Almeyda se solidariza con Messi por la muerte de su padre y pide más foco mundial para Liga MX y MLS
Matías Almeyda atravesó la conferencia de prensa posterior al triunfo de Monterrey con un tono muy distinto al habitual. Antes de hablar de táctica, del partido o de la clasificación, el técnico de Rayados se tomó unos minutos para enviar un mensaje directo a Lionel Messi, que atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida tras la muerte de su padre, Jorge Messi, a los 68 años.
El entrenador argentino inició su intervención enviando sus condolencias al capitán del Inter Miami y a todo su entorno cercano. Subrayó que, más allá de la dimensión mediática del astro, detrás de la figura pública hay un hijo que acaba de perder a su padre, y que ese sufrimiento no se atenúa con fama ni con títulos.
Almeyda recordó que en 2021 él también tuvo que despedirse de su padre, una pérdida que todavía lo marca y que, según reconoció, le permite entender de primera mano el impacto emocional que hoy sacude a Messi y a su familia. Desde esa experiencia personal, el técnico de Monterrey describió la sensación como «un dolor imposible de poner en palabras», una herida que no se cierra con mensajes ni homenajes, por más numerosos que sean.
En su reflexión, Matías destacó que cuando se muere un padre el mundo se desordena: uno se pregunta por qué sucede, qué sentido tiene, y se encuentra de golpe con un vacío que nada logra llenar. Aclaró que, aunque el fallecido sea «el papá de Messi» y eso tenga repercusión mundial, al final se trata del padre de una familia concreta, de una figura insustituible en la vida de cualquier persona.
El técnico hizo hincapié en que Messi seguramente recibirá afecto y apoyo desde todos los rincones del planeta, pero insistió en que solo el círculo íntimo -su madre, sus hermanos y sus seres más cercanos- sabe realmente la magnitud del dolor que están atravesando. Para Almeyda, quienes ya pasaron por una pérdida similar entienden que se trata de un golpe «triste, duro y muy complejo de procesar».
La noticia del fallecimiento de Jorge Messi hizo que Lionel interrumpiera su rutina en Estados Unidos y viajara a Argentina tras un largo trayecto para poder darle el último adiós. Ese desplazamiento, cargado de simbolismo, refleja la importancia del vínculo que mantenía con su padre, quien además de ser su figura paterna fue durante años pieza clave en la gestión de su carrera profesional.
Jorge Messi no solo era el padre del mejor jugador de su generación: fue también su representante, su consejero y uno de los responsables de negociar los principales contratos que definieron el rumbo del 10. Por eso, el golpe tiene una doble dimensión: la personal y la profesional. En muchos sentidos, Lionel pierde a la vez a su guía familiar y a su hombre de confianza en los negocios.
En el entorno del fútbol, la partida de Jorge generó una ola de mensajes de apoyo y de despedida. Compañeros, excolegas, dirigentes y clubes se sumaron al luto, subrayando que, más allá de colores y rivalidades, hay situaciones que trascienden lo deportivo. Almeyda se alineó con esa idea, poniéndose del lado del ser humano antes que del rival que acaba de enfrentar en la cancha.
El entrenador de Rayados hizo estas declaraciones justo después de que Monterrey venciera 2-1 a Inter Miami con un tanto agónico en los minutos finales, resultado que permitió al conjunto regiomontano seguir con vida en la Leagues Cup. Sin embargo, lejos de centrar su discurso en la victoria, decidió comenzar con un mensaje de empatía hacia Messi, separando por completo el resultado deportivo del momento personal del argentino.
Tras extender su apoyo al atacante del Inter Miami, Almeyda también aprovechó la presencia de los medios para abordar otro tema que considera clave: la visibilidad del fútbol de la región. Según el estratega, tanto la Liga MX como la Major League Soccer (MLS) ofrecen espectáculos de gran nivel que, sin embargo, siguen siendo poco conocidos a nivel global.
En su análisis, el técnico sostuvo que el fútbol de México y Estados Unidos debería poder verse de forma regular en todo el mundo. A su juicio, la primera gran tarea pendiente consiste en aumentar la cobertura televisiva internacional y la difusión digital de estos torneos, de modo que más aficionados puedan familiarizarse con los equipos, las figuras y las historias que se generan en ambas competencias.
Almeyda calificó a la Liga MX y a la MLS como «dos ligas espectaculares» que, más que competir entre sí, necesitan complementarse y presentarse al mercado global como un proyecto conjunto. Considera que, si unen fuerzas y se venden como un producto integrado, pueden ganar peso frente a otros campeonatos más consolidados mediáticamente, como las principales ligas europeas o sudamericanas.
El entrenador insistió en que el potencial de la región es enorme: estadios con gran ambiente, aficiones apasionadas, inversión creciente y una lista cada vez más larga de estrellas internacionales que eligen jugar en Norteamérica. Para él, el siguiente paso es transformar ese potencial en una marca reconocida mundialmente, con estrategias coordinadas de marketing, calendarios atractivos y torneos que generen expectación fuera del continente.
La Leagues Cup, en la que se enfrentan clubes de Liga MX y MLS, es vista por Almeyda como una plataforma ideal para ese impulso. El duelo entre Rayados e Inter Miami fue un ejemplo: un estadio lleno, figuras de talla mundial en la cancha y un desenlace dramático con gol en el último minuto. Momentos así, subrayó, podrían convertirse en una carta de presentación poderosa si se distribuyen a escala global con una narrativa adecuada.
Además, el argentino señaló que la colaboración entre ambas ligas no debería limitarse a los torneos en común. Propuso que trabajen juntas en temas como formación de juveniles, intercambios de conocimiento entre cuerpos técnicos y proyectos para profesionalizar aún más las estructuras de los clubes. En su visión, esa sinergia puede elevar el nivel competitivo general y, al mismo tiempo, hacer más atractivo el producto para las televisoras y plataformas internacionales.
Otro de los puntos que Almeyda dejó entrever es que la región tiene la oportunidad de aprovechar el creciente interés por el fútbol en Estados Unidos y el peso histórico del deporte en México para construir una narrativa propia, diferente a la de Europa. Futbolistas como Messi, que hoy compite en la MLS, se convierten en un puente natural para captar atención y arrastrar audiencias de otros mercados.
Al unir todas estas ideas, el mensaje de Almeyda combinó humanidad y visión de futuro. Por un lado, acompañó a Messi en un momento profundamente doloroso, recordando que detrás de cada figura icónica hay una historia familiar marcada por pérdidas y duelos. Por otro, miró más allá de la coyuntura y planteó una hoja de ruta para que el fútbol de la región deje de ser un actor secundario y empiece a reclamar un lugar más visible en el mapa mundial.
En ese cruce entre emoción y estrategia se entiende mejor la postura del técnico: el fútbol no es solo goles y resultados, también es vínculos humanos, historias compartidas y una industria que busca crecer. Y en ambos planos -el personal, con su apoyo a Messi, y el profesional, con su defensa de la Liga MX y la MLS- Almeyda dejó claro que piensa el juego como algo que trasciende los 90 minutos.
