Carlos hermosillo y el bombazo del américa: ¿sin fichajes en el apertura 2026?

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Carlos Hermosillo encendió la polémica en la mesa de La Última Palabra al sentenciar, entre risas pero con total seguridad, que el supuesto «bombazo» del Club América para el Apertura 2026 será, en realidad, no fichar a nadie. Ante la pregunta de Óscar Guzmán sobre si todavía podía darse una contratación de renombre en Coapa, el exdelantero respondió sin titubeos:
«El bombazo es que no van a contratar a nadie. El bombazo va a ser que no van a contratar a nadie».

Su comentario desató reacciones irónicas entre los analistas, que de inmediato cuestionaron si las Águilas repetirán la fórmula de mantener prácticamente la misma base de jugadores, sin incorporaciones de alto perfil. Hermosillo insistió en que, más allá de versiones y especulaciones, hoy no hay un movimiento realmente importante en el radar azulcrema.

La discusión se dio en un contexto muy particular: América arranca una nueva era con Guillermo Almada en el banquillo, tras el histórico tricampeonato conseguido bajo el mando de André Jardine. Lejos de una revolución en la plantilla, el club parece apostar por continuidad, juveniles y ajustes puntuales, algo que genera dudas en parte de la afición que esperaba un refuerzo mediático para apuntalar el dominio reciente.

Ignacio Hierro, analista y exdirectivo, subrayó precisamente esa faceta del técnico uruguayo: un entrenador que exprime al máximo el talento joven y exige intensidad máxima en cada sesión. «Es muy exigente, muy intenso. Se vienen muy buenos seis meses para el América. Con el impacto que tiene Almada, siempre que llega a un equipo, el principio es muy bueno», apuntó, confiado en que el estilo del nuevo estratega podría compensar, al menos en parte, la ausencia de fichajes rimbombantes.

Fabián Estay se sumó al debate con una postura más equilibrada. A su juicio, el América no está desprotegido ni mucho menos: «Ahora, América tiene un buen plantel. Necesita dos o tres jugadores más, por supuesto, pero no es un mal plantel». Para el exfutbolista, la estructura actual es competitiva, aunque reconoce que un par de piezas específicas -sobre todo en zonas clave- podrían marcar la diferencia entre pelear y dominar.

A nivel historial, Almada no llega a ciegas a la Liga MX. Su trayectoria en el futbol mexicano comenzó en el Clausura 2019, cuando tomó las riendas de Santos Laguna y debutó con triunfo 2-1 frente a Querétaro. Desde entonces, se caracterizó por proponer equipos agresivos, verticales y con alto volumen ofensivo, cualidad que muchos imaginan potenciada con el plantel de calidad que encontrará en Coapa.

Con Santos, el uruguayo alcanzó el subcampeonato en el Guardianes 2021, cayendo en la final ante Cruz Azul. Aun así, su propuesta futbolística dejó huella y lo catapultó a otro proyecto de alto perfil: Pachuca. Ahí inició en 2022, debutando con victoria 2-0 sobre Atlético de San Luis y consolidando a los Tuzos como uno de los equipos más dinámicos del torneo.

En Pachuca, Almada sumó otro subcampeonato en el Clausura 2022, esta vez frente a Atlas. La revancha no tardó en llegar: en el Apertura 2022, el técnico se coronó campeón de la Liga MX aplastando a Toluca con un global de 8-2 en la final, una demostración de poder ofensivo y de la capacidad del uruguayo para construir equipos contundentes en liguillas.

Su palmarés en México se redondeó en 2024, cuando conquistó la Copa de Campeones de la Concacaf, consolidando su etiqueta de estratega exitoso y competitivo a nivel internacional. Ese cúmulo de experiencias y logros es precisamente lo que ilusiona a buena parte de la afición americanista, que ve en Almada un técnico capaz de sostener la racha ganadora del club, incluso sin una lluvia de refuerzos.

El debut oficial de Guillermo Almada al frente de las Águilas ya tiene fecha y hora: será el 18 de julio, a las 21:00 horas, ante Querétaro, nada menos que un día antes de la Final del Mundial 2026. Un escenario mediático que aumentará el foco sobre el funcionamiento del equipo y, por supuesto, sobre la decisión de no haber apostado -al menos de inicio- por un fichaje bomba.

En medio de este panorama, otro dato clave es que el América arrancará el Apertura 2026 con cuatro bajas de extranjeros y, al mismo tiempo, sin refuerzos estelares confirmados. Esta combinación hace aún más agudo el debate: para algunos, se abren espacios ideales para que la cantera y jugadores con menos reflectores den un paso al frente; para otros, representa un riesgo elevado en un torneo en el que se espera que el club vuelva a ser protagonista.

