Roberto alvarado se ve titular en el tri para el mundial 2026 en casa

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«Me veo arrancando de titular»: Roberto Alvarado se aferra a un lugar en el Tri para el Mundial 2026

La Selección Mexicana cerró su etapa de preparación rumbo al Mundial 2026 con una victoria ante Serbia en el Estadio Nemesio Díez, y uno de los nombres propios que volvió a levantar la mano fue Roberto «Piojo» Alvarado. El jugador de Chivas respondió con una actuación sólida partiendo desde el once inicial y, lejos de conformarse, dejó claro que su objetivo es mantenerse como titular cuando arranque la Copa del Mundo en casa.

Tras el duelo ante los balcánicos, Alvarado habló de su momento en el Tricolor, de la intensa disputa interna por un puesto en la alineación de Javier Aguirre y de lo que significaría para él ser parte del cuadro base en un torneo tan especial para el país.

El atacante no ocultó su ambición cuando fue cuestionado sobre si se imagina dentro de los elegidos para el debut mundialista:

«Claro que me visualizo en el once. Obviamente uno se ve ahí, en la cancha, cantando el himno como titular. Hay una competencia muy fuerte, todos queremos estar en ese equipo que arranque el Mundial, pero eso se gana trabajando día a día, en cada entrenamiento y en cada partido. Yo me esfuerzo para estar entre esos once».

Consciente de la calidad y la cantidad de opciones que tiene México en la zona ofensiva, Alvarado considera que su rendimiento de los últimos meses lo coloca en una posición real de pelear por ese sitio. Para él, el proceso previo ha sido clave para llegar con confianza al tramo final.

El futbolista también subrayó la importancia del respaldo que ha recibido del cuerpo técnico encabezado por Javier Aguirre. Asegura que esa confianza es un impulso, pero también una responsabilidad que no puede desperdiciar:

«Lo primero que hago es agradecer la confianza que me ha dado el cuerpo técnico. Cuando un entrenador te da minutos, te pone de titular en partidos importantes, lo mínimo que uno puede hacer es entregarse al máximo. Cada vez que me toca entrar al campo, intento dar todo de mí. Si me toca estar como titular en el Mundial, no tengo duda de que voy a dejar el alma por mis compañeros, por el equipo y por toda la gente que está detrás de nosotros».

Alvarado recalcó que para cualquier futbolista, formar parte de un Mundial ya es un sueño; hacerlo como titular, aún más:

«Desde niño uno sueña con jugar un Mundial. Y si ya estar en la lista es algo enorme, arrancar como titular es otro nivel. ¿A quién no le gustaría salir desde el inicio en un partido mundialista, y más en tu país? Es algo que te motiva todos los días a no aflojar».

El elemento del Rebaño también se refirió al entorno que ha acompañado a la Selección Mexicana en este ciclo, marcado por críticas, dudas y exigencia constante. Para él, el enfoque del grupo pasa por aislarse del ruido y centrarse en lo que se trabaja puertas adentro:

«Sabemos que siempre habrá opiniones, críticas, comentarios buenos y malos. Nosotros tratamos de mantener la cabeza fría, de estar enfocados en lo que nos pide el cuerpo técnico y en lo que se entrena. Lo importante es seguir mejorando, hacer lo que nos corresponde y entregar lo necesario para conseguir los resultados. Las críticas van a estar siempre; lo que podemos controlar es la actitud y el rendimiento en la cancha».

En ese sentido, el atacante destacó el valor de la concentración en el Centro de Alto Rendimiento, donde el grupo ha pasado semanas puliendo detalles rumbo al inicio de la Copa del Mundo. Según Alvarado, este trabajo conjunto ha sido clave para ver una mejor versión del Tri:

«Se nota que hemos mejorado bastante. El tiempo que pasamos juntos en el CAR nos ha servido mucho, tanto en lo táctico como en lo grupal. Hemos trabajado automatismos, recorridos, presión, balón parado, y también nos ha ayudado a conocernos más entre compañeros. Todo eso fortalece al grupo y se refleja cuando salimos al campo».

Para el futbolista, el hecho de que México sea anfitrión añade una carga emocional especial, pero también una motivación que se respira en cada entrenamiento. Asegura que el vestidor está ilusionado y comprometido con estar a la altura de la afición:

«Estamos igual de ilusionados que la gente. Sabemos que no es un Mundial cualquiera, es un Mundial en casa. Queremos que la afición se sienta orgullosa del equipo, que vea a un México que compite, que lucha cada balón y que no se guarda nada. Nuestro objetivo es representar de la mejor manera al país y que la gente salga del estadio sintiendo que lo dimos todo».

