«Corea será el rival más difícil»: encienden las alarmas para México tras su debut en el Mundial 2026
La Selección Mexicana arrancó con el pie derecho el Mundial 2026 al superar a Sudáfrica, pero el silbatazo final no apagó las dudas ni el debate. En la mesa de análisis de La Última Palabra, el consenso fue claro: el triunfo era una obligación para el equipo de Javier Aguirre y, aunque el resultado fue positivo, el Tri todavía está lejos de su techo futbolístico.
El foco de la conversación se desplazó rápidamente hacia el siguiente obstáculo: Corea del Sur. El combinado asiático viene de firmar una remontada contundente ante Chequia y, para varios analistas, se ha ganado a pulso la etiqueta de rival más peligroso en el Grupo A, incluso por encima de los europeos.
La victoria frente a Sudáfrica dejó una sensación agridulce. Por un lado, México cumplió con el guion: anotó dos goles, mantuvo el arco en cero y evitó un susto en su presentación como anfitrión. Por otro, quedó la impresión de que el marcador pudo -y quizá debió- ser más amplio, sobre todo tras la expulsión que dejó al rival con menos hombres en la cancha.
Arturo Villanueva defendió el desempeño del Tri y descartó que la Selección haya quedado a deber. A su juicio, no todos los estrenos mundialistas se ganan con goleadas, y lo importante era arrancar sumando de a tres. Según su análisis, México pudo arriesgar un poco más cuando el partido se abrió, pero el contexto de un debut en casa, con la presión del entorno y la responsabilidad de no fallar, condicionó el manejo del encuentro.
Ignacio Hierro se movió en la misma línea: subrayó que el equipo hizo lo mínimo indispensable que se le exige a una selección anfitriona en un Mundial. Señaló que marcar dos tantos, evitar cualquier descuido defensivo y mostrar orden táctico es un buen punto de partida. Sin embargo, también enfatizó que, a partir de ahora, el margen de error se reduce y que Aguirre y sus jugadores deberán ajustar detalles finos si quieren competir al máximo nivel en los siguientes compromisos.
Joaquín del Olmo puso el dedo en otra llaga: las expectativas desmesuradas. Para él, parte del malestar de ciertos sectores de la afición se explica por una idea equivocada de que «a rivales como Sudáfrica hay que golearlos sí o sí». El exfutbolista consideró que esa mentalidad termina contaminando el ambiente y predispone al público a menospreciar rivales que, aunque no sean potencias, compiten con orden, intensidad y disciplina.
Uno de los puntos más polémicos del análisis fue la reacción del público tras el triunfo. Carlos Hermosillo confesó su sorpresa por el ánimo que percibió al abandonar el estadio: no vio la euforia que suele acompañar a una victoria mexicana en un Mundial, menos aún en un partido inaugural. Para él, la falta de entusiasmo generalizado refleja un cierto desapego o una exigencia que, en ocasiones, roza la ingratitud con el resultado.
Hermosillo fue más allá y cuestionó el entorno del torneo: afirmó que este Mundial tiene un carácter demasiado elitista, con precios y condiciones que alejan a la afición tradicional del futbol. A su juicio, se está perdiendo de vista que el balompié nació como un deporte popular y de barrio, y que las decisiones que priorizan el negocio por encima del acceso del aficionado común terminan afectando el ambiente en las tribunas y la conexión con la Selección.
Pese a sus críticas al contexto, el exdelantero se mostró confiado en la evolución del equipo a lo largo del torneo. Su lectura es que México suele crecer con el paso de los partidos, ajustando líneas, corrigiendo errores y encontrando sociedades ofensivas. Por ello, pronosticó que el Tri ofrecerá actuaciones de mayor nivel en los siguientes encuentros, siempre y cuando mantenga la solidez defensiva y mejore la toma de decisiones en el último tercio de la cancha.
El análisis más contundente sobre el siguiente rival llegó de la mano de Eduardo de la Torre. Para él, Corea del Sur representa el desafío más complejo de la fase de grupos. El argumento no se queda solo en la estadística, sino en la forma en que los asiáticos jugaron ante Chequia: tras comenzar en desventaja, mantuvieron la calma, no se precipitaron y terminaron dándole la vuelta al marcador con carácter, orden y jerarquía.
De la Torre subrayó que algunos futbolistas coreanos tienen experiencia en ligas europeas de alto nivel, algo que eleva el techo competitivo del equipo. Esa combinación de disciplina táctica, resistencia física e individualidades con calidad puede poner en aprietos a México, sobre todo si el Tri repite lapsos de pasividad como los que se observaron en ciertos tramos frente a Sudáfrica.
Aunque reconoció que Chequia también dejó buenas sensaciones y mostró argumentos ofensivos interesantes, el analista insistió en que Corea del Sur proyecta más recursos para complicar el planteamiento de Aguirre. De la Torre, de hecho, fue autocrítico con el accionar del Tri: afirmó que el equipo pudo haber sido más agresivo, buscando una diferencia de goles mayor que podría resultar clave si el grupo se define por criterios de desempate.
El partido ante Corea del Sur, correspondiente a la segunda jornada del Grupo A, se perfila como un duelo directo por el liderato del sector. Tanto México como los asiáticos ganaron en su estreno y llegan al enfrentamiento con confianza y con la misma meta: dar un golpe de autoridad que los acerque a los octavos de final y, al mismo tiempo, envíe un mensaje de fuerza al resto del torneo.
Desde lo táctico, se espera un choque muy distinto al de Sudáfrica. Corea del Sur suele proponer un ritmo alto, con presión coordinada desde la salida rival y transiciones veloces. Eso obligará a la Selección Mexicana a ser mucho más precisa en la circulación de balón y a evitar pérdidas en zonas comprometidas. Cualquier desconcentración podría traducirse en contragolpes letales, especialmente si los coreanos encuentran espacios a la espalda de los laterales.
México, por su parte, deberá encontrar el equilibrio entre su vocación ofensiva y la necesidad de controlar el ritmo del partido. Una de las claves será la gestión del mediocampo: si el Tri logra imponer su toque, pausar cuando sea necesario y acelerar por las bandas con criterio, puede minimizar la intensidad coreana y explotar los huecos que se generen cuando el rival se vuelque al ataque. El trabajo de los contenciones y centrales para anticipar y cortar líneas de pase será determinante.
Otro aspecto relevante es la gestión emocional. Al tratarse de un duelo que puede definir el primer puesto del grupo, existe el riesgo de que México salga demasiado acelerado, ansioso por agradar a su público y por responder a las críticas. Si el equipo no administra bien esa presión, puede caer en imprecisiones, partidos partidos en exceso o ataques mal terminados. Aguirre deberá trabajar en que sus jugadores mantengan la calma incluso si el marcador no se abre temprano.
En el plano individual, se espera que figuras como Julián Quiñones y Raúl Jiménez asuman un rol protagonista. Su capacidad para generar peligro, fijar centrales y traducir en goles las jugadas trabajadas durante la semana será fundamental ante una defensa coreana que, aunque intensa, suele conceder espacios si se la obliga a retroceder constantemente. La movilidad de los extremos y la llegada desde segunda línea de los mediocampistas también puede ser un arma para desordenar al rival.
La afición, más allá de las críticas iniciales, también tendrá un papel protagónico. Un estadio conectado, exigente pero alentando de principio a fin, puede marcar diferencias en un juego tan igualado. El reto para el público será encontrar ese punto medio entre la exigencia legítima y el apoyo incondicional, entendiendo que, en un Mundial, cada victoria -por amplia o corta que sea- suma y alimenta la confianza del grupo.
En resumen, México cumplió en su debut, pero el verdadero examen está por venir. Corea del Sur no solo llega en buen momento futbolístico, también ha demostrado personalidad para revertir marcadores adversos y competir de tú a tú. Si el Tri quiere sostener la ilusión de un Mundial histórico en casa, deberá mostrar su mejor versión precisamente ante el rival que muchos ya señalan como el más duro del grupo. El liderato del sector, y buena parte del futuro inmediato del equipo, se jugarán en ese choque.
