«Messi tendrá un Mundial 2026 mejor que Cristiano Ronaldo»: el veredicto que encendió la mesa de *La Última Palabra*
En la mesa de análisis de *La Última Palabra* el debate volvió a encenderse alrededor de los dos gigantes del futbol moderno. A pesar del gran inicio goleador de Cristiano Ronaldo con Portugal en el Mundial 2026, la mayoría de los analistas del programa se inclinaron por Lionel Messi como el jugador llamado a firmar la mejor actuación en esta Copa del Mundo.
El contexto es claro: Cristiano llegó al torneo entre dudas por un inicio de temporada discreto y respondió de inmediato con un doblete en la victoria de Portugal sobre Uzbekistán. Sin embargo, para los panelistas eso no alcanza para destronar lo que, hasta ahora, está mostrando el capitán argentino. Messi arrancó el Mundial con una exhibición demoledora: cinco goles en sus dos primeros compromisos ante Argelia y Australia, cifras que lo han colocado de nuevo en el centro de la conversación.
Raoul Ortiz, conductor y analista, fue uno de los primeros en fijar postura, matizando su admiración por ambos, pero dejando clara su preferencia en este torneo:
«Soy admirador de los dos, no me voy a decantar por ninguno en términos generales, pero en este Mundial creo que Messi. Está teniendo una mejor Copa y, si todo sigue así, la va a terminar mejor. Tuvo rivales a los que supo capitalizar mejor, leyó muy bien los partidos y aprovechó cada ocasión. Lo interesante será ver los cruces: este duelo que discutimos es individual, pero el enfrentamiento realmente soñado podría llegar en cuartos de final, si Colombia pierde con Portugal: Argentina contra Portugal. Ese sí sería el último gran cara a cara, la última vez que podríamos verlos frente a frente en un partido oficial».
La posibilidad de un Argentina vs. Portugal en la fase eliminatoria eleva aún más la tensión alrededor de esta comparación. No solo se trataría de un duelo por el pase a semifinales, sino de un capítulo definitivo en la eterna rivalidad Messi-Cristiano, ahora trasladada del escenario de clubes al máximo torneo de selecciones.
Fabián Estay, por su parte, fue un paso más allá y aprovechó el debate para introducir un tercer nombre en la discusión sobre quién dominará el futbol de selecciones en esta década:
«Creo que esta disputa entre Messi y Cristiano, cuando uno estaba en el Barcelona y el otro en el Real Madrid, duró unos 15 años. Pero yo pongo un tercero: Mbappé. Esa es mi respuesta. Campeón del mundo, subcampeón, con 27 años, y va a superar a Messi, va a superar a estos dos».
Con esto, Estay no solo reconoce el legado de los astros actuales, sino que deja abierta la puerta a un relevo generacional encabezado por Kylian Mbappé, ya con un palmarés impresionante a pesar de su edad.
Mientras tanto, el calendario del Mundial 2026 ofrece escenarios muy distintos para ambos. Argentina y Messi cerrarán su fase de grupos ante Jordania, un rival, en teoría, accesible para que el 10 argentino siga engordando su cuenta goleadora, siempre y cuando Lionel Scaloni decida alinearlo desde el inicio y no opte por rotaciones para darle descanso. Del otro lado, Cristiano y Portugal afrontarán una auténtica prueba de fuego: están obligados a derrotar a Colombia si quieren asegurar el liderato del Grupo K, en un duelo que puede marcar el tono de su Mundial.
Ignacio Hierro también se sumó al consenso en la mesa, insistiendo en que, hasta lo visto, Messi llega un paso por delante en este torneo:
«Para mí también es Messi. Individualmente es difícil saber quién va a llegar más lejos, si Portugal o Argentina, pero con lo mostrado hasta ahora me parece que Messi tiene más posibilidades de hacer un mejor torneo. Veo en Argentina un equipo que está jugando para él, completamente volcado a potenciarlo, y ya lleva cinco goles. Eso pesa muchísimo cuando se analiza el impacto de un jugador en un Mundial».
Carlos Hermosillo intentó llevar la conversación a un terreno más amplio, criticando la obsesión por las comparaciones permanentes:
«Ayer era si Messi o Maradona, hoy si Messi o Ronaldo. Eso no es futbol, vivir solo de comparaciones no es futbol. Hay que ver el juego: uno es más creativo, el otro juega más adelantado, son funciones distintas y también influye qué selección llega más lejos. Pero si me preguntas hoy, para mí es Messi».
Con su comentario, Hermosillo subraya que las funciones de ambos en la cancha ya no son idénticas: Messi participa más en la gestación del juego y en la creación, mientras que Cristiano se ha reconvertido definitivamente en un rematador letal dentro del área.
Un Messi más «director de orquesta» y un Cristiano más «finalizador»
Uno de los argumentos que se repitió, explícita o implícitamente, en la mesa es la evolución de sus roles. Messi, con el paso de los años, ha retrasado su posición unos metros. En la selección argentina actual no solo es goleador, también es generador de juego, lanzador de pases filtrados y encargado de activar a sus compañeros entre líneas. Su influencia se mide no solo en goles, sino en cómo condiciona el plan de juego rival.
Cristiano Ronaldo, en cambio, se ha afianzado como un 9 puro. Se mueve menos lejos del área, pero concentra su energía en los desmarques finales, la definición y el juego aéreo. Para muchos analistas, eso hace que, en un equipo que logre surtirlo de balones, siga siendo un arma temible, pero lo hace depender más del funcionamiento colectivo que en etapas anteriores de su carrera.
