En la mesa de análisis de La Última Palabra, Cruz Azul y Nicolás Larcamón fueron duramente señalados tras la dolorosa goleada 3-0 sufrida ante LAFC en la Ida de los Cuartos de Final de la Concacaf Champions Cup. La Máquina, vigente campeona del certamen, no solo salió exhibida de Los Ángeles, sino que además acumula ya cinco partidos consecutivos sin conocer la victoria, una racha que ha encendido todas las alarmas rumbo al cierre del Clausura 2026 de la Liga MX, donde lucha por no descolgarse de Chivas en la tabla.
El planteamiento de Larcamón fue el punto de partida de las críticas. Carlos Hermosillo fue categórico al asegurar que al técnico celeste «se le ha caído el equipo» y que sus constantes experimentos han terminado por descomponer el funcionamiento colectivo. El exdelantero apuntó que el entrenador ha recurrido a cambios de posición sin sentido y que, además, no se reforzó adecuadamente en zonas clave del campo.
Hermosillo subrayó la falta de alternativas por el costado izquierdo como un síntoma de mala planeación: recordó que Piovi es prácticamente la única opción natural por esa banda, que Chiquete continúa lesionado y que no llegó ningún refuerzo para cubrir esa carencia. Para él, ese contexto terminó condicionando el dibujo táctico frente a LAFC y evidenció una vez más la fragilidad del equipo cuando se le somete con intensidad y velocidad.
«Lleva cinco partidos sin ganar, inventando, moviendo jugadores de una posición a otra; lo peor es que parece haber olvidado que por el lado izquierdo solo está Piovi. Chiquete está lesionado y no trajeron a nadie por fuera, ahí el equipo está completamente descubierto», fue el reproche del exgoleador cementero, que además recalcó que a Cruz Azul «le dieron una repasada» en Estados Unidos.
Joaquín del Olmo fue igual de duro, pero centró su análisis en una decisión específica: el intento de utilizar a Erik Lira como defensa central por izquierda. Desde su perspectiva, el timonel celeste sacrificó a uno de los mejores contenciones de la Liga MX al ubicarlo en una zona que no domina, frente a un rival que basa buena parte de su poderío en la velocidad y en el uno contra uno.
Para Del Olmo, Larcamón tardó una eternidad en corregir. Señaló que el técnico «regaló 60 minutos» al mantener a Lira en una posición que no domina y, con ello, abrió espacios que LAFC explotó sin piedad. Cuando finalmente lo regresó al mediocampo, el partido ya estaba prácticamente decidido. «Lo mandó a la guerra en una posición que no controla, ante un equipo rapidísimo. Cuando vuelve a la contención, Lira demuestra que pasa por un gran momento: te da tiempos, corta jugadas, organiza. Quiso arriesgar de inicio y al final no ganó nada; la lectura del partido fue muy mala», acusó.
Ignacio Hierro coincidió en la crítica al uso de Lira como zaguero y fue más allá, asegurando que el mediocampista tuvo responsabilidad directa en los tres goles encajados por Cruz Azul, en parte porque no se encontraba en el lugar del campo donde habitualmente marca la diferencia. De acuerdo con su lectura, si Lira hubiera jugado como contención desde el arranque, varias de las jugadas de peligro de LAFC se habrían neutralizado antes de llegar al área.
Para Hierro, Larcamón imaginó un partido completamente distinto al que realmente se jugó. En su intento por ajustar, tomó decisiones que terminaron exponiendo tanto a Lira como al resto de la línea defensiva. También señaló que la apuesta por incluir a Mier terminó siendo un error, al dejarlo demasiado expuesto y desprotegido en un contexto de máxima exigencia. «No fue inteligente de inicio. Se dio cuenta muy tarde de lo que estaba pasando. Al mejor contención de la liga lo pones como central por izquierda y en los dos primeros goles su responsabilidad es clarísima; en el tercero, si hubiera estado en el centro del campo, probablemente esa jugada ni siquiera progresa», enfatizó.
Pese a la lluvia de críticas, los analistas reconocieron un punto a favor de Larcamón: asumió públicamente la responsabilidad por la goleada. El estratega aceptó que «cada error se pagó muy caro» y se declaró culpable absoluto del resultado. Sin embargo, en la mesa se remarcó que el reconocimiento del error no basta si no viene acompañado de cambios profundos en el planteamiento y la gestión del plantel, sobre todo considerando la importancia del cierre de torneo.
