Raoul ortiz cuestiona la calidad de los delanteros mexicanos y sus oportunidades en la liga Mx

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Raoul Ortiz cuestiona la calidad de los delanteros mexicanos y abre debate sobre su falta de oportunidades

La escasez de goleadores mexicanos volvió a generar discusión en el programa *La Última Palabra*, donde se analizaron las razones por las que pocos atacantes nacionales logran consolidarse como titulares en la Liga MX. Raoul Ortiz sostuvo que el problema no se explica únicamente por la presencia de futbolistas extranjeros: a su juicio, también hay deficiencias en la formación y en el nivel de algunos delanteros mexicanos.

El debate se dio antes de un nuevo parón de selecciones, con la Selección Mexicana próxima a disputar los Cuartos de Final de la Concacaf Nations League. Carlos Hermosillo y Eduardo «Yayo» de la Torre ofrecieron una lectura distinta en algunos puntos: ambos señalaron que los atacantes del país reciben pocas oportunidades y que los clubes suelen privilegiar los resultados inmediatos.

Ortiz reconoció que el futbol mexicano tiene un problema serio en la preparación de sus jóvenes, pero también cuestionó la calidad de los centros delanteros nacionales. Según su argumento, los mexicanos que destacan y están en condiciones de ser titulares sí encuentran espacio, mientras que la falta de competencia y rendimiento limita las opciones de otros.

«En México hay un grave problema de formación», planteó el periodista, quien también rechazó que la contratación de extranjeros sea la única explicación. En su opinión, no basta con afirmar que los clubes les cierran el paso a los mexicanos: los jugadores locales deben demostrar que pueden ofrecer un nivel superior. «El mexicano no tiene calidad», resumió durante la discusión, al referirse a la falta de atacantes nacionales capaces de imponerse en sus equipos.

El analista añadió que las oportunidades para los jóvenes han disminuido. Consideró que los clubes cuentan hoy con menos espacios para probar futbolistas en partidos oficiales, pues ya no existe la Copa MX, una competencia que podía servir para rotar planteles y dar minutos a jugadores con poca experiencia en Primera División.

Ortiz describió el sistema como una estructura que prioriza ganar campeonatos por encima de formar, debutar y proyectar talento mexicano. También apuntó que, sin ascenso ni una copa nacional, se reducen los escenarios para observar a más jugadores y facilitar su desarrollo.

Hermosillo coincidió en que los delanteros mexicanos reciben pocas oportunidades, aunque puso el acento en la responsabilidad individual. Para el exgoleador, quienes buscan un lugar deben trabajar con mayor intensidad, ser más contundentes y pelear por el puesto cuando se presenta la ocasión. Aun así, consideró que el margen para demostrar su capacidad suele ser reducido y que traer futbolistas extranjeros representa un negocio atractivo para los clubes.

De la Torre respaldó la crítica sobre la falta de minutos para los canteranos. A su juicio, los equipos más importantes de la Primera División suelen actuar con urgencia y concentran sus esfuerzos en ser campeones, en lugar de permitir que los jóvenes acumulen experiencia y progresen dentro del primer equipo.

El desacuerdo entre los panelistas refleja que la falta de goleadores no tiene una explicación única. La calidad, la formación y la competencia interna pueden influir en el rendimiento de un delantero, pero también importa cuánto juega y qué respaldo recibe después de sus primeros partidos. Sin continuidad, resulta difícil determinar si un futbolista está listo para asumir un papel importante o si necesita más tiempo para desarrollarse.

La formación comienza antes del debut profesional. Un atacante joven requiere preparación técnica, lectura del juego, fortaleza física y trabajo específico frente al arco. También necesita entrenadores capaces de corregir sus movimientos y ayudarlo a tomar mejores decisiones en espacios reducidos. Si el proceso se limita a exigir resultados inmediatos, algunas de esas capacidades pueden quedar incompletas.

Por otro lado, ofrecer minutos no significa asegurar una titularidad permanente. Los clubes pueden integrar a sus canteranos de forma gradual: darles participación en partidos con distintos niveles de exigencia, permitirles competir por el puesto y evaluar su evolución. Esa estrategia ayuda a equilibrar la búsqueda de resultados con el desarrollo de futbolistas propios.

Para los delanteros mexicanos, competir por un lugar implica aprovechar cada oportunidad. La efectividad, el esfuerzo sin balón, la presión sobre los defensores y la capacidad de colaborar con el equipo también pueden influir en la decisión de un técnico. No obstante, esas cualidades necesitan evaluarse en un contexto donde el jugador tenga minutos suficientes para mostrar su progreso.

La discusión también pone sobre la mesa la planificación de los clubes. Si la prioridad permanente es ganar de inmediato, los equipos pueden inclinarse por jugadores con más experiencia y reducir el riesgo de apostar por un joven. En cambio, un proyecto que combine objetivos deportivos con formación puede dar continuidad a los talentos de cantera y ampliar las alternativas para el futbol mexicano.

El debate entre Ortiz, Hermosillo y De la Torre, por tanto, reúne dos responsabilidades que no necesariamente se excluyen. Los atacantes deben mejorar su rendimiento y demostrar que pueden competir, pero las instituciones también tienen que generar condiciones para que esa competencia sea real. La discusión sobre la falta de goleadores mexicanos pasa tanto por la calidad de los jugadores como por la forma en que se forman, se seleccionan y reciben oportunidades.