Marcel ruiz y el tri: voto de confianza de javier aguirre para el mundial

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¡Alerta Tri! Marcel Ruiz aún sueña con la Copa Mundial de la FIFA y Javier Aguirre se niega a descartarlo por completo. A menos de tres meses del arranque del torneo, cuando muchos daban por perdida la carrera del mediocampista de Toluca debido a su lesión de rodilla, el técnico de la Selección Mexicana mantiene abierta una pequeña ventana de esperanza.

Todo cambió tras el empate entre México y Bélgica, duelo posterior al cual Javier Aguirre fue muy claro: no quiere cerrar puertas mientras exista margen médico y deportivo. El estratega reconoció que Marcel Ruiz atraviesa un momento complicado por la rotura de ligamento cruzado anterior sufrida en un partido contra San Diego FC, pero subrayó que el jugador conserva intactas sus ganas de pelear un lugar.

«Nadie va a llegar al 100% a un Mundial. Puede gustarte más o menos el estilo de un futbolista, pero dar un nombre como totalmente descartado, hoy no me atrevo. Marcel tiene muchas ganas de estar», explicó Aguirre en conferencia de prensa, dejando entrever que, si la evolución del volante es mejor de lo esperado, el cuerpo técnico valorará su inclusión de último minuto.

Las palabras del «Vasco» coinciden con lo que se comenta dentro del vestidor de Toluca. Compañeros como Antonio Briseño han destacado la determinación de Ruiz y su compromiso con la rehabilitación. En el entorno del jugador se habla de jornadas extensas de trabajo físico y psicológico, con la mira puesta en acortar los plazos sin poner en riesgo su futuro profesional.

No es la primera vez que el Tricolor se ve obligado a modificar sus planes por lesiones en momentos clave. Semanas antes ya se había confirmado la baja del portero Luis Ángel Malagón por una rotura en el tendón de Aquiles, un problema que requiere una recuperación más larga y compleja. En ese contexto, Aguirre fue honesto al reconocer que el escenario del guardameta luce todavía más complicado que el de Ruiz.

«Quizás lo de Luis Ángel es lo más difícil, porque se trata de una recuperación prolongada. Vamos a esperar hasta el último día posible, pero hay casos en los que simplemente el tiempo no alcanza», señaló el técnico, subrayando que el cuerpo médico tiene un papel determinante en cada decisión y que no se arriesgará la salud de nadie por una convocatoria.

El seleccionador también recordó que hay una base importante de jugadores que viene desde la Copa Oro y que, por diferentes circunstancias, hoy está fuera de combate. De aquellos 12 futbolistas que formaron parte de esa plantilla, prácticamente la mitad ha quedado al margen por lesiones o falta de ritmo. Aun así, Aguirre insiste en que todos siguen siendo parte del grupo, incluso si no alcanzan la lista definitiva.

«Estos amigos están en el vestidor, siguen en su lucha. Lo sé, los veo. Si no llegan, vendrá gente que esté bien, que nos ayude y que ya nos ha dado títulos. Pero que nadie dude que los lesionados siguen siendo parte de la familia del Tri», comentó, intentando enviar un mensaje de unión en medio de un proceso marcado por contratiempos físicos.

A nivel deportivo, Aguirre hizo un balance de los últimos dos partidos de preparación y se mostró satisfecho con la disposición colectiva. Destacó la actitud del plantel, la intensidad mostrada y algunos pasajes de buen futbol frente a rivales de jerarquía. Sin embargo, admitió que no logró cumplir uno de sus objetivos personales: darle minutos a los 26 convocados.

«En estos dos juegos la actitud fue muy buena, hubo lapsos de futbol de alto nivel. También cometimos errores, es cierto, pero la concentración fue positiva. Los 26 se portaron de maravilla, y lamento no haber podido utilizar a todos. Lo intentamos, intentamos ganar los partidos, y al final me voy satisfecho por lo que el grupo mostró», recalcó.

