«Cuando al América lo ayudan se arma el escándalo»: en LUP desmontan la polémica del Clásico Tapatío y dan como justo ganador a Chivas
El Clásico Tapatío de la Jornada 10 del Clausura 2026 terminó con victoria de Chivas 2-1 sobre Atlas, pero el foco de la conversación no quedó en los goles ni en el trámite del partido, sino en el arbitraje de Marco Antonio «Gato» Ortiz Nava, quien señaló dos penales a favor del Rebaño Sagrado y encendió la discusión.
Pese al ruido que se generó alrededor del silbante, en la mesa de La Última Palabra coincidieron: Guadalajara fue superior, ganó con justicia y el árbitro no fue el factor determinante, aunque sí volvió a exhibir las carencias del arbitraje mexicano.
Dos penales, un héroe y un villano
En el segundo tiempo, el «Gato» Ortiz recurrió al VAR para revisar una infracción sobre Daniel Aguirre dentro del área. Tras observar las tomas, decidió sancionar la pena máxima. Armando González tomó la responsabilidad, pero su disparo fue adivinado por Camilo Vargas, que mantuvo con vida al Atlas con una atajada clave.
Cuando el duelo agonizaba y el empate parecía sentenciado, Ángel Sepúlveda fue pisado dentro del área rojinegra. En esta ocasión, Ortiz Nava marcó inmediatamente la falta sin necesidad de revisar en el monitor. El propio Sepúlveda ejecutó con frialdad y convirtió el 2-1 definitivo, desatando la euforia en la mitad rojiblanca del estadio y la indignación en el entorno atlista.
Estos dos penales bastaron para que en redes se instalara la narrativa de que Chivas había sido «beneficiado» por el árbitro. Sin embargo, el análisis del juego y de las estadísticas pintan un escenario distinto al de un supuesto «robo».
«Chivas ganó bien»: el análisis de LUP
En La Última Palabra, el debate no evadió el tema arbitral, pero el balance general se inclinó hacia el desempeño del Guadalajara como argumento principal de la victoria.
Raoul Ortiz fue tajante al valorar el partido:
«Chivas ganó bien, fue mejor que el Atlas, juega mejor futbol que el Atlas. Atlas hizo un buen primer tiempo, pero se cayó y Chivas capitalizó».
Después, el conductor contextualizó la polémica con un punto que suele repetirse en cada torneo: el doble rasero con el que se juzgan los errores arbitrales cuando involucran al América.
«Mucha gente dice que Marco Ortiz beneficia al América, pero el arbitraje en México es uno de los peores del continente, a veces favorece a unos, a veces a otros. La diferencia es que cuando es con el América se hace mucho rollo y cuando es con otros equipos no se magnifica tanto. Yo no diría que Guadalajara ganó por el arbitraje».
«No hay faltitas: las dos son faltas»
Arturo Villanueva abonó a la discusión con un enfoque más estadístico y menos emocional. A su juicio, el desarrollo del partido deja claro quién fue el equipo dominante y por qué no tiene sentido reducir todo a las decisiones de Ortiz Nava.
«En un partido donde Chivas tiene 69 por ciento de posesión, 12 remates y por muchos momentos le pasa por encima al Atlas, que me vengan a hablar solo del arbitraje no tiene lógica. No hay faltotas ni faltitas: hay faltas, y las dos jugadas que se marcan como penal son faltas».
Villanueva subrayó que, más allá de la polémica, Guadalajara supo sostener la iniciativa, presionar alto y generar las oportunidades necesarias para someter a los Zorros, sobre todo del minuto 60 en adelante, cuando el Atlas perdió intensidad física y orden táctico.
El «Gato» Ortiz y el desgaste del arbitraje mexicano
El nombre de Marco Antonio Ortiz Nava no es nuevo en el centro de la controversia. Se le ha etiquetado en más de una ocasión como un árbitro que «favorece» al América, lo que ha alimentado la percepción de parcialidad cada vez que participa en partidos de alto perfil.
Sin embargo, en la mesa de análisis se insistió en que el problema trasciende a un solo silbante. El nivel del arbitraje mexicano en general se percibe como inconsistente, con criterios cambiantes de un juego a otro y una dependencia excesiva del VAR, que lejos de aclarar, en ocasiones incrementa la confusión.
Lo ocurrido en el Clásico Tapatío se interpretó como un episodio más de este contexto: un árbitro que acierta en jugadas puntuales, pero que queda atrapado en una atmósfera de desconfianza generada por años de errores acumulados y por la forma en que ciertos clubes, como América, polarizan la conversación cada vez que son mencionados junto al tema arbitral.
¿Eran penales o no? Desglose de las jugadas
Más allá de las emociones, las dos acciones que derivaron en penales para Chivas se pueden analizar desde el reglamento:
– En la primera, el contacto sobre Daniel Aguirre se da dentro del área y con una clara imprudencia del defensor atlista. El hecho de que el árbitro recurra al VAR indica que buscó confirmar la intensidad y el punto exacto del impacto. Tras la revisión, la decisión fue marcar la falta, lo que se ajusta al criterio establecido de sancionar cualquier acción temeraria o imprudente dentro del área.