El jugador insistió en esa idea de entrega total como una promesa al público:

«Podemos ganar, empatar o perder, eso es futbol, pero lo que sí podemos garantizar es que no vamos a reservarnos nada. En lo personal, si me toca jugar, voy a correr, a presionar, a atacar, a defender… lo que haga falta. Queremos que el aficionado vea un equipo que deja el corazón en la cancha».

Más allá de las sensaciones, Alvarado sabe que para sobrevivir a la competencia interna en la Selección no basta con buenos deseos. El nivel en la ofensiva es alto y los nombres que buscan un lugar en el once son muchos. En su misma zona compiten jugadores con características distintas: extremos rápidos, mediapuntas creativos y delanteros con olfato goleador, lo que obliga a todos a elevar su desempeño.

«En la ofensiva hay jugadores de mucha calidad, todos con estilos diferentes. Eso hace que nadie se pueda relajar. Si un día bajas el ritmo, hay otro compañero listo para aprovechar la oportunidad. Esa competencia interna es positiva, nos empuja a mejorar y al final el beneficiado es el equipo, porque el que juegue va a llegar en un muy buen nivel».

El «Piojo» también destacó el papel de Javier Aguirre en este proceso. Para Alvarado, el técnico ha sabido transmitir calma, claridad y exigencia a partes iguales, lo que ha permitido que el grupo se sienta respaldado, pero también retado a diario.

«Con el míster hay mucha claridad. Nos dice directamente qué espera de nosotros, qué cosas tenemos que corregir y en qué estamos bien. Eso te ayuda mucho como jugador, porque sabes qué rol debes cumplir. Además, transmite tranquilidad, experiencia, pero al mismo tiempo te exige en cada sesión. Uno siente que si hace bien las cosas, va a tener oportunidades».

En lo táctico, Alvarado se ha vuelto una pieza valiosa por su versatilidad. Puede jugar por ambas bandas, como interior o incluso detrás del delantero, algo que podría ser clave a la hora de definir la lista y el once:

«Estoy dispuesto a jugar donde el técnico me necesite. Me siento cómodo tanto por derecha como por izquierda, e incluso más por dentro si el equipo lo requiere. Mientras pueda aportar, no importa la posición. Lo importante es ayudar al grupo, ya sea con goles, asistencias, recorrido o sacrificio defensivo».

Su buen momento con Chivas también ha sido un factor que lo impulsa a pelear por un lugar estelar en el Tri. La continuidad, los minutos y la responsabilidad en su club le han permitido llegar con ritmo y confianza a la Selección. Para él, no existe mejor carta de presentación que el rendimiento semanal en la liga.

No obstante, Alvarado entiende que un Mundial tiene un peso específico distinto. El margen de error se reduce y la exigencia aumenta, más aún cuando se juega en territorio propio. Por eso, considera que la parte mental será tan importante como la física y la táctica:

«En un Mundial te enfrentas a selecciones muy fuertes, a contextos de máxima presión. Ahí la cabeza juega un papel muy importante. Tenemos que llegar fuertes mentalmente, conscientes de que habrá momentos difíciles en los partidos, pero con la personalidad para superarlos. Esa parte también la trabajamos: mantenernos unidos, apoyar al compañero, no caernos si algo no sale bien».

De cara al debut mundialista, el mensaje de Alvarado combina ambición personal con un discurso de equipo. Sí, sueña con ver su nombre en la alineación titular, pero tiene claro que la prioridad será el funcionamiento colectivo y el objetivo común de trascender.

«Uno siempre quiere jugar y estar en los partidos grandes, pero por encima de todo está el grupo. Si me toca iniciar, daré todo. Si me toca entrar de cambio, igual. Y si me toca apoyar desde fuera, estaré empujando a mis compañeros. Aquí lo importante es que México haga un gran Mundial, que el grupo llegue lo más lejos posible».

Con ese espíritu, Roberto Alvarado encara la recta final del camino hacia 2026: compitiendo con intensidad, agradecido por la confianza recibida y con una imagen clara en la mente: estar en el túnel del estadio, con la camiseta de México puesta, listo para cantar el himno como titular en el Mundial que se jugará en casa.