Nicolás Larcamón niega alineación indebida de Cruz Azul en Querétaro: «Todo está dentro del reglamento»
La crisis deportiva de Cruz Azul sumó en los últimos días un capítulo extracancha: versiones sobre una posible alineación indebida en el duelo ante Querétaro, correspondiente al Clausura 2026. El señalamiento giraba en torno a la presencia de un supuesto médico no registrado en la cédula oficial, lo que, de confirmarse, podría derivar en una derrota administrativa para la Máquina.
Nicolás Larcamón, entrenador celeste, fue categórico al desmentir cualquier irregularidad después del empate en La Corregidora. Según el técnico argentino, no existió violación al reglamento y la persona señalada no formaba parte del cuerpo técnico, sino de un protocolo médico específico obligatorio en los partidos.
«No hubo alineación indebida, nada fuera del reglamento. Del staff, entiendo que hay un miembro a cargo del protocolo de paro cardiaco, estaba en la zona de protocolo y no hay nada más que decir», sentenció Larcamón al ser cuestionado sobre el tema. Para el estratega, el asunto no pasa de ser una confusión derivada de las imágenes televisivas.
Durante la transmisión del encuentro se observaron tomas en las que un integrante del área médica permanecía cerca de la zona técnica de Cruz Azul. De inmediato surgió la versión de que se trataba del auxiliar médico Paolo Arriaga, quien presuntamente no estaría registrado en la cédula arbitral y habría ocupado un lugar en la banca del equipo, lo que podría encuadrar en alineación indebida, según el Reglamento de Competencia.
La normativa es clara al respecto: se configura alineación indebida cuando algún integrante del cuerpo técnico o del staff registrado del club aparece en la banca o participa en el partido sin estar debidamente autorizado en la hoja de alineación. Este supuesto se encuentra contemplado en el artículo 71, capítulo IV, del reglamento vigente.
El posible castigo, de acreditarse la infracción, sería severo. Más allá de una sanción económica o administrativa, Cruz Azul podría perder el encuentro en la mesa, lo que agravaría aún más el momento deportivo de la institución, que ya arrastra una racha preocupante: nueve partidos consecutivos sin conocer la victoria en todas las competencias.
Larcamón, sin embargo, insistió en que la figura señalada estaba asignada al protocolo de paro cardiaco, una medida sanitaria de carácter obligatorio en los estadios, y que su ubicación correspondía a la zona designada para este tipo de personal, no a la banca del equipo ni al área estrictamente reservada al cuerpo técnico.
El contexto deportivo no ayuda a la Máquina. En las últimas semanas, el equipo ha pasado de ser candidato a protagonizar el torneo a verse sumido en una seguidilla de malos resultados, fallas ofensivas y dudas en su funcionamiento. Para muchos aficionados, cualquier posible irregularidad reglamentaria sería un golpe más a un semestre ya de por sí turbulento.
Al mismo tiempo, el club vive una situación logística poco habitual. Durante casi todo el Clausura 2026, Cruz Azul fungió como local en la ciudad de Puebla, debido a las remodelaciones en el Estadio Banorte y a la negativa de la directiva de Pumas de permitirles continuar utilizando el Olímpico Universitario. Esta itinerancia obligó al plantel a viajes constantes y a adaptarse a una sede que no es su casa natural.
En este panorama, la confirmación del regreso al Estadio Azteca para la última jornada del Clausura 2026 representó una bocanada de aire fresco, aunque con matices. Larcamón celebró la noticia, pero no dejó pasar la oportunidad de subrayar, con cierto tono irónico, que la resolución llega demasiado tarde para resolver los problemas del semestre.
«Es una excelente noticia que llega muy tarde, el dejar de viajar. Luego, en las mesas de debate se habla de excusas, pero el que estuvo en una delegación sabe de la exigencia propia que suponen estos viajes», afirmó el técnico, evidenciando el desgaste que han significado los constantes traslados para un plantel que ya lidia con presión deportiva y señalamientos externos.
El entrenador incluso se permitió una frase sarcástica al referirse al remodelado Estadio Banorte: «Volvieron antes las leyendas de México y Brasil que nosotros, pero bueno, hay que enfocarse en lo que nos compete porque hoy las respuestas inmediatas que tenemos que dar son en lo deportivo». Con ello, dejó claro que, más allá de la logística, lo urgente es recomponer el rendimiento dentro del campo.
¿Por qué se habla de alineación indebida en Cruz Azul?
La polémica nace de una lectura estricta del reglamento y del rol de quienes se ubican en la zona de bancas. El Reglamento de Competencia indica que cualquier persona que forme parte del cuerpo técnico o staff del club y que figure en la banca debe estar registrada en la cédula del partido. De lo contrario, se considera alineación indebida.
