Santiago baños, ¿nuevo mando deportivo de la Fmf tras el mundial 2026?

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‘Santiago Baños tomará el mando deportivo de la FMF tras el Mundial’: la versión que sacude al futbol mexicano

La mesa de “La Última Palabra” volvió a encenderse con una revelación que, de confirmarse, cambiaría el mapa del poder en el futbol nacional. Gustavo Mendoza aseguró que Emilio Azcárraga ya tendría definido a su hombre para dirigir el proyecto deportivo de la Federación Mexicana de Futbol después del Mundial 2026: Santiago Baños.

Mendoza recordó que hace unas semanas adelantó los roces internos y la eventual salida de Diego Ramírez del América, algo que terminó cumpliéndose. Ahora, el analista de FOX Sports México fue un paso más allá y apuntó directamente al futuro inmediato de uno de los dirigentes clave en Coapa.

Según la información que maneja, el propietario del América habría decidido “mover” a Baños de las Águilas a la estructura de la FMF, pero no de inmediato, sino una vez concluida la Copa del Mundo que México coorganizará en 2026. La condición fundamental: que Azcárraga conserve, para entonces, el peso político que hoy tiene dentro de la Federación.

“Lo que tengo entendido es que, después del Mundial, Santiago Baños ha sido el elegido por Emilio Azcárraga para que asuma el control de la Federación Mexicana en lo deportivo”, afirmó Mendoza ante la mesa de debate, subrayando que no se trataría de un simple cargo administrativo, sino de un rol con “poder total” en la planificación futbolística.

El movimiento representaría un cambio radical para Baños, quien pasaría de manejar la operación deportiva de un club a dirigir la estrategia de todo el futbol mexicano: Selección Mayor, selecciones menores, estructuras de captación de talento, criterios de elección de entrenadores y lineamientos generales de competencia.

Sin embargo, nada está garantizado. Mendoza fue claro al señalar que el plan depende de dos grandes factores: el desempeño de la Selección Mexicana en el Mundial 2026 y la correlación de fuerzas entre los dueños de clubes al interior de la FMF. El llamado “G8” —bloque de propietarios que busca ganar terreno en la toma de decisiones— intentaría limitar la influencia de Azcárraga y, con ello, frenar una eventual llegada de Baños a la cúpula federativa.

“Entre los movimientos estratégicos que Emilio Azcárraga tiene en mente, si es que conserva el poder después de 2026, está colocar a Santiago Baños como hombre fuerte en lo deportivo. Pero ahí viene el G8 empujando, tratando de arrebatar parte de ese control y de revolucionar el mando en el futbol mexicano. A mí me parecería sano que hubiera esa sacudida, ojalá el G8 lo consiga, pero lo veo muy complicado”, expuso Mendoza en el programa.

La posible designación de Baños no generó consenso en la mesa. Carlos Hermosillo, por ejemplo, puso en duda la utilidad de un puesto de esta naturaleza si no viene acompañado de facultades reales para tomar decisiones. Desde su óptica, de poco serviría nombrar a un “director deportivo” de la FMF si los dueños continúan marcando la línea en los temas trascendentales.

Aun así, la apuesta que se plantea desde el entorno de Azcárraga es clara: trasladar al ámbito federativo el modelo que ha hecho del América un club ganador en la última década. Mendoza subrayó que, desde la perspectiva del dueño azulcrema, Baños “le ha dado mucho éxito al América” y por eso querría reubicarlo en una posición desde la que pueda conducir el futuro deportivo del futbol mexicano a partir de 2026.

¿Por qué Santiago Baños y no otro directivo?

El posible nombramiento de Baños no es casualidad. En la estructura del América, ha sido pieza central en fichajes, armados de planteles campeones y en la gestión de entrenadores de perfil alto. Para Azcárraga, se trata de un dirigente con el que ya trabaja de manera cercana, en quien confía y cuyo método conoce a detalle.

En el entorno federativo, contar con alguien formado en un club con la exigencia del América se interpreta como un intento de trasladar esa cultura de resultados a la Selección Mexicana. No solo se busca un gestor, sino un perfil que haya lidiado con presión mediática, afición exigente y objetivos claros de títulos.

Al mismo tiempo, el nombre de Baños genera debate. Hay quienes consideran que su cercanía con el América podría reforzar la percepción de que el club azulcrema tiene demasiada influencia sobre la Selección y la estructura de la FMF. Esa sensación, presente desde hace años, podría intensificarse si un directivo ligado al equipo más mediático del país se convierte en el “jefe deportivo” de todo el futbol mexicano.

El factor G8 y la lucha de poder en la FMF

El otro gran elemento de esta historia es el pulso interno entre grupos de poder. El G8, integrado por dueños de distintos clubes, busca ganar peso en las decisiones estratégicas del futbol nacional. Su intención sería repartir el control que, durante años, se ha concentrado principalmente en unas cuantas manos.

Si el G8 logra imponer su visión después del Mundial 2026, el camino de Baños hacia la FMF podría complicarse. Este bloque vería con recelo que un hombre ligado directamente al América sea quien asuma el mando deportivo, pues reforzaría la influencia de Azcárraga en detrimento de un modelo más colegiado.

