‘No todas las jugadoras son para el América’: Villacampa exige refuerzos de élite para el bicampeonato y el Mundial de Clubes
Ángel Villacampa, director técnico del América Femenil, tiene muy claro que el proyecto azulcrema no se conforma con lo conseguido en el Clausura 2026 ni con la conquista de la Concacaf W. El entrenador español aseguró que el club sigue en plena búsqueda de refuerzos de máximo nivel, no solo para defender el título de Liga MX Femenil y aspirar al bicampeonato, sino también para llegar en su mejor versión al Mundial de Clubes Femenil de 2028.
El estratega fue contundente al explicar que, aunque el mercado ofrece muchas opciones, el filtro del América es mucho más exigente: no basta con que una futbolista tenga calidad, debe reunir una serie de condiciones que encajen con la identidad del club y con el nivel actual de la plantilla.
«Cuando una plantilla ya está en un nivel alto, resulta complicado seguir potenciándola», explicó Villacampa. «Por eso, en la elección de los fichajes siempre estamos abiertos a ver qué jugadora realmente puede hacernos mejores. No es traer por traer, sino sumar a alguien que marque diferencia desde el primer día».
Uno de los puntos que más enfatizó el técnico es que el escudo del América no es para cualquiera. De ahí su frase que ha dado de qué hablar: «No todas las jugadoras son para el América». Según detalló, el perfil que buscan combina cuatro aspectos fundamentales: carácter, calidad futbolística, buen posicionamiento en la cancha y, sobre todo, equilibrio con el resto del plantel, tanto con las extranjeras como con las mexicanas.
En ese sentido, Villacampa subrayó que la base nacional del equipo vive uno de sus mejores momentos. Cada vez más futbolistas mexicanas de América son tomadas en cuenta por la Selección, lo que ha elevado la competencia interna y hace más complejo decidir qué tipo de refuerzos incorporar. «Tenemos más y mejores jugadoras mexicanas, muchas representando a su país. Eso aumenta el nivel y también la responsabilidad al momento de sumar a alguien de fuera. No se trata solo de calidad, sino de cómo se integran al grupo y a la cultura del club», señaló.
Dentro de las incorporaciones ya confirmadas, el técnico destacó dos movimientos clave: la llegada de Karol Bernal para reforzar el lateral izquierdo y la de Celeste Espino para fortalecer la portería. Ambas fichajes responden a necesidades muy específicas detectadas tras el último torneo. «Era obvio que teníamos que reforzar la posición de lateral izquierdo, y con Karol lo hemos hecho. En la portería también queríamos elevar la competencia, y Celeste llega para empujar ese nivel hacia arriba», comentó.
Sin embargo, el mercado para el América Femenil no está cerrado. Villacampa reconoció que aún buscan al menos una incorporación más, pero insistió en que no se precipitarán. «Estamos buscando qué jugadora encaja bien, no solo en la forma de jugar, sino en lo que realmente representa este club. En estas fechas iremos perfilando quién puede sumarse a la plantilla. Es una decisión que no se puede tomar a la ligera».
El técnico describió al América Femenil como «un equipo muy reconocible», algo que, de acuerdo con él, se ha ganado con trabajo sostenido y una idea clara de juego. Destacó que su escuadra maneja «registros muy interesantes tanto en defensa como en ataque», lo cual les ha permitido competir al máximo nivel en todos los torneos. Para Villacampa, esa identidad futbolística es uno de los principales motivos por los que no cualquier jugadora puede encajar automáticamente en su proyecto.
Aunque el club viene de una temporada histórica en la que levantó el título del Clausura 2026 y se coronó en la Concacaf W, el entrenador dejó claro que el objetivo no es mirar hacia atrás, sino ampliar la vitrina. «Vamos a buscar mucho más», afirmó. El bicampeonato de Liga MX Femenil es una meta prioritaria, pero no la única: América se ha propuesto llegar al Mundial de Clubes 2028 en condiciones de competir de tú a tú con las potencias internacionales.