El debate radica en determinar si la persona captada por las cámaras era un integrante formal del cuerpo técnico de Cruz Azul o un elemento externo asignado como parte de los protocolos de salud y seguridad que se implementan en los estadios. Larcamón insiste en esta segunda versión: un miembro responsable de atender eventualidades de paro cardiaco, cuya presencia sería obligatoria y ajena a las decisiones del club.
En muchas ligas, incluyendo la local, se ha profesionalizado la atención médica de emergencia en los estadios, con personal especializado cuya función es intervenir ante situaciones críticas y que no necesariamente forma parte de los planteles. Esa diferencia es clave para discernir si hay responsabilidad del club o solo una confusión visual y reglamentaria.
¿Qué podría pasar si se confirmara la irregularidad?
En los casos de alineación indebida, la sanción acostumbrada es la derrota administrativa para el club infractor, adjudicando el triunfo al rival por un marcador establecido en el reglamento. Además, se pueden imponer multas económicas y sanciones individuales para el cuerpo técnico o directivos responsables del registro del equipo.
Para Cruz Azul, un castigo de este tipo significaría no solo perder un punto o más en la clasificación, sino incrementar la presión sobre un proyecto cuestionado por los resultados y por la inestabilidad deportiva. Sin embargo, Larcamón insiste en que no hay materia para una investigación profunda y que el club se apega totalmente a lo estipulado en la normativa.
Hasta ahora, la postura interna es clara: no existió alineación indebida porque el personal médico señalado no corresponde al staff registrado en banca y estaba encuadrado en un protocolo que excede las decisiones del cuerpo técnico. Cualquier resolución futura dependerá de la interpretación que hagan las autoridades de competencia sobre la presencia de este tipo de personal en la zona aledaña a la banca.
La presión sobre Larcamón y el entorno celeste
El discurso del entrenador también busca proteger al grupo en un momento delicado. Nueve partidos sin ganar alimentan las críticas, y episodios como la supuesta alineación indebida solo añaden ruido alrededor del equipo. En este escenario, Larcamón intenta cerrar filas, desactivar polémicas reglamentarias y centrar el foco en la necesidad de mejorar en la cancha.
Para el técnico, los viajes constantes, la falta de una sede fija y la sobrecarga de partidos han influido en el rendimiento. Pese a ello, su mensaje es que las explicaciones logísticas no deben volverse excusas y que la prioridad es encontrar respuestas futbolísticas, sobre todo pensando en la Liguilla, que el equipo deberá disputar en Puebla.
Volver, aunque sea por un solo partido, al Estadio Azteca representa también una oportunidad emocional para el plantel. Jugar en un escenario histórico, donde el club ha vivido momentos memorables, puede funcionar como catalizador anímico en la recta final del torneo. De ahí que Larcamón haya recibido la noticia con ilusión, aunque lamente lo tardío de la decisión.
¿Cómo impacta esta polémica en la relación con la afición?
El tema de la alineación indebida se suma a un ambiente ya cargado para la afición cementera. El hincha de Cruz Azul, acostumbrado a vivir temporadas de contrastes, observa con preocupación cómo el equipo compromete su estabilidad justo cuando parecía haber encontrado una línea competitiva. Cada rumor de sanción o posible castigo revive viejos fantasmas de derrotas administrativas y episodios controvertidos.
En este contexto, la claridad en la comunicación del club será fundamental. Explicar con precisión cuál es el rol de cada persona en la zona técnica, qué dice el reglamento y por qué se considera que no hubo infracción ayudará a calmar los ánimos y a evitar que la narrativa se convierta en otro capítulo triste en la historia reciente del equipo.
El reto inmediato: responder en lo deportivo
Más allá de la polémica reglamentaria, el gran desafío de Cruz Azul y de Larcamón es revertir la tendencia negativa. La racha sin triunfos ha minado la confianza y ha puesto en tela de juicio la eficacia del modelo de juego. El propio técnico reconoce que, más allá de árbitros, viajes o reglamentos, la única manera de silenciar críticas es ganando.
De cara a la Liguilla, el margen de error se reduce al mínimo. La Máquina no solo necesita resultados, sino también recuperar sensaciones: solvencia defensiva, claridad ofensiva y personalidad en los momentos clave. El regreso momentáneo al Estadio Azteca podría ser un punto de inflexión, siempre y cuando el equipo logre trasladar esa energía a la cancha.
Mientras tanto, Larcamón se mantiene firme en su postura: no existió alineación indebida en Querétaro, no hay nada fuera de las reglas y el foco debe volver al lugar donde se definen las temporadas: los 90 minutos de juego.