El escenario contrario —que Azcárraga conserve su actual margen de maniobra— abriría la puerta para consolidar su proyecto. En ese caso, la apuesta por Baños sería una extensión de la forma en que se maneja el América, pero ahora aplicada a la Selección y al resto de las estructuras deportivas de la Federación.

¿Qué implicaría “el control deportivo” de la FMF?

La expresión utilizada por Mendoza no se refiere a la presidencia administrativa de la FMF, sino a la conducción del proyecto futbolístico en sentido estricto. Un personaje con “control deportivo” tendría injerencia en:

– La elección de los directores técnicos de la Selección Mayor y las categorías inferiores.
– El diseño de un modelo de juego y una línea de trabajo común para todas las selecciones.
– La coordinación de visores, fuerzas básicas y programas de formación.
– La calendarización de partidos amistosos con enfoque deportivo (más allá del criterio económico).
– La planificación de procesos de cuatro años, pensando en cada ciclo mundialista.

Eso implicaría pasar de una estructura donde los cargos se reparten entre grupos de interés, a un esquema más centralizado alrededor de una figura que marque una ruta. La gran duda es si, en la práctica, se le permitiría ejecutar esas decisiones o si seguiría topando con los intereses particulares de cada club.

El Mundial 2026 como punto de quiebre

Todo gira alrededor de lo que ocurra en 2026. El desempeño de la Selección Mexicana en el Mundial será el gran termómetro para medir si el modelo actual “aguanta” o si se vuelve inevitable una reestructuración profunda.

Un fracaso sonado podría acelerar el deseo de cambios radicales, ya sea desde el grupo de Azcárraga o desde el G8. En ese contexto, colocar a Baños como cabeza deportiva podría presentarse como una “respuesta” y una cara nueva, pese a que se trata de un dirigente ya consolidado en el medio.

En cambio, si el Tri tiene un papel destacado, no se descarta que la inercia juegue a favor de mantener buena parte de la estructura actual, con ajustes más cosméticos que de fondo. En ese escenario, la idea de entregar todo el mando deportivo a una sola figura podría encontrar más resistencias.

Ventajas y riesgos de un “hombre fuerte” en lo deportivo

Entre los posibles beneficios de un perfil como el de Baños al frente del proyecto deportivo de la FMF se mencionan:

– Mayor coherencia entre selecciones y procesos.
– Un interlocutor único con capacidad de generar una línea de trabajo clara.
– Rapidez en la toma de decisiones sin depender de tantas instancias.
– Experiencia directa en gestión de planteles exitosos en Liga MX.

Pero también existen riesgos evidentes:

– Centralización excesiva del poder en un solo grupo de interés.
– Reproducción de vicios de la Liga MX al ámbito federativo.
– Percepción de favoritismo hacia determinados clubes o representantes.
– Choques constantes con los dueños que no comulguen con su forma de trabajo.

La postura de voces como la de Hermosillo va en la línea de cuestionar si de verdad se busca un cambio de fondo o solo el reacomodo de las mismas figuras en nuevas sillas.

¿Qué cambiaría para el América?

Si el plan se concreta, el América perdería a uno de sus principales arquitectos deportivos. La salida de Baños obligaría al club a replantear su estructura de toma de decisiones: elegir un nuevo director deportivo o repartir sus funciones entre diferentes áreas.

No obstante, también podría interpretarse como parte de una estrategia más amplia de Azcárraga: colocar a alguien de su máxima confianza en la FMF, mientras el América se reestructura internamente con un directivo que siga la filosofía ya instaurada. El club, en teoría, no partiría de cero, pero sí entraría en una nueva etapa.

Para Baños, el salto sería enorme en términos de responsabilidad y exposición. Dejaría de negociar fichajes y plantillas para concentrarse en la visión global del futbol mexicano, un reto mayor y mucho más escrutado por la opinión pública.

¿Es este el cambio que necesita el futbol mexicano?

La eventual llegada de Santiago Baños como máximo responsable deportivo de la FMF abre un debate más amplio: ¿se requieren nuevos nombres o un nuevo sistema? Cambiar personas sin modificar las reglas del juego puede no ser suficiente para solucionar problemas de fondo como la formación de talento, la competitividad internacional o la falta de exportación constante de jugadores.

Por otro lado, contar con un proyecto claro, liderado por alguien que tenga la fuerza política para impulsarlo, podría ser un paso adelante frente a la fragmentación actual. La clave estará en si ese liderazgo se ejerce pensando en el bien colectivo del futbol mexicano, y no solo en salvaguardar los intereses de un grupo de poder.

Por ahora, todo se mantiene en el terreno de la versión periodística. Pero el solo hecho de que el nombre de Santiago Baños se coloque en la conversación como posible “jefe deportivo” de la Federación tras el Mundial 2026, confirma que el tablero de poder en el futbol mexicano se está moviendo y que el torneo que se jugará en casa podría marcar un antes y un después en la manera en que se decide el rumbo del balompié nacional.

Комментарии

stroyexpert 12-08-2026 04:09
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