Joaquín del olmo: con puros jóvenes, américa no va a ganar títulos

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Joaquín del Olmo sacude la mesa de debate: «Con puros jóvenes, América no va a ganar títulos»

En la mesa de análisis de La Última Palabra se encendió la discusión alrededor del líder del Apertura 2026. La gran pregunta era directa: ¿el liderato del América es real o es producto de un arranque engañoso? Aunque la mayoría coincidió en que los números respaldan a las Águilas, el foco terminó en una crítica contundente al proyecto actual del club.

Joaquín del Olmo, exfutbolista y ahora analista de FOX Sports México, fue el más duro al evaluar el plantel azulcrema. Aplaudió el uso de jugadores jóvenes, pero advirtió que, con la base actual, no ve a este equipo compitiendo por títulos importantes.

Según Del Olmo, el América está lejos de jugar al nivel que quisiera Guillermo Almada. Para él, el plantel carece del peso específico que solo dan los futbolistas consolidados: «Está bien que el América se anime con jóvenes, pero este equipo todavía no refleja la idea completa de Almada. Le falta gente con recorrido, jugadores de jerarquía. Si se quedan con este grupo, no los veo llegando demasiado lejos. Un América basado en jóvenes, así como está, no va a conseguir campeonatos».

La polémica se dio a partir de un contexto claro: el América se ubica en la cima de la tabla general tras apenas tres jornadas del torneo. Suma siete puntos y, más allá de algunas dudas sobre su funcionamiento, los resultados lo colocan como líder del Apertura 2026. Ninguno de los panelistas puso en entredicho esos números; lo que se cuestionó fue el fondo futbolístico y la proyección del equipo de cara a la parte seria del torneo.

Fabián Estay matizó el debate, haciendo una diferencia clave: no ve engañoso el liderato, pero sí algunos de los marcadores recientes. Para el exmediocampista, el América tiene méritos suficientes para estar arriba, aunque considera que el desarrollo de los partidos no siempre refleja la superioridad que insinúa la tabla. «Para mí, lo que fue engañoso fue el resultado, no la posición en la tabla. Tienen siete puntos y son justos líderes por lo que han sumado. Me quedó la duda con ciertas decisiones arbitrales; para mí había una jugada de penal. Pero, aun con eso, no creo que el arbitraje haya cambiado el desenlace del partido», señaló.

Carlos Hermosillo coincidió en que el liderato es legítimo por una razón simple: el América ha obtenido los puntos necesarios. Sin embargo, fue muy claro en separar el tema de los resultados del de la calidad futbolística. «Es el líder porque tiene siete puntos, pero de ahí a decir que es el equipo que mejor juega, no. Me alegra que les esté yendo bien, sobre todo porque es un club acostumbrado a fichar extranjeros a billetazos. Esta vez tuvieron que cambiar el modelo: se les acabó la chequera y están volteando a ver a los chavos», analizó el «Grandote de Cerro Azul».

La presencia de jóvenes en la plantilla fue un punto recurrente en la conversación. Para algunos, es una gran noticia que una institución tan exigente como el América por fin le abra espacio genuino a la cantera y a futbolistas con poca experiencia. Para otros, como Del Olmo, esa apuesta debe ir acompañada de refuerzos con historial ganador, especialmente si el objetivo es pelear todos los torneos hasta el final. El debate giró, en el fondo, sobre cómo encontrar el equilibrio entre formación y resultados inmediatos.

El «Pollo» Ortiz añadió un ingrediente más a la presión que rodea al club: la Leagues Cup. De acuerdo con el analista, puertas adentro del América este torneo no se ve como un simple compromiso más del calendario, sino como una meta obligatoria. «En América, con lo que tienen, quieren ganar todo. La copa es una exigencia interna, la sienten como un título que deben levantar. Le van a dar máxima prioridad a la Leagues Cup», aseguró.

En paralelo a este debate, el contexto del plantel también se está moviendo. El América acaba de cerrar la llegada de Edwin Cerrillo, procedente del Galaxy, un mediocampista que puede ofrecer otra variante en el centro del campo. Este fichaje se suma a la idea de mezclar juventud con futbolistas que ya han vivido otros entornos competitivos. La directiva parece buscar, al menos en el papel, una base con dinámica y recorrido, aunque para voces como la de Del Olmo aún falta jerarquía de alto nivel.

Las tres primeras jornadas del campeonato no permiten ver, todavía, la versión definitiva de ningún equipo. En ese sentido, varios panelistas fueron prudentes: señalaron que el torneo apenas está tomando forma y que es pronto para dictar sentencia. Sin embargo, la exigencia hacia el América siempre es diferente. Pocas instituciones en el futbol mexicano cargan con el peso de que cada torneo sin título se considere un fracaso, y eso coloca bajo la lupa cualquier señal de debilidad o de proyecto a medio hacer.

Detrás de la frase de Del Olmo hay una lectura de fondo: los clubes grandes suelen ganar campeonatos cuando logran combinar tres elementos: futbolistas experimentados en puestos clave, jóvenes que aportan energía y competencia interna, y un cuerpo técnico capaz de sostener un modelo de juego más allá de los altibajos normales de un torneo largo. Si uno de estos componentes falla, el margen de error se reduce drásticamente.

El caso del América en este Apertura 2026 parece estar en esa encrucijada. Por un lado, los resultados lo colocan como líder y eso le da tranquilidad momentánea al cuerpo técnico y a la directiva. Por otro, la sensación de que el rendimiento no convence del todo alimenta la idea de que tarde o temprano podría quedar exhibido ante rivales de mayor jerarquía, ya sea en la fase final del torneo local o en compromisos internacionales.

La discusión en el programa también