Ventaja táctica: una Argentina construida alrededor de Messi
Otro factor que inclina la balanza hacia Messi, según lo expuesto en *La Última Palabra*, es el contexto táctico. Desde que Argentina conquistó la Copa del Mundo anterior, se consolidó una idea clara: el equipo se arma para potenciar a Messi. Los movimientos de los mediocampistas, los recorridos de los laterales e incluso la elección de los delanteros tienen como eje central liberar espacios y líneas de pase para el 10.
Portugal, aunque talentosa y con una generación repleta de figuras, parece menos «Messi-dependiente» en el caso de Cristiano. Ahí conviven otros protagonistas fuertes que reclaman balón y espacios: mediocampistas creativos, extremos veloces y delanteros que también pueden decidir partidos. Esa diversidad es una fortaleza, pero también hace que el juego no orbite exclusivamente alrededor de Ronaldo, algo que puede traducirse en cifras más discretas para él a nivel individual, incluso si el equipo funciona bien.
La edad y el desgaste: ¿ventaja psicológica para Messi?
Aunque Messi y Cristiano han desafiado los límites físicos de la élite, los años pasan para ambos. En este Mundial, llegan superando la treintena larga, con un historial inmenso de partidos a cuestas. Lo interesante, y parte de lo que se comentó de fondo, es que Messi parece haber encontrado un ritmo competitivo que equilibra mejor intensidad y descanso, mientras que Cristiano vive de picos de explosividad y olfato de gol.
Además, Messi llega con el impulso emocional de haber sido campeón del mundo recientemente, lo que le quita cierta presión y le permite jugar con más libertad. Cristiano, en cambio, carga todavía con la cuenta pendiente de conquistar un Mundial, lo que añade una capa extra de responsabilidad y expectativas cada vez que pisa la cancha.
El peso de la narrativa: el «último baile» en un Mundial
Dentro del relato mediático, pesa mucho la idea de que este podría ser el último Mundial de ambos. En el caso de Messi, la narrativa gira en torno a si podrá ampliar su leyenda y cerrar definitivamente cualquier debate sobre su lugar en la historia de los Mundiales. Para Cristiano, se presenta como la última gran oportunidad de dejar una huella más profunda en el torneo que tradicionalmente ha sido esquivo para él en fases avanzadas.
En este sentido, los panelistas sugieren que el libreto parece mejor escrito para Messi: llega como vigente campeón del mundo, con un equipo sólido y un arranque demoledor. Ronaldo, aun con su doblete, tiene por delante un camino más empinado: un grupo complicado y cruces en los que Portugal deberá mostrar una versión muy madura si quiere pelear por el título.
Mbappé, el heredero que ya compite con ellos
La mención de Mbappé por parte de Fabián Estay no fue casual. Más que desplazar inmediatamente a Messi y Cristiano, su nombre aparece como el vínculo entre dos épocas. Ya sabe lo que es ser campeón mundial, ya disputó una final siendo protagonista y, con 27 años, se proyecta hacia varios torneos más al máximo nivel.
La comparación sirve para dimensionar lo insólito de lo que han hecho Messi y Cristiano: sostener una rivalidad al máximo nivel durante década y media. En ese contexto, lo que ocurra en el Mundial 2026 no solo se leerá como un resultado deportivo, sino como un cierre simbólico de esa era, con Mbappé y otros jóvenes listos para reclamar el trono.
¿Qué podría cambiar el veredicto?
Aunque la mesa se inclinó mayoritariamente por Messi, todos dejaron claro, de una u otra forma, que el futbol tiene margen para la sorpresa. Un partido discreto de Argentina en la fase de eliminación directa, una lesión, una noche inspirada de Cristiano ante un rival grande o una remontada de Portugal podrían reconfigurar por completo la percepción del torneo.
Si Portugal consigue un funcionamiento colectivo que le genere ocasiones constantes a Cristiano, el portugués tiene la capacidad de firmar varios goles en pocos partidos y reabrir el debate. Del mismo modo, si Argentina se atasca y Messi deja de influir tanto en el marcador, la sensación de dominio que hoy se le atribuye podría diluirse.
Más allá del número de goles: quién «marca» más el Mundial
Uno de los matices importantes en la discusión es cómo entender «tener un mejor Mundial». No se trata solo del número de goles, sino del impacto global en el torneo: quién decide partidos clave, quién aparece en los momentos de máxima presión, quién arrastra a su selección cuando el juego se complica.
En eso, la mesa de *La Última Palabra* percibe ventaja para Messi por la estructura que lo rodea y por su doble rol de creador y finalizador. No obstante, también se reconoce que Cristiano sigue siendo, quizá, el jugador con más capacidad de aparecer de forma fulminante en el área rival con un remate, un cabezazo o un penal decisivo.
Un consenso con matices: hoy es Messi, pero la historia se escribe partido a partido
Al final, la sentencia que sobrevoló el programa fue clara: a día de hoy, Messi tiene más opciones de firmar un Mundial 2026 superior al de Cristiano Ronaldo. Lo mostrado en los primeros encuentros, el contexto táctico de sus selecciones, el peso reciente de sus trayectorias y el arranque goleador inclinan la balanza hacia el argentino.
Sin embargo, todos los presentes reconocieron que la grandeza de ambos radica precisamente en su capacidad para desafiar los pronósticos. Si algo han demostrado Messi y Cristiano durante 15 años es que cualquier sentencia puede quedar en ridículo en cuestión de noventa minutos. Y en un Mundial, donde cada partido puede ser el último, esa verdad se multiplica.
Por ahora, el juicio mediático favorece a Lionel Messi. El resto dependerá del balón, de los cruces y de quién sea capaz de escribir la página más pesada de su legado en esta Copa del Mundo.
