Javier tebas desmiente a xavi: laliga no dio luz verde al regreso de messi

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Javier Tebas desmiente a Xavi sobre el posible regreso de Messi al Barcelona: «LaLiga no dio luz verde»

El FC Barcelona vuelve a estar en el centro de la polémica en la antesala de su debut en los Octavos de Final de la Champions League 2025/26. Lo que parecía un simple recuerdo de mercado se ha convertido en un cruce de versiones entre Xavi Hernández, Joan Laporta y Javier Tebas en torno al fallido regreso de Lionel Messi al club catalán en 2023.

Todo se reavivó tras una entrevista de Xavi para el diario La Vanguardia. En ella, el entonces técnico azulgrana aseguró que, después del Mundial de Qatar 2022, el retorno de Messi al Barcelona estaba prácticamente cerrado. Según su relato, el acuerdo deportivo y la voluntad del argentino existían, e incluso, afirmó, LaLiga ya había dado el visto bueno.

«El regreso de Leo Messi al Barcelona estaba decidido tras el Mundial que ganó Argentina. Estaba decidido. También teníamos luz verde de LaLiga y Messi quería volver… pero Laporta frenó el fichaje. Me dijo que si volvía Leo habría una guerra y él no se lo podía permitir», relató Xavi en esa conversación.

Estas declaraciones tuvieron un efecto inmediato. Joan Laporta negó tajantemente que él hubiese bloqueado el regreso de Messi por una cuestión personal o política, y sostuvo que el club hizo lo que estaba a su alcance dentro de las limitaciones económicas. Sin embargo, el desmentido más contundente llegó desde la propia organización de la competición.

Javier Tebas, presidente de LaLiga, salió al paso de las palabras de Xavi y negó que la patronal del fútbol español hubiera dado, en algún momento, «luz verde» al Barcelona para inscribir de nuevo al astro argentino. En una entrevista con el programa Estudio Estadio, fue categórico: la liga nunca autorizó nada porque ni siquiera se concretó una propuesta real por parte del club.

«Eso no es verdad. LaLiga no autorizó nada», afirmó Tebas. «Primero, teníamos que haber sabido lo que Messi quería cobrar para poder encajar su contrato dentro del ‘fair play’ financiero del Barça, que ya era complicado en esas fechas, y en qué condiciones venía. Y luego, al ser un jugador con un valor muy elevado, su inscripción habría sido muy difícil. Nadie del Barcelona preguntó por la posible incorporación de Messi», añadió.

Las palabras de Tebas desmontan dos de los pilares del relato de Xavi: ni hubo un visto bueno formal de LaLiga ni se habría llegado, según el dirigente, a un escenario en el que el organismo se viera obligado a tomar una decisión definitiva. Es decir, desde la versión oficial de la competición, el fichaje nunca pasó de la fase de especulación y deseos.

Este choque de discursos deja en evidencia la profundidad de la crisis de confianza entre los distintos actores del barcelonismo reciente. Por un lado, Xavi se presenta como el técnico que apostaba por el regreso de Messi y que habría visto truncado su plan deportivo por una decisión de Laporta. Por otro, el presidente del club intenta desmarcarse de la idea de haber cerrado la puerta al ídolo, subrayando las limitaciones económicas. Y, finalmente, Tebas se coloca fuera de la ecuación, asegurando que LaLiga no fue el obstáculo directo.

El contexto económico es clave para entender por qué el regreso de Messi era tan complejo. El Barcelona arrastraba problemas serios con el límite salarial y estaba sometido al riguroso control del ‘fair play’ financiero. Cualquier contrato de una estrella del calibre de Messi implicaba un impacto enorme en la masa salarial, obligando al club a liberar espacio mediante salidas, rebajas o reestructuración de su plantilla. Tebas aludió precisamente a esa situación para justificar que, incluso aunque el Barça hubiera consultado, la operación habría estado llena de obstáculos.

También pesa el precedente de 2021, cuando Messi dejó el Barça entre lágrimas, precisamente porque el club no podía inscribir su nuevo contrato bajo las normas de LaLiga. Aquel episodio marcó profundamente a la afición y al propio jugador, y volvió a escena cada vez que se habló de su hipotético regreso. La sensación de repetición de un guion ya conocido hace que los aficionados vean con escepticismo cualquier versión que no vaya acompañada de documentos, cifras y decisiones concretas.