– En la segunda, el pisotón sobre Ángel Sepúlveda es evidente incluso a velocidad real. No hay disputa legítima del balón y el atacante termina claramente afectado por la entrada. En ese contexto, la reacción inmediata del silbante se considera coherente con la falta.
Que Armando González haya errado el primer penal y que Sepúlveda haya convertido el segundo también forma parte del juego. El árbitro no interviene en la ejecución, solo en la sanción. Por ello, reducir el triunfo de Chivas a «ayuda arbitral» pierde peso cuando se observa la secuencia completa de los hechos.
El peso del Clásico Tapatío y la tabla del Clausura 2026
Este triunfo en la Fecha 10 no es un partido cualquiera para Guadalajara. Ganar el Clásico Tapatío no solo es una cuestión de orgullo local, sino un impulso anímico de cara a la recta final del torneo. Un resultado así suele repercutir en el vestidor: refuerza la confianza del técnico, consolida liderazgos y afianza la idea de juego.
Para Atlas, en cambio, la derrota duele el doble. Por un lado, por la rivalidad histórica, y por otro, porque durante gran parte del primer tiempo mostraron orden, intensidad y capacidad para competirle a un rival en mejor forma. Caer en los minutos finales, vía penal, abre heridas que van más allá del marcador y obliga al cuerpo técnico a trabajar en el aspecto mental.
En la lucha por puestos de liguilla o play-in, cada punto es crucial. Dejar escapar un empate en el último tramo puede tener repercusiones directas en la clasificación, algo que los Zorros podrían lamentar si llegan a la fase decisiva con margen estrecho.
América en el espejo: ¿doble estándar en las críticas?
Uno de los puntos más interesantes del debate en LUP fue la comparación con lo que ocurre cuando el América se ve involucrado en decisiones polémicas. La frase «cuando el arbitraje favorece al América se hace mucho rollo» resume una percepción compartida por buena parte del entorno futbolero: el club azulcrema genera más polémica que cualquier otro.
Cuando a las Águilas les señalan un penal a favor, la discusión trasciende el análisis técnico de la jugada y se instala la sospecha de que «algo raro pasa». En cambio, cuando el beneficiado es otro club, como Chivas, el ruido suele ser menor y el debate tiende a diluirse más rápido.
Este doble estándar también tiene que ver con la exposición mediática y con la historia reciente de títulos y polémicas alrededor del América. El caso del Clásico Tapatío sirve como contraste: decisiones arbitrales discutibles, sí, pero sin el mismo eco que tendrían si el escudo fuera azul y crema.
Chivas, un equipo en construcción que empieza a carburar
Más allá de los penales, el partido dejó señales positivas para el Guadalajara. El 69% de posesión no es un dato aislado: refleja un equipo que busca proponer, que quiere la pelota y que, con todas sus carencias, muestra una idea de juego cada vez más reconocible.
La capacidad de remontar o de encontrar el gol en los minutos finales también habla de carácter. Son rasgos que, en otros torneos, le habían faltado al Rebaño, acostumbrado a dejar ir ventajas o a desconectarse en tramos clave. Ganar así un Clásico puede ser el punto de inflexión que el proyecto necesitaba.
Ángel Sepúlveda, al convertir el penal definitivo, se consolida como una pieza importante en el frente de ataque. Su capacidad para aparecer en momentos trascendentes lo coloca como un referente ofensivo al que la afición rojiblanca empieza a identificar como hombre de confianza en instancias de presión.
Atlas, víctima de su caída física y de su falta de contundencia
Si bien el arbitraje acaparó parte de la conversación, el desplome futbolístico de Atlas en el segundo tiempo no puede pasar inadvertido. De un equipo ordenado, que supo contener al rival y encontrar espacios en la primera mitad, se pasó a un conjunto que perdió la brújula, cedió metros y terminó defendiendo demasiado cerca de su área.
La falta de profundidad y de claridad en el último tercio del campo también pesó. Cuando un conjunto renuncia a presionar alto y se concentra solo en resistir, multiplica las probabilidades de cometer errores dentro del área, como los que terminaron en los penales de Chivas.
El cuerpo técnico rojinegro tendrá que trabajar no solo en el aspecto físico, sino en la gestión del partido: saber cuándo presionar, cuándo replegarse y cómo evitar que el rival te encierre durante tanto tiempo en tu propio campo.
Un Clásico que se decide en detalles, no solo en el silbato
El 2-1 a favor de Chivas en el Clásico Tapatío quedará registrado como un triunfo con polémica, pero el análisis más frío señala que el resultado responde a una combinación de factores: superioridad territorial y futbolística del Guadalajara, caída de intensidad del Atlas, decisiones arbitrales ajustadas al reglamento y ejecución acertada de Sepúlveda en el momento clave.
En la mesa de La Última Palabra lo resumieron con una idea que va más allá de este juego en particular: el arbitraje mexicano tiene muchos problemas, pero no todo resultado polémico es «ayuda» o «robo». Y, sobre todo, el ruido se amplifica o se reduce dependiendo del escudo involucrado.
En este caso, más que un triunfo regalado, lo que se vio fue a un Chivas que supo sufrir, insistir y aprovechar sus oportunidades, frente a un Atlas que pagó caro su falta de reacción en el segundo tiempo. El arbitraje, una vez más, terminó siendo tema, pero no el protagonista absoluto del Clásico.