadores. El equipo, según su análisis, se vio afectado por las circunstancias del encuentro y por la necesidad de modificar su estructura defensiva.
Lesiones y cambios que alteraron el plan
Milito también explicó que las ausencias y los problemas físicos limitaron sus opciones para sostener la ventaja. El técnico no tenía disponibles a Miguel Gómez ni a José Castillo, dos jugadores que podían haberle permitido conservar su esquema original y responder de otra manera a la reacción del América.
«Si Gómez y Castillo hubieran estado disponibles, seguramente Piojo habría permanecido en la posición que ocupaba. Estuvimos obligados a hacer modificaciones porque buscábamos lo mejor para el equipo», comentó.
Además, Richie tuvo que abandonar el campo después del esfuerzo realizado, lo que provocó otro ajuste en la distribución de los futbolistas. Piojo fue trasladado hacia un sector diferente y el funcionamiento colectivo perdió estabilidad.
«Después se nos cayó Richie por el esfuerzo y tuvimos que llevar a Piojo al otro lado. Para mí, esas circunstancias, junto con el primer gol, cambiaron el desarrollo de un partido que teníamos controlado», agregó el entrenador.
Chivas pierde la oportunidad de alcanzar el liderato
El empate tuvo consecuencias importantes para la clasificación del Apertura 2026. Chivas dejó escapar la posibilidad de sumar tres puntos en casa de su máximo rival y, con ello, perdió la oportunidad de colocarse en la cima de la tabla general.
Aunque el Guadalajara mostró capacidad para competir y llegó a tener una ventaja considerable, el resultado final dejó un sabor amargo dentro del vestidor. Ganar el Clásico Nacional habría representado una inyección de confianza y un impulso relevante en la pelea por los primeros puestos.
El América, en cambio, salió fortalecido por su reacción. El equipo evitó una derrota que parecía inevitable y convirtió un escenario adverso en un empate que puede tener valor anímico de cara a las próximas jornadas.
Miguel Borja, la figura de la noche
El delantero colombiano fue el protagonista absoluto del encuentro. Su entrada al terreno de juego modificó el ataque del América y su capacidad para definir permitió que el cuadro local regresara al partido.
La chilena no solo fue una de las mejores acciones de la jornada, sino también el momento que encendió al estadio. Poco después, Borja volvió a aparecer en el área para marcar el 2-2 y completar una remontada que parecía improbable.
Su actuación también lo coloca nuevamente entre los jugadores más determinantes del torneo. En un partido de máxima exigencia, respondió con personalidad y aprovechó las oportunidades que tuvo frente al arco rojiblanco.
El análisis de Milito después del empate
La lectura del entrenador de Chivas se concentró en las circunstancias que rodearon la remontada. Milito consideró que su equipo no perdió el control por falta de actitud, sino porque el gol del América alteró el aspecto emocional y obligó a modificar la planificación inicial.
El argentino también evitó responsabilizar directamente a sus jugadores. A su juicio, el empate forma parte de la dinámica de un deporte en el que una acción individual puede cambiar por completo la historia de un partido.
El resultado deja a ambos clubes con motivos para reflexionar. Chivas deberá trabajar en la manera de cerrar los encuentros cuando tiene una ventaja amplia, mientras que el América puede tomar la remontada como una señal de carácter competitivo.
El Clásico Nacional volvió a demostrar que ningún marcador está definido hasta el silbatazo final. La ventaja del Guadalajara, el ingreso de Borja, la chilena y los cambios obligados terminaron construyendo un duelo intenso que finalizó en igualdad, pero que pudo haber tenido cualquier desenlace.