Uno de los señalamientos más repetidos fue el aspecto físico. Varios comentaristas apuntaron que Cruz Azul se ve «pesado» y «lento» tanto en la Concachampions como en la Liga MX. Frente a un LAFC intenso, dinámico y agresivo, la Máquina ofreció una versión plana, sin reacción ni capacidad para sostener el ritmo. Esa diferencia de velocidad, sumada a los desajustes tácticos, terminó por inclinar la balanza desde los primeros minutos del encuentro.
El contexto tampoco ayuda. Además de las cinco jornadas sin victoria entre liga y torneo internacional, Cruz Azul enfrenta el peso de defender un título continental al mismo tiempo que intenta escalar posiciones en el Clausura 2026. Esta doble exigencia, que para algunos clubes se vuelve una oportunidad para crecer, hoy parece ser una carga que el equipo de Larcamón no ha sabido gestionar adecuadamente.
La presión externa crece, pero también la interna. La sensación generalizada es que el plantel tiene calidad suficiente para competir mejor de lo que ha mostrado. Nombres como Lira, Piovi y otros elementos clave están muy por debajo de su techo futbolístico actual, ya sea por malas decisiones tácticas o por un evidente bajón anímico y físico. La concatenación de errores en juegos importantes ha minado la confianza colectiva.
Otro punto que salió a flote en el análisis fue la ausencia de un plan B claro. Cuando el planteamiento inicial no funciona, Cruz Azul tarda demasiado en reaccionar. Los cambios parecen responder más a la urgencia que a una estrategia previamente trabajada. Frente a LAFC, el ajuste llegó tarde; cuando Lira volvió a su posición natural, el marcador ya estaba 2-0, y el equipo lucía desordenado y golpeado anímicamente.
La crítica a la gestión de la plantilla también se extendió al mercado de fichajes. La falta de reemplazos en zonas específicas, como la defensa izquierda y algunos puestos de recambio en mediocampo, obliga a Larcamón a improvisar con jugadores fuera de su rol habitual. Para los analistas, ese tipo de maniobras solo se justifican en emergencias absolutas, no en un duelo de cuartos de final internacional donde cada detalle cuenta.
En medio del vendaval, algunos expertos plantearon qué tendría que hacer Larcamón para intentar recomponer el rumbo en el corto plazo. El primer paso, coinciden, es dejar de experimentar en posiciones clave y devolver a sus futbolistas a las zonas donde rinden mejor. Lira debe ser el eje del mediocampo, Piovi necesita respaldo por su banda, y la zaga central requiere estabilidad y continuidad de nombres para recuperar automatismos.
Asimismo, se insistió en la necesidad de ajustar la carga física. Si Cruz Azul pretende competir en dos frentes, se vuelve indispensable un manejo más fino de las rotaciones, priorizando partidos clave y evitando que los jugadores lleguen fundidos a las instancias decisivas. Un equipo que aspira al título no puede dar la imagen de ir un paso detrás del rival en cada carrera dividida.
En cuanto al aspecto mental, el cuerpo técnico tendrá que trabajar de inmediato. La goleada ante LAFC no solo complica la eliminatoria, también golpea el orgullo de un plantel que venía de ser campeón de la región. Dejar atrás la sensación de inferioridad, reconstruir la confianza y reencontrar la identidad de juego son tareas urgentes si se quiere evitar que la crisis se extienda al torneo local.
Por último, el cierre del Clausura 2026 se perfila como una prueba definitiva para medir el proyecto de Larcamón. Los expertos advirtieron que lo más importante en un torneo largo es llegar fuerte a la recta final, y hoy Cruz Azul parece transitar en sentido contrario: sin resultados, con dudas tácticas y sumido en una tormenta de cuestionamientos. El técnico ha asumido la culpa, pero ahora deberá demostrar en la cancha que tiene la capacidad de levantar a un equipo que, según muchos, se le ha venido abajo por completo.
Si el estratega logra corregir el rumbo, devolver a sus figuras a sus puestos naturales y ajustar el plan físico y mental del grupo, la Máquina todavía podría reaccionar, tanto en la liga como en el intento de remontar en la Concachampions. De lo contrario, esta goleada ante LAFC podría terminar marcando un antes y un después en su ciclo al frente del club, y confirmando la percepción de que, en el momento clave, Cruz Azul dejó de ser ese equipo sólido y competitivo que conquistó la región.