América no pudo contra cruz azul y chivas: en Lup cuestionan su nivel

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«Contra Cruz Azul y Chivas, América no pudo»: en LUP cuestionan el verdadero nivel de las Águilas

El empate entre América y Chivas dejó más dudas que certezas. Aunque las Águilas lograron reaccionar en la parte final del Clásico Nacional y evitaron una derrota ante su acérrimo rival, en la mesa de análisis de *La Última Palabra* se puso en discusión si el equipo realmente tuvo una actuación convincente o si la brillante intervención de Miguel Borja terminó ocultando varios problemas colectivos.

El encuentro disputado en el Estadio Azteca tuvo tramos de dominio rojiblanco y momentos en los que América se mostró lejos del nivel que se espera de uno de los principales candidatos al título. La escuadra dirigida por Almada consiguió mejorar durante el cierre, pero para algunos analistas esa reacción no basta para considerar positiva la presentación.

Carlos Hermosillo fue contundente al señalar que América no puede conformarse con responder después de verse superado. Desde su perspectiva, el conjunto azulcrema tiene la obligación de imponer condiciones desde el inicio, especialmente cuando enfrenta a rivales de peso dentro de la Liga MX.

«América contra Santos, San Luis y Puebla ganó, pero cuando se enfrentó a estos dos grandes equipos, Cruz Azul y Chivas, no pudo. El América no es un equipo de reacción; está obligado a ganar», afirmó el exdelantero.

La crítica se relaciona con los resultados recientes del equipo frente a adversarios considerados candidatos. América puede haber conseguido triunfos ante rivales de menor exigencia, pero ante Cruz Azul y Chivas no logró demostrar la misma autoridad. Para un club acostumbrado a pelear por campeonatos, esa diferencia de rendimiento genera preocupación.

Fabián Estay coincidió con Hermosillo y consideró que el empate evitó que la presión sobre Almada aumentara todavía más. El exfutbolista chileno explicó que, de haber terminado con una derrota, las críticas habrían sido mucho más severas, pero también rechazó la idea de valorar al equipo únicamente por la posibilidad de haber ganado en los últimos minutos.

«Si hubiese perdido, estaríamos criticándolo, pero al final le alcanzó para empatar. No estoy de acuerdo con que la gente diga: ‘pudimos haber ganado'», señaló Estay.

El comentario refleja una de las principales discusiones alrededor del América: la diferencia entre generar una reacción tardía y controlar un partido durante los 90 minutos. Para el americanismo, no siempre es suficiente mostrar carácter en el cierre. El equipo también debe tener orden, intensidad y capacidad para manejar los momentos complicados desde el comienzo.

Joaquín del Olmo aportó una perspectiva distinta. Aunque reconoció que Chivas tuvo mejores pasajes del encuentro, recordó que el fútbol no siempre premia al equipo que juega con mayor fluidez. En su opinión, el rendimiento estético no garantiza títulos y, en una competencia tan exigente como la Liga MX, los resultados terminan siendo determinantes.

«Hay equipos que juegan muy bien y no ganan títulos, mientras otros tienen un sistema definido y terminan campeones. Jugar bien no significa necesariamente ganar campeonatos», explicó Del Olmo.

La declaración pone sobre la mesa una realidad del torneo mexicano: la regularidad y la eficacia suelen tener más valor que el dominio aislado en un partido. Chivas pudo verse mejor por varios minutos, pero América encontró la manera de rescatar un punto. Sin embargo, eso no elimina las dudas sobre su funcionamiento.

Uno de los aspectos más debatidos fue el papel de Miguel Borja. Su calidad individual y su participación en las acciones decisivas permitieron que las Águilas mantuvieran con vida sus opciones durante el clásico. No obstante, depender demasiado de una jugada individual también puede ser una señal de alerta para el cuerpo técnico.

Un equipo con aspiraciones de campeonato no debería necesitar constantemente una genialidad para corregir deficiencias tácticas. Las figuras pueden resolver partidos, pero el rendimiento colectivo debe sostenerse incluso cuando el delantero de referencia no encuentra espacios o cuando el rival logra neutralizarlo.

América también deberá corregir su comportamiento defensivo. Frente a rivales de alta exigencia, conceder iniciativa y permitir que el adversario avance con facilidad puede tener consecuencias más graves. Cruz Azul y Chivas ya evidenciaron que las Águilas pueden sufrir cuando no logran controlar la zona central del campo.

La presión sobre Almada no se limita al resultado del Clásico Nacional. El entrenador deberá demostrar que cuenta con un plan capaz de competir contra los principales contendientes y no únicamente con una plantilla que puede resolver situaciones a través del talento individual. El margen de error será reducido conforme avance el campeonato.

El calendario también será importante para determinar si el empate ante Chivas representa un punto ganado o dos unidades perdidas. Si América mejora ante los próximos rivales directos, el resultado podrá interpretarse como una muestra de carácter. Si vuelve a quedarse corto en los partidos importantes, las críticas aumentarán.

Por ahora, las Águilas continúan en la pelea por los primeros lugares, pero su posición en la tabla no refleja por completo el nivel mostrado contra los equipos más fuertes. La discusión no gira únicamente en torno a si América juega bien o mal, sino a si tiene la consistencia necesaria para conquistar el título.

El Clásico Nacional dejó una conclusión clara: América todavía debe demostrar que puede dominar los encuentros de mayor presión. La reacción final evitó un golpe más duro, pero no resolvió las dudas. Mientras algunos valoran la capacidad de competir hasta el último minuto, otros consideran que el conjunto azulcrema está obligado a ofrecer mucho más desde el arranque.