Entre los jugadores que no tuvieron participación figuran nombres de peso como Guillermo Ochoa, Carlos Acevedo o Denzell García. La decisión de no darles minutos generó preguntas, pero Aguirre insistió en que cada partido le exigía priorizar ciertos perfiles según el rival, el momento del juego y la carga física de quienes vienen con más actividad en sus clubes.

En el caso puntual de Marcel Ruiz, más allá del aspecto médico, el debate gira alrededor de su aporte futbolístico. El mediocampista se había consolidado como una variante interesante en el centro del campo, con capacidad para organizar el juego, llegar al área rival y ayudar en la presión alta. Su ausencia obliga a replantear roles y a buscar alternativas en jugadores con características similares.

La situación de Ruiz también abre una reflexión más amplia sobre el manejo de las lesiones rumbo a una Copa del Mundo. Los técnicos suelen enfrentar el dilema de llevar a un futbolista que se recupera «a contrarreloj» o apostar por alguien que llega sano, aunque quizá con menos talento o experiencia. Aguirre, por ahora, prefiere ganar tiempo y mantener la competencia interna abierta hasta el último corte.

Desde la perspectiva del jugador, la esperanza de ir al Mundial puede ser un arma de doble filo. Por un lado, sirve como motivación para trabajar al máximo en la rehabilitación; por otro, el riesgo de acelerar plazos puede ser altísimo. En casos de rotura de ligamento cruzado, los especialistas suelen insistir en que la paciencia es clave para evitar recaídas que comprometan el resto de la carrera.

En el entorno del Tri, se entiende que el tema Marcel Ruiz no se definirá por una simple corazonada. Todo dependerá de estudios médicos, pruebas de campo y sensaciones del propio futbolista. El cuerpo técnico tendrá que evaluar si, llegado el momento, el volante puede soportar la exigencia de entrenamientos intensos, viajes largos y la tensión de un torneo corto en el máximo escaparate.

Para la Selección Mexicana, cada pieza cuenta. La baja de Malagón obligará a reorganizar la jerarquía en la portería, mientras que la incógnita sobre Ruiz impacta directamente en la confección del mediocampo. Aguirre sabe que la fortaleza del equipo no dependerá de una sola figura, pero también comprende que perder jugadores importantes reduce el margen de maniobra táctica.

El entrenador ha dejado entrever que, en caso de que Ruiz no llegue, ya se analizan distintas opciones dentro y fuera del actual grupo de convocados. Se valora quién puede aportar equilibrio, creatividad y sacrificio defensivo, características que el jugador de Toluca ofrecía con regularidad. No se descarta la irrupción de algún joven, ni el llamado de un elemento con más trayectoria para asumir responsabilidades.

Al mismo tiempo, puertas adentro se trabaja para que las lesiones no se conviertan en una excusa. El discurso apunta a aprovechar lo que sí está disponible: futbolistas en buen momento, con continuidad en sus clubes y dispuestos a adaptarse a las ideas de Aguirre. La meta es llegar al Mundial con un plantel quizá golpeado por las bajas, pero unido y convencido del plan.

En este escenario, la historia de Marcel Ruiz se ha transformado en un símbolo de resistencia y esperanza. Su caso refleja la delgada línea entre la ilusión y la realidad en el futbol de elite. Mientras el reloj avanza hacia el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el mediocampista sigue luchando contra el tiempo, y el técnico nacional se resiste a cerrar el libro antes de la última página.

Lo único seguro, por ahora, es que Javier Aguirre no ha puesto el sello definitivo de «descartado» sobre el nombre de Marcel Ruiz. El margen es mínimo, las probabilidades son reducidas, pero la puerta continúa entreabierta. En el futuro cercano, los reportes médicos y la evolución día a día dictarán sentencia sobre si esta historia termina como un regreso épico o como una oportunidad que se esfumó por cuestión de semanas.