Jardine explica la crisis del américa y se compara con el manchester city

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Jardine intenta explicar la crisis del América: «A los grandes también les pasa, míralo al Manchester City»

El ambiente en Coapa está cargado. América vive su momento más oscuro desde la llegada de André Jardine y, ante el enojo de la afición y los cuestionamientos sobre su continuidad, el técnico brasileño se aferra a una idea: incluso los clubes más poderosos del mundo atraviesan baches similares. Para sostener su argumento, puso como ejemplo nada menos que al Manchester City de Pep Guardiola.

La derrota más reciente, un 2-1 en contra frente a FC Juárez en el Estadio Azteca con gol en tiempo agregado, encendió todas las alarmas. No se trata de un tropiezo aislado: con medio Clausura 2026 disputado, América está fuera de zona de Liguilla, suma más descalabros que victorias y ha sido abucheado con fuerza en sus últimos dos partidos como local. Es, hasta ahora, la peor etapa del club bajo la dirección de Jardine.

Aun así, el entrenador insiste en que esta mala racha forma parte de los ciclos naturales del futbol, incluso para los equipos de élite:
«Algunos equipos pasan por fases no tan buenas. El torneo pasado, el Manchester City se quedó muchos partidos sin triunfar, con todo lo que tiene. Nosotros estamos pasando por un momento difícil, le daremos la vuelta ayudándonos y apoyándonos, le daremos la vuelta», sostuvo el brasileño tras caer ante Juárez.

Jardine, sin embargo, sabe que el consuelo estadístico no alcanza para calmar a una afición acostumbrada a pelear siempre en la cima. Por eso matizó sus palabras al hablar del momento que atraviesa el plantel:
«Los adjetivos son de ustedes, estamos insatisfechos, no tengo duda. El sentimiento es de inconformidad porque las cosas no están saliendo. No busco estos adjetivos, crisis o no, estamos en un problema. Trabajamos día y noche para salir adelante y volver a la victoria, que este grupo está acostumbrado», afirmó.

Uno de los ejes sobre los que Jardine apoya su defensa es el de las ausencias. A su juicio, el América nunca ha podido jugar «completo» en este torneo. Entre lesiones, salidas a media campaña, refuerzos que se incorporaron tarde y diversos contratiempos físicos, el entrenador sostiene que no ha tenido estabilidad para repetir un once ni consolidar una idea.

«Ya se fueron ocho jornadas (nueve, en realidad) y todavía no pongo a los 11 que quiero. Estamos cerca de contar con todos: el regreso de Zendejas, de Henry Martín, ver a Veiga. No pude meter a Rayito. Por ahí va: es este tipo de problema el que me hace cambiar la alineación», explicó, evidenciando la improvisación obligada que ha vivido fecha tras fecha.

Las preocupaciones médicas se agravan con los nombres propios. Víctor Dávila salió del duelo ante Juárez entre lágrimas, con una lesión de rodilla que, de acuerdo con Jardine, podría ser de consideración:
«Dávila preocupa bastante, es de la rodilla, parece ser bastante serio. Violante también, en un choque, tuvo un esguince de la rodilla; va a estar afuera más de tres semanas. Lo de Brian empezó en la banca porque no estaba al 100%, tenía una pequeña molestia. Henry ya está entrenando con balón, ya podría tener chance de estar en Querétaro, Zendejas ya jugó. Borja también tenía una sobrecarga completa», detalló el técnico, enumerando casi parte por parte los problemas en su plantilla.

La lista de lesionados y tocados refleja un equipo que ha tenido que reinventarse partido a partido. Sin embargo, para muchos aficionados esto no basta como explicación. América es una institución que históricamente presume planteles amplios y competitivos; por lo mismo, el argumento de las bajas no termina de convencer a quienes exigen resultados de inmediato. El contraste entre el discurso del entrenador y la impaciencia de la tribuna se hace cada vez más evidente.

En el entorno del club ya se empieza a hablar abiertamente de «fin de ciclo». Analistas y exjugadores señalan que, en América, el margen de error es mínimo y que el escudo siempre está por encima de cualquier proyecto, por más reciente que sea el título o el buen futbol mostrado en torneos anteriores. Para algunos, la referencia al Manchester City suena más a justificación que a autocrítica profunda.

Comparar el caso azulcrema con el del City tiene matices. Es cierto que el equipo de Guardiola ha atravesado periodos con varios partidos sin ganar, presionado por la exigencia de pelear todos los títulos. Sin embargo, el contexto europeo incluye torneos más largos, calendarios saturados y una competencia directa con otros gigantes multimillonarios. En México, el margen de maniobra parece menor: dos o tres malos resultados pueden convertir una temporada aceptable en un fracaso, más aún si se trata del club más mediático del país.

Otro punto que incrementa la tensión es el estilo de juego. No solo son los marcadores negativos: el América de Jardine se ve, en muchos tramos, lejos de aquella versión dominante, agresiva y confiada que enamoró a su afición en campeonatos recientes. Hoy, el equipo luce partido, vulnerable en defensa y con poca claridad en la generación de peligro. Esa imagen incrementa la percepción de «desastre» que rodea al equipo.

El vestidor también enfrenta su propia encrucijada. Aunque públicamente los jugadores muestran respaldo a su entrenador, es evidente que la incertidumbre pesa. Lesiones, rotaciones constantes, cambios de esquema y la presión mediática terminan diluyendo la confianza. La tarea de Jardine no se limita a encontrar la alineación adecuada; también debe reconstruir el ánimo colectivo y la convicción de que es posible revertir la situación.

A nivel directivo, el debate se centra en cuánta paciencia tendrá la cúpula con el proyecto. Despedir a un técnico a mitad de torneo no es una decisión sencilla, pero en América no es algo extraño cuando los resultados amenazan con comprometer la clasificación. El calendario no da tregua y los partidos que vienen pueden marcar el futuro inmediato del brasileño: o se endereza el rumbo con rapidez, o las voces que piden su salida ganarán fuerza.

En medio del ruido, Jardine insiste en su mensaje: todos los grandes pasan por momentos oscuros, la clave es cómo se reacciona. El brasileño apuesta por el trabajo interno, la recuperación de sus figuras lesionadas y una idea futbolística que, según él, terminará por consolidarse cuando pueda alinear a su «equipo ideal» sin sobresaltos físicos.

La afición, en cambio, no vive de promesas, sino de triunfos. Para muchos americanistas, las comparaciones con el Manchester City o con otros colosos europeos son irrelevantes si el equipo sigue dejando puntos en casa y alejándose de los primeros lugares. El próximo tramo del Clausura 2026 será, para Jardine y su América, un examen definitivo: o confirman que esto fue solo una mala racha, o se consuma una de las crisis más recordadas de los últimos años en Coapa.