México vs Inglaterra arrancó un día antes entre preguntas sobre viagra y la ‘evangelización’ del Vasco
El cruce de Octavos de Final entre México e Inglaterra ni siquiera había comenzado y ya estaba dejando escenas memorables. El día previo al partido en Ciudad de México fue una mezcla de surrealismo, humor involuntario y tensión mundialista: desde preguntas sobre viagra, hasta cuestionamientos sobre si Javier Aguirre se ha convertido en una especie de «evangelista» del futbol mexicano.
México, la IA y un día que se volvió espectáculo
El ambiente se encendió desde temprano. En redes ya se hablaba del duelo México vs Inglaterra como una especie de batalla simbólica entre los fríos pronósticos de la Inteligencia Artificial y la imprevisibilidad mexicana. Y, al menos en lo que respecta al día previo, la victoria fue totalmente tricolor: ver a las grandes figuras inglesas entrenar en la Ciudad de México, el recibimiento de la afición y el tipo de preguntas en las conferencias de prensa construyeron una jornada que parecía guionizada.
Entrenamiento del Tri: confianza, cautela y el «¿y por qué no?»
La Selección Mexicana abrió el día con su práctica habitual y luego con la atención a medios. Raúl Jiménez fue uno de los primeros en hablar. Reconoció que conoce a gran parte del plantel inglés, pero hoy su relación ya no pasa por los mensajes y la convivencia fuera de la cancha, sino por el respeto competitivo dentro del terreno de juego. La familiaridad existe, la confianza de antes ya no.
Guillermo Ochoa, por su parte, dejó a un lado el tema táctico y lanzó un mensaje que tocó fibras sensibles. Pidió que los festejos de la afición sean más responsables, recordando la tragedia ocurrida en el partido ante Ecuador, cuando cuatro personas perdieron la vida. El portero insistió en que el futbol debe ser una fiesta, no un motivo de luto.
Álvaro Fidalgo tomó otra ruta. Cuando le mencionaron el ya famoso «¿Y si sí?» que ha acompañado a esta selección, el español naturalizado recuperó las palabras del más joven del grupo, Gilberto Mora. Su respuesta fue tan sobria como su estilo con el balón:
«Como dijo Morita: ‘¿Y por qué no?'».
Una frase corta, pero que se ha convertido en una especie de mantra para el vestuario.
El «poder de la amistad» como ritual previo
Durante el tiempo que la prensa puede grabar el entrenamiento, el cuerpo técnico volvió a apostar por ejercicios orientados a la unión y a la confianza dentro del grupo. Juegos, dinámicas colectivas y sonrisas que se han vuelto parte de la imagen habitual de este Tri.
En redes sociales muchos lo llaman, medio en broma y medio en serio, «el poder de la amistad», aludiendo a que ese ambiente relajado, casi de equipo amateur, es el «secreto» para que México compita y dé sorpresas en el Mundial. Más allá del chiste, la escena refuerza una idea: este grupo parece creer en lo que está construyendo.
Aguirre, fascinado con Mora y fastidiado con la etiqueta de «evangelista»
En conferencia de prensa, Javier Aguirre dedicó elogios especiales a Gilberto Mora. Aseguró que lo ve con capacidad para rendir en cualquier club de élite en Europa, algo que, viniendo de un técnico con décadas de experiencia en el viejo continente, no pasa desapercibido.
Pero la calma se rompió cuando llegó una pregunta que el propio estratega definió como algo que nunca había vivido en toda su carrera. Un periodista, tomando como referencia el trabajo emocional y anímico del «Vasco» para recuperar el orgullo y la ilusión por vestir la camiseta verde, le preguntó si se sentía como un «evangelista» o un predicador del futbol mexicano. La respuesta fue tan directa como contundente:
«Prefiero no contestarte, porque se me hace una mamada».
Detrás de la grosería, el mensaje de Aguirre es claro: no quiere que se le coloque en el rol mesiánico de salvador espiritual. Su trabajo, insiste desde hace semanas, pasa por convencer, ordenar y potenciar, no por predicar.
La «experiencia mexicana» de Inglaterra: Rice, Saka y Kane en Cantera
Del lado inglés, el día previo fue casi una postal histórica. Nadie imaginaba que figuras que vienen de disputar finales de Champions League, como Declan Rice y Bukayo Saka con el Arsenal, iban a pisar la cancha de Cantera, el complejo donde se ejercitan habitualmente los Pumas. Para muchos aficionados mexicanos, ver a ese calibre de jugadores entrenando en un lugar tan icónico del futbol capitalino fue casi un choque de mundos.
A la lista se sumó Harry Kane, flamante campeón en Alemania con el Bayern München, y Jordan Pickford, el portero titular de Inglaterra y uno de los mayores estudiosos de los penales en el futbol actual. El guardameta, que ya conoce bien a Raúl Jiménez por sus duelos en la Premier League, se perfila como una amenaza seria si el partido se define desde los once pasos.
La prensa inglesa hablaba desde días atrás de la altura de la Ciudad de México como un posible factor determinante. Sin embargo, durante la sesión en Cantera, los ingleses se vieron físicamente enteros. Nada de fatiga evidente, más allá de un detalle que no pasó desapercibido: la cantidad de sudor que empapaba la camiseta de Pickford, símbolo de lo exigente que puede ser entrenar en condiciones diferentes a las habituales en Europa.
Tuchel, cuclillas en la cancha y análisis en silencio
Thomas Tuchel, al mando de los ingleses, también dejó una estampa peculiar. Fue captado amarrándose las agujetas en plena cancha y luego, en cuclillas, observando con calma a sus jugadores. Más que un simple gesto, parecía un momento de reflexión sobre el tipo de trabajo que debían hacer para adaptarse mejor al entorno y al rival.
Lejos del estereotipo del entrenador distante, el alemán se mostró cercano, dialogando con sus futbolistas, corrigiendo detalles en corto y comprobando que la altura no fuera un obstáculo mayor. Al menos en el entrenamiento, Inglaterra lució concentrada y cómoda, sin signos de agobio físico.
La pregunta sobre viagra y el humor que descomprime
En medio de toda la solemnidad que suele rodear un duelo de Octavos de Final, apareció uno de esos momentos que solo el futbol puede regalar. A la delegación inglesa le plantearon una pregunta sobre el uso de viagra y otros «métodos» para lidiar con la altura y mejorar el rendimiento físico. Entre risas, evasivas y gestos de incomodidad, la cuestión puso en evidencia el choque entre el enfoque científico que algunos atribuyen al futbol europeo y el tono irreverente que muchas veces caracteriza al entorno mexicano.
El asunto del «viagra» terminó más en anécdota que en debate serio, pero dejó claro que el partido no solo se disputa en la cancha: también se juega en la narrativa, el humor y la forma en que cada país vive el futbol.
Presión, ilusión y el peso de los Octavos
Más allá de los chistes y las respuestas picantes, la realidad es que estos Octavos de Final significan muchísimo para ambos equipos. Para México, el partido se presenta como la oportunidad de demostrar que el discurso de «¿y por qué no?» tiene sustento futbolístico. La promesa de que «ya se cumplió con llegar a esta instancia» no termina de convencer a una afición que, una vez más, sueña con romper techos históricos.
Inglaterra, por su parte, carga con la etiqueta de favorita y con un plantel lleno de estrellas que militan en las mejores ligas del mundo. Cualquier tropiezo frente a México se leería como fracaso. Esa asimetría en la presión podría jugar a favor del Tri, que suele crecerse cuando el papel oficial lo coloca como víctima.
El factor emocional: de la tragedia a la esperanza
El llamado de Ochoa a la prudencia en los festejos también se conecta con el estado emocional con el que llega el país al partido. El recuerdo de los fallecidos en el juego ante Ecuador está fresco, y el equipo parece haber integrado esa tragedia como una motivación extra para ofrecer un desempeño digno y responsable, tanto dentro como fuera de la cancha.
Los gestos de unidad en el entrenamiento, la figura de un joven como Mora al que todos miran como símbolo de futuro y la credibilidad que se ha ganado Aguirre dentro del grupo han tejido una narrativa en la que el resultado deportivo importa, pero no lo es todo. Se trata también de reconectar a la afición con la Selección, después de años de desencanto.
Táctica, penales y detalles invisibles
Detrás de las frases virales y las anécdotas llamativas hay un partido que, futbolísticamente, se perfila muy cerrado. La presencia de un especialista en penales como Pickford y el historial de México en definiciones dramáticas hacen que la tanda desde los once metros sea un escenario completamente plausible.
Aguirre sabe que no puede regalar espacio a jugadores como Saka, Rice o Kane, y que la administración del desgaste físico en la altura será clave. Los trabajos de «poder de la amistad» que tanto se comentan en redes no excluyen una preparación táctica meticulosa: México ha ensayado variantes defensivas, transiciones rápidas y jugadas a balón parado pensando en que, ante un rival de esta jerarquía, cada detalle puede ser la diferencia.
Un día que ya forma parte de la historia del partido
Antes de que el árbitro pite el inicio del México vs Inglaterra, el duelo ya tiene un capítulo propio: el de la previa en Ciudad de México, con entrenamientos cruzados, preguntas extravagantes y respuestas que, en algunos casos, se volverán citas inevitables al recordar este cruce.
La jornada dejó imágenes potentes: Rice y Saka caminando por Cantera, Aguirre rechazando la etiqueta de «evangelista», Pickford empapado de sudor, los jugadores mexicanos riendo en dinámicas de grupo, Ochoa hablando de responsabilidad y Mora convirtiéndose, casi sin querer, en el rostro de la ilusión.
Si el futbol suele decir que los partidos también se ganan desde antes, México e Inglaterra ya comenzaron a jugar el suyo un día antes del silbatazo inicial, entre viagra, evangelización y una ciudad que se preparó para vivir otra noche mundialista que puede quedar grabada en la memoria colectiva.
