En Lup cierran filas con la hormiga gonzález rumbo al mundial 2026

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En LUP cierran filas con la Hormiga González rumbo al Mundial: «Sería un absurdo dejarlo fuera»

La Copa del Mundo de 2026 está a la vuelta de la esquina y la lista definitiva de Javier Aguirre comienza a definirse. Entre las grandes dudas aparece un nombre que ha irrumpido con fuerza en la Liga MX: Armando «Hormiga» González. Pese a su juventud y a algunos fallos recientes, varios analistas consideran que dejarlo fuera de la convocatoria sería un error mayúsculo.

En la mesa de La Última Palabra, el debate fue contundente: para la mayoría, el delantero de Chivas debe tener un lugar asegurado entre los 26 elegidos. La opinión es tan fuerte que incluso se llegó a calificar como «despropósito» que el «Vasco» Aguirre no lo lleve al Mundial.

Raoul Ortiz fue especialmente tajante. El analista subrayó que, si bien la competencia en el ataque es dura, el momento de la Hormiga no admite dudas:
«Yo creo que van a ir los dos, y el que va a salir es Memote. De los que en Selección han considerado como delanteros, Aguirre va a llevar a Santi en lugar de Memote. Pero si el Vasco no lleva a la Hormiga es un despropósito absoluto, de verdad es de psiquiatra. No tendría ningún sentido. Llevamos años pidiendo que se le dé oportunidad al jugador mexicano, que no hay nueves mexicanos, y el día que aparece uno y la rompe, ¿no lo vas a llevar?»

Más allá de la polémica, el argumento central gira en torno a algo que las estadísticas reflejan con claridad: Armando González es, hoy por hoy, uno de los atacantes más peligrosos de la Liga MX en cuanto a generación de ocasiones de gol. Tal vez no tenga todavía los números de Raúl Jiménez, Santiago Giménez o Germán Berterame, pero su capacidad para producir jugadas de peligro lo ha puesto en el centro de la conversación.

Fabián Estay coincidió con esa lectura, destacando que el torneo actual confirma que lo de la Hormiga no fue una simple racha:
«La única manera en que no veía a la Hormiga en este proceso mundialista, para ser considerado entre los 26, era que no repitiera el mismo torneo que el anterior. Pero lo está repitiendo y mejorando. Se ha perdido muchos goles y tendría que llevar, por lo menos, 14 tantos. El otro día falló una ocasión clarísima y él mismo lo reconoció. Aun con eso, yo creo que la Hormiga va al Mundial».

Arturo Villanueva también se sumó al respaldo. Para él, aunque la definición de González todavía necesita pulirse, su impacto en el desarrollo del partido es innegable:
«Estamos de acuerdo en que a la Hormiga le falta ese temple en el área para meter más goles, pero también es cierto que, como pasaba en los inicios con Chícharo, siempre se fabrica una o dos claras por partido. Eso empieza a incomodar y a preocupar a cualquier defensa. Cuando contra Portugal casi no generábamos peligro, entraron Quiñones y la Hormiga y la zaga rival empezó a sufrir. Para mí, la Hormiga tiene que estar muy por encima de Berterame».

El contexto reciente refuerza este análisis. Ante Portugal, González falló una opción muy clara, lo que encendió críticas en redes y entre algunos sectores de la afición. Sin embargo, para los expertos, ese error no borra el hecho de que el delantero se coloca constantemente en posiciones de remate, interpreta bien los espacios y obliga a las defensas rivales a ajustar marcas. En un Mundial, esa capacidad de aparecer una y otra vez en zona de peligro suele ser tan valiosa como la frialdad definitoria.

Además, los analistas recuerdan que los nueves mexicanos de jerarquía no sobran. Durante años se ha señalado la falta de delanteros centros nacionales con presencia internacional, y cuando surge uno con dinámica, movilidad y olfato, la lógica indica que debe ser protegido y potenciado, no marginado. De ahí que la posible ausencia de la Hormiga en la lista de Aguirre genere tanta controversia.

Otro punto a favor de González es su curva de crecimiento. Desde que se afianzó en Chivas, su participación no se limita al área: baja a recibir, arrastra marcas, abre espacios para los volantes y extremos, y no teme iniciar la presión alta desde la primera línea. Eso encaja con el modelo de juego moderno, en el que el nueve no es solo un rematador, sino el primer defensor y un generador de superioridades en campo rival.

La comparación con otros atacantes es inevitable. Raúl Jiménez aporta experiencia europea y oficio; Santiago Giménez vive un gran momento goleador; Berterame ofrece sacrificio y polivalencia. Pero la Hormiga añade algo distinto: la sensación permanente de que, en cualquier momento, puede crear una ocasión de la nada. Ese factor sorpresa, sumado a su juventud, hace que muchos vean en él una apuesta de presente y de futuro.

Quienes lo respaldan también insisten en que un Mundial no solo se gana con nombres consagrados, sino con jugadores en racha que lleguen con confianza. Para varios especialistas, el vestidor necesita ese perfil hambriento, dispuesto a aprovechar cada minuto, aunque sea entrando desde el banquillo. La idea de que González pueda convertirse en un revulsivo en partidos cerrados es otro de los argumentos que lo colocan en la pelea.

El propio proceso de maduración del delantero se vuelve parte del debate. Fallar goles claros es una etapa habitual en la carrera de cualquier nueve joven. Lo importante, señalan en LUP, es cómo reacciona después: sigue pidiéndola, no se esconde, se muestra como opción. Esa resiliencia es un rasgo que los cuerpos técnicos suelen valorar mucho en torneos cortos, donde la presión es máxima y los errores no se pueden arrastrar durante semanas.

También se discute el mensaje que enviaría Aguirre a la liga y a las fuerzas básicas. Si un atacante mexicano que destaca en un club grande, que repite buenas temporadas y que asume responsabilidad en partidos importantes se queda fuera, muchos se preguntan qué más se le puede exigir a un jugador formado en casa para ganarse un lugar en la Selección. Convocarlo significaría, en cambio, reforzar la idea de que el rendimiento reciente pesa tanto como el nombre y la trayectoria.

Por otro lado, se analiza cómo podría encajar la Hormiga en el sistema del «Vasco». Su movilidad le permitiría jugar como nueve fijo o como segundo delantero, alternando con un punta más posicional. Junto a extremos veloces y mediocampistas con buena pegada de media distancia, su capacidad para arrastrar centrales podría abrir huecos decisivos. En un torneo donde muchos rivales se replegarán ante México, ese tipo de recursos ofensivos pueden marcar la diferencia.

Finalmente, el consenso en la mesa de La Última Palabra es claro: aunque la competencia está abierta y la decisión final corresponde a Javier Aguirre, el momento que vive Armando González hace que su exclusión de la lista definitiva se perciba como una contradicción con el discurso histórico de apostar por el talento mexicano. Para los analistas, la Hormiga no solo se ha ganado el derecho a estar en la conversación, sino que ya merece un boleto al Mundial. Si el técnico decide dejarlo en casa, la polémica está más que asegurada.