Desde el punto de vista de imagen, este nuevo desencuentro no ayuda a ninguna de las partes. Para Xavi, supone exponerse como alguien que revela conversaciones internas y atribuye a Laporta la responsabilidad de frenar una operación que ilusionaba al barcelonismo. Para Laporta, implica tener que defenderse de la acusación de haber preferido evitar un conflicto interno antes que recuperar al mejor jugador de la historia del club. Y para Tebas, refuerza su papel de árbitro incómodo al que constantemente se le señala como freno de los grandes clubes, obligándolo a aclarar una vez más los límites del ‘fair play’.

Detrás de este cruce de declaraciones hay también un trasfondo político dentro del club. La figura de Messi sigue siendo un símbolo extremadamente poderoso y cualquier relato sobre su salida o su no regreso se utiliza, de un modo u otro, para legitimar decisiones pasadas o para desacreditar a determinados dirigentes. En ese sentido, que Xavi hable ahora y lo haga en términos tan directos indica un distanciamiento evidente con la actual presidencia.

De cara al futuro, este episodio complica aún más cualquier posibilidad remota de ver a Messi vestido de azulgrana como futbolista profesional. Aunque ya milita en otra liga y en otro proyecto, el argentino siempre ha dejado la puerta entreabierta al Barça desde el punto de vista sentimental. Sin embargo, las versiones enfrentadas sobre lo ocurrido en 2023 y la falta de una narrativa unificada desde el club alimentan la idea de que el reencuentro solo será posible en forma de homenaje, partido de despedida o rol institucional, y no en la cancha como jugador.

Mientras tanto, el Barcelona intenta enfocarse en lo deportivo. En medio de este ruido mediático, el equipo se prepara para un duelo clave: el partido de ida de los Octavos de Final de la UEFA Champions League 2025/26 ante el Newcastle United. El encuentro se disputará este martes 10 de marzo en St. James’ Park, a las 14:00 horas (tiempo del centro de México), en un escenario históricamente complicado para los visitantes.

El contexto no podría ser más incómodo para el vestuario. A pocas horas de un choque continental de máxima exigencia, gran parte de la conversación en torno al club no gira en torno a la táctica, los once posibles o el rendimiento reciente, sino sobre declaraciones cruzadas, viejas heridas y la figura de un jugador que ya no está. Este tipo de distracciones, en un club tan mediático como el Barcelona, suele tener impacto en la presión que sienten jugadores y cuerpo técnico.

No obstante, también es cierto que la actual plantilla vive en un ecosistema constante de tensión y ruido externo. Muchos de sus futbolistas han crecido o se han consolidado en un Barça acostumbrado al terremoto mediático y a la mezcla de política, sentimientos y deporte. Para varios de ellos, separar el foco deportivo de la turbulencia institucional se ha vuelto casi un requisito profesional.

La afición, por su parte, se encuentra dividida. Hay quienes respaldan la versión de Xavi, convencidos de que Laporta no hizo todo lo posible por traer de vuelta a Messi cuando se presentó una oportunidad real. Otros se alinean con la postura del presidente, priorizando la viabilidad económica y la reconstrucción del club por encima de un gesto sentimental. Y un tercer grupo mira con suspicacia a Tebas, al que consideran demasiado estricto con el Barcelona en la aplicación del ‘fair play’ financiero.

En cualquier caso, lo único indiscutible es que el nombre de Messi continúa marcando la agenda del Barça, incluso años después de su salida. Cada nueva revelación, cada declaración y cada desmentido reabre un debate que el club no termina de cerrar: cómo gestionar el legado del jugador más importante de su historia y, al mismo tiempo, mirar hacia adelante sin quedar atrapado en el pasado.

La conclusión que deja este último episodio es clara: el regreso de Messi en 2023 ni fue tan inminente como algunos quisieron creer, ni estuvo tan descartado como afirman otros. Faltaron detalles concretos, sobró improvisación y abundaron las versiones interesadas. Entre las emociones, las restricciones económicas y las luchas de poder, la posibilidad de ver a Leo de nuevo en el Camp Nou se esfumó, y ahora cada protagonista intenta explicar el desenlace desde su propia trinchera.

Hoy, con Tebas afirmando que «LaLiga no autorizó nada», Laporta defendiendo que nunca rechazó a Messi y Xavi asegurando que el fichaje estaba encarrilado hasta que alguien lo frenó, la historia del no regreso del 10 se convierte en otro capítulo más de la compleja novela que vive el FC Barcelona en los últimos años: un club atrapado entre la nostalgia, la necesidad de reconstruirse y la obligación de competir al máximo nivel europeo pese al ruido que lo rodea.