Portugal llega de madrugada a Cdmx entre operativo y euforia aficionada

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Portugal aterriza de madrugada en la CDMX entre fuerte operativo y euforia de aficionados

La espera terminó. La Selección de Portugal ya está en la Ciudad de México después de varios días de concentración en Playa del Carmen, donde montó su base de trabajo antes del esperado duelo amistoso de Fecha FIFA ante el Tricolor. El combinado lusitano llegó de madrugada, en medio de un notable dispositivo de seguridad y con seguidores siguiéndolos desde el aeropuerto hasta su hotel.

El cuadro europeo aterrizó alrededor de las 22:30 horas del viernes 27 de marzo en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Aunque el contingente de aficionados no fue masivo, sí se vio a un grupo de seguidores entusiastas, muchos de ellos con camisetas y banderas portuguesas, que aguardaban con ilusión una fotografía, un autógrafo o, al menos, un saludo fugaz de sus ídolos.

Mientras el avión tomaba tierra en el AIFA, en la zona de Santa Fe ya se vivía otra escena de expectativa. Decenas de aficionados se habían congregado desde horas antes a las afueras del hotel donde se hospeda la selección portuguesa. El perímetro estaba resguardado por un amplio operativo de seguridad, consciente de que el arribo de una potencia europea y de figuras de talla mundial atraería a un gran número de simpatizantes.

Entre la multitud se podían ver camisetas del Toluca, en homenaje a Paulinho, hoy figura en la Liga MX; playeras de la selección de Portugal; otras del PSG, alusivas a algunas estrellas del combinado luso; además de bufandas, banderas y pancartas. Los presentes buscaban cualquier oportunidad para acercarse a los jugadores, sin importar la hora ni las condiciones.

En los alrededores del hotel se desplegaron cerca de 200 elementos de la Guardia Nacional, además de personal de seguridad privada. El objetivo: garantizar que el traslado del equipo se llevara a cabo sin contratiempos, controlar las aglomeraciones y evitar incidentes ante la posible llegada masiva de aficionados. Algunos seguidores se reportaron en la zona desde un día antes para intentar conseguir el mejor lugar y tener una vista privilegiada de la llegada del equipo.

Fue hasta pasadas las 00:20 horas, ya en los primeros minutos del sábado 28 de marzo, cuando el autobús de la Selección de Portugal finalmente apareció frente al hotel. El operativo cubrió un perímetro considerable, limitando la cercanía física entre los futbolistas y el público, aunque permitió que los presentes pudieran ver el paso del equipo y captar imágenes y videos.

Pese al cansancio acumulado por la espera, varios fanáticos se mantuvieron firmes hasta el último momento. Desde la banqueta, corearon cánticos, gritaron los nombres de sus jugadores favoritos y agitaron banderas en cuanto vieron llegar el autobús. Por lo que se pudo apreciar, los portugueses respondieron con algunos saludos y gestos desde la distancia, aunque no hubo mayor interacción directa debido a las medidas de seguridad y a la hora del arribo.

La presencia de Portugal en la capital mexicana no es solo un evento deportivo, sino también un acontecimiento simbólico, pues el amistoso marcará el regreso del Estadio Azteca -ahora bajo nombre comercial renovado- a la actividad internacional de alto nivel. La selección lusitana pasará esta noche en Santa Fe y, posteriormente, reconocerá la cancha del Coloso de Santa Úrsula antes del partido, en lo que será una especie de reinauguración ante la mirada del mundo futbolero.

El duelo entre México y Portugal está programado para este sábado 28 de marzo a las 19:00 horas. Se espera un lleno o, al menos, una excelente entrada en las gradas, con miles de aficionados creando un ambiente de fiesta. El choque forma parte de la preparación de ambas selecciones rumbo a sus próximos compromisos oficiales y será una oportunidad ideal para medir niveles, probar variantes tácticas y observar a nuevas figuras.

Para México, enfrentar a una selección europea de prestigio siempre supone una prueba importante. Para Portugal, en tanto, el partido servirá para adaptarse a la altura de la Ciudad de México, pulir automatismos y dar minutos a jugadores que pueden pelear un lugar en listas definitivas. Tanto el cuerpo técnico luso como el mexicano han señalado en distintas ocasiones que estos amistosos no se toman como simples exhibiciones, sino como ensayos de alta exigencia.

Más allá del aspecto deportivo, la llegada de Portugal ha generado un notable impacto entre la afición mexicana. Muchos seguidores no solo admiran al Tri, sino que también siguen de cerca las ligas europeas y conocen bien a las figuras lusitanas. Para una parte del público, ver de cerca a estos jugadores representa una experiencia única, especialmente para niños y jóvenes que sueñan con dedicarse al fútbol profesional.

En los alrededores del hotel se vivió un ambiente familiar: padres con hijos pequeños, grupos de amigos con banderas repartidas, vendedores ambulantes ofreciendo camisetas, bufandas y productos alusivos tanto al Tri como a la selección portuguesa. Aunque la espera se extendió hasta la madrugada, la mayoría se mostró paciente, con la esperanza de vivir ese momento fugaz en el que el autobús se detiene y las estrellas del balón cruzan la puerta.

El operativo de seguridad, por su parte, mostró la magnitud del evento. La coordinación entre Guardia Nacional, policía capitalina y seguridad privada permitió mantener el orden, evitar empujones peligrosos y garantizar la movilidad del convoy que trasladó a los portugueses desde el AIFA hasta Santa Fe. Este tipo de despliegues se ha vuelto habitual ante la llegada de figuras internacionales, pero no deja de sorprender por su amplitud cada vez que un equipo de élite pisa territorio mexicano.

En el plano futbolístico, el amistoso ofrece varios puntos de interés. México buscará mostrar una cara competitiva ante un rival de jerarquía, intentando ganar confianza de cara a sus próximas competencias. Portugal, por su lado, aprovechará para seguir consolidando el trabajo de su entrenador, ajustar líneas y probar combinaciones entre jóvenes promesas y jugadores ya consagrados. El duelo también permitirá comparar estilos: la intensidad y entrega del Tri frente a la disciplina táctica y la capacidad técnica de los lusitanos.

El Estadio Azteca, escenario de momentos históricos del futbol mundial, también será protagonista. Su presentación renovada ante una selección europea alimenta las expectativas de lo que será el ambiente en las tribunas. Jugadores mexicanos ya han expresado su orgullo al pisar de nuevo el césped del coloso y, ahora, la visita de Portugal le da un marco internacional a esta nueva etapa del inmueble.

Para muchos aficionados, la combinación es inmejorable: una noche de futbol en un estadio mítico, una selección local con ganas de agradar y un rival de enorme prestigio que llega custodiado como una auténtica estrella. La madrugada de su arribo a la CDMX fue solo el prólogo de una jornada que promete ser intensa tanto dentro como fuera de la cancha.

Con el equipo luso ya instalado en su hotel, el siguiente paso será el reconocimiento del Azteca y la última charla táctica antes de salir a la cancha. Del otro lado, México afina también sus últimos detalles. Lo que empezó como una madrugada silenciosa en Santa Fe con aficionados aguantando el sueño, se transformará esta noche en un estadio rugiendo a todo pulmón, listo para recibir a Portugal y disfrutar de un amistoso con sabor a gran cita internacional.