Entre los nombres registrados por el club para el torneo aparece el brasileño Ícaro Da Conceição, un movimiento que, si bien no califica como «bombazo», sí apunta a esa línea de apuestas más silenciosas, con potencial a mediano plazo. Habrá que ver si el jugador logra ganarse un puesto en la rotación de Almada o si su presencia se limita inicialmente a ser una alternativa para ciertos momentos del campeonato.

Dentro del vestidor, el discurso es claro: hay sed de revancha en los torneos internacionales y en los frentes donde el América no ha podido imponer su jerarquía. El defensa Ramón Juárez ha reconocido que la Leagues Cup sigue siendo «una espinita clavada» para el equipo, señalando que, más allá de los títulos locales, la exigencia del club es trascender también ante rivales de la MLS y en competiciones fuera de la Liga MX.

La apuesta por la continuidad y por un técnico de perfil intenso como Almada también responde a un contexto particular: el tricampeonato logrado por André Jardine dejó la vara altísima. La directiva parece entender que no es necesario desmontar un equipo ganador, sino ajustar piezas e introducir nuevas ideas tácticas. El dilema es si esa estrategia aguantará la presión de una afición acostumbrada a los grandes nombres y a los anuncios espectaculares en cada ventana de fichajes.

Un punto a considerar es que, a diferencia de otros proyectos, Almada suele potenciar futbolistas que ya están en el club. En Santos y Pachuca elevó el nivel de varios jugadores que, antes de su llegada, no tenían el mismo protagonismo. Ese antecedente da argumentos a quienes defienden la decisión de no llenar la plantilla de refuerzos costosos, confiando en que el uruguayo sacará un rendimiento mayor de la base existente.

No obstante, la Liga MX del Apertura 2026 se perfila muy competida. Rivales como Cruz Azul, que se ha colocado en la parte alta de la tabla general en el arranque del torneo, y jugadores como Jeremy Márquez, que lidera la tabla de goleo con doblete, marcan la pauta de un campeonato donde no bastará con vivir de la inercia. América tendrá que responder desde las primeras jornadas para no quedar rezagado en el discurso futbolístico y mediático.

En ese contexto, el calendario del América en el Apertura 2026 será determinante. Aunque el club mantiene su etiqueta de favorito, enfrentará una serie de duelos exigentes en las primeras fechas, justo cuando Almada busca implantar su estilo. El margen de error será reducido: un par de malos resultados podrían reavivar con fuerza el reclamo por la falta de refuerzos, mientras que un arranque sólido daría la razón a quienes apuestan por la estabilidad.

La gestión de vestidor será otra prueba para Almada. Con un grupo que viene de ganar casi todo a nivel local, el reto no sólo será mantener el hambre competitiva, sino también integrar a jóvenes y elementos recién registrados sin fracturar jerarquías internas. Si el técnico logra que la competencia interna sea sana y eleve el nivel de todos, la ausencia de un «bombazo» en el mercado podría pasar a segundo plano.

También es clave el aspecto físico. El estilo del uruguayo exige intensidad, presión alta y recorridos largos, lo que obliga a una planeación física meticulosa. Un plantel corto o con pocas alternativas en ciertas posiciones podría resentir el calendario denso, sobre todo si se combinan Liga MX y compromisos internacionales. Aquí se entiende por qué voces como la de Estay insisten en que dos o tres refuerzos más serían ideales.

Desde la óptica de la directiva, no gastar de manera desmedida podría obedecer a un plan de mediano plazo: ajustar finanzas, apostar por la revalorización de jugadores formados en casa y guardar margen para reforzarse en mercados futuros, quizá cuando surja la oportunidad de un verdadero golpe mediático. Esa lógica, sin embargo, choca a veces con la ansiedad de la tribuna, que mide el poderío del club también en función de los nombres que presenta.

Mientras tanto, la frase de Hermosillo seguirá retumbando como un resumen provocador de la situación: «El bombazo es que no van a contratar a nadie». Si América vuelve a pelear por el título y mantiene el protagonismo de los últimos torneos, esa sentencia se recordará con tono de burla. Pero si el equipo se queda corto en los momentos clave, el comentario se convertirá en un reproche permanente hacia quienes decidieron que la continuidad era suficiente.

Al final, el Apertura 2026 será el verdadero juez. Entre el peso de la historia, la exigencia de la afición y la apuesta de la directiva por un proyecto sin fichajes rutilantes, Guillermo Almada tendrá la misión de demostrar que, en el América, el verdadero «bombazo» puede ser el funcionamiento colectivo y no sólo el nombre que aparece en el anuncio de un nuevo refuerzo.