Villacampa explicó que la clasificación al Mundial de Clubes, conseguida gracias al título de Concacaf, cambia la planificación a mediano plazo. Aunque la cita internacional aún está a dos años de distancia, el cuerpo técnico ya la tiene presente en la construcción de la plantilla. «No solo tenemos el foco en la Liga MX. También lo tenemos en esa plaza que nos ganamos al conquistar la Concacaf, que es el Mundial de Clubes. Nos quedan dos años para prepararnos y llegar a ese torneo con un equipo más maduro y completo, sin descuidar el día a día».
El entrenador español recalcó que la clave será encontrar el equilibrio entre la exigencia inmediata -los torneos locales y regionales- y la visión global que requiere una competencia internacional de ese calibre. De ahí la importancia de contratar futbolistas que no solo respondan al entorno de la Liga MX, sino que también puedan adaptarse a ritmos de juego, estilos tácticos y niveles físicos propios del futbol europeo, sudamericano y asiático.
Otro aspecto que Villacampa considera innegociable es el factor mental. Competir por títulos de forma constante y representar al club en un Mundial de Clubes implica convivir con una presión permanente. Para el técnico, el «carácter» que menciona como requisito para llegar al América no se reduce a la garra en la cancha: abarca la capacidad de soportar la crítica, levantarse de las derrotas y rendir bajo la lupa mediática.
A nivel interno, el vestidor de América Femenil es uno de los pilares del éxito reciente. Villacampa insistió en que cualquier refuerzo debe respetar y potenciar esa armonía, no romperla. El «equilibrio con el resto del plantel», del que tanto habla, implica aceptar roles, competir con lealtad y entender que el colectivo está por encima de la figura individual. Es por eso que el cuerpo técnico analiza no solo videos y estadísticas, sino también la personalidad y trayectoria de cada posible fichaje.
El camino hacia el bicampeonato tampoco será sencillo. Los otros clubes de la Liga MX Femenil han fortalecido sus plantillas, el nivel general del torneo ha aumentado y ya no hay margen para relajarse. Sin embargo, dentro del club consideran que el nivel actual del América y la cultura ganadora que se ha construido les da una base sólida para seguir dominando. Los nuevos fichajes, en ese contexto, deben ser detonantes, no simples complementos.
Villacampa también hizo hincapié en el componente emocional que sostiene al proyecto. Aseguró que, más allá de los trofeos, el vínculo con el club y con las jugadoras sigue siendo igual de fuerte: «Con títulos o sin títulos, el trabajo y el sentimiento por este club siguen intactos. Lo mismo ocurre con la plantilla, el vestidor y las jugadoras. Hoy hay una llama muy clara; nuestra responsabilidad es que esa llama se mantenga encendida».
Esa «llama» a la que alude el técnico es, en gran medida, el motor espiritual del proyecto. Y Villacampa fue transparente respecto a su propia posición: el día que perciba que esa energía se apaga o que ya no puede aportar al crecimiento del equipo, sabrá que es momento de hacerse a un lado. «Nadie está por encima del club», apuntó, dejando claro que la institución es la prioridad máxima.
De cara a los próximos meses, el plan pasa por consolidar los automatismos de juego, integrar por completo a las nuevas incorporaciones y definir los últimos refuerzos que cierren el rompecabezas. La idea es que América llegue al siguiente torneo local con una plantilla todavía más competitiva que la que alzó el título, manteniendo la esencia de un equipo intenso, protagonista y reconocible, y a la vez sumando variantes que permitan sorprender a los rivales.
En este contexto, la frase «no todas las jugadoras son para el América» no es una declaración de arrogancia, sino un resumen de la exigencia interna del club. El escudo obliga a competir por todo, y Villacampa quiere rodearse de futbolistas que no solo soporten esa responsabilidad, sino que se alimenten de ella. El bicampeonato y el Mundial de Clubes no son solo metas deportivas: son el siguiente paso de un proyecto que busca consolidar al América Femenil como referencia absoluta del continente.

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