Rafael Márquez no es el principal responsable del mal inicio de México: señalan la falta de talento ofensivo
El comienzo de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana no ha dejado victorias: en sus tres primeros partidos, el equipo perdió 3-0 ante Estados Unidos y empató con Colombia y Perú. Sin embargo, varios analistas consideran que atribuir esos resultados únicamente al entrenador sería simplificar el problema. A su juicio, la plantilla tiene limitaciones importantes, sobre todo cuando intenta crear oportunidades de gol.
Eduardo de la Torre sostuvo que los futbolistas mexicanos no han conseguido producir suficiente peligro en ataque. Aunque reconoció que la responsabilidad es compartida, puso el acento en la escasez de llegadas y en la dificultad para convertir la posesión en ocasiones claras.
«Seguimos prácticamente igual, con cero generación de volumen ofensivo y escasas opciones de gol. Hay una pobreza ofensiva; no es algo nuevo», señaló. También advirtió que los errores defensivos pueden corregirse mediante trabajo, pero que resulta más complejo resolver la falta de recursos para atacar.
Para De la Torre, la Selección debe aspirar a competir en determinados niveles internacionales, pero las ocasiones que genera actualmente no bastan para marcar con regularidad. Desde esa perspectiva, la derrota frente a Estados Unidos no se explica solo por decisiones tácticas: también refleja las dificultades del equipo para construir jugadas que terminen en remates peligrosos.
Carlos Hermosillo coincidió en que Márquez dispone de pocas alternativas y cuestionó la convocatoria de Luis Chávez y Santiago Giménez mientras ambos recuperan ritmo después de sus lesiones. En su opinión, los jugadores deberían completar primero su recuperación en sus clubes antes de regresar al combinado nacional, pues volver sin estar en plenitud podría afectar su confianza.
Hermosillo también matizó el resultado contra Estados Unidos. Consideró que México tuvo algunos momentos favorables y que el rival no dominó todo el encuentro, pero los errores propios -tanto en defensa como en ataque- terminaron inclinando el partido. Además, destacó que la expectativa depositada en Gilberto Mora, de apenas 17 años, muestra la necesidad de encontrar nuevas figuras para el equipo.
Ignacio Hierro pidió tomar en cuenta que el proceso de Márquez apenas comienza. Los partidos amistosos, explicó, sirven para probar futbolistas y determinar quiénes están en condiciones de integrarse al proyecto. A su entender, el entrenador está en una etapa de evaluación y debe identificar con qué jugadores puede contar a largo plazo.
Hierro también coincidió en que el abanico de opciones no es amplio. Por eso, los encuentros de preparación no solo permiten ajustar el sistema: también exponen las carencias de la plantilla y ayudan a decidir qué puestos requieren mayor competencia.
Joaquín del Olmo, por su parte, apuntó a una dificultad de adaptación a la propuesta de Márquez. Según su análisis, el equipo intenta salir jugando de manera insistente, incluso en zonas donde el riesgo aumenta. Esa búsqueda puede derivar en pérdidas de balón si no hay apoyos, movimientos coordinados y alternativas para progresar.
El exfutbolista añadió que México necesita aprovechar mejor los espacios entre líneas y acercarse con más frecuencia al área rival. Circular el balón sin avanzar ni generar profundidad puede dar una imagen de control, pero no necesariamente se traduce en oportunidades.
La evaluación del nuevo ciclo, por tanto, tiene dos dimensiones. Márquez debe encontrar una forma de juego que se adapte a los futbolistas disponibles, mientras que los seleccionados necesitan ejecutar esa propuesta con mayor precisión. Si el equipo arriesga desde el fondo, será clave mejorar los desmarques y ofrecer opciones de pase para reducir los errores.
También será importante definir qué jugadores están realmente listos para competir. Las convocatorias de futbolistas que regresan de una lesión plantean un dilema: su calidad puede ser valiosa, pero el cuerpo técnico debe valorar su estado físico y el ritmo de juego antes de asignarles un papel determinante.
La derrota ante Estados Unidos dejó aspectos por corregir en ambas áreas. En defensa, el equipo tendrá que minimizar equivocaciones que permitan goles evitables; en ataque, deberá construir más ocasiones y no depender únicamente de acciones aisladas. Sin una mejora en la producción ofensiva, los avances tácticos difícilmente se reflejarán en resultados.
Los amistosos iniciales pueden ofrecer pistas, pero no bastan para emitir un veredicto definitivo sobre Márquez. La tarea inmediata consiste en convertir la etapa de pruebas en un plan reconocible: fortalecer la salida, avanzar con intención y crear oportunidades claras. El entrenador tendrá que tomar decisiones, aunque la calidad y la profundidad de la plantilla también condicionarán lo que México pueda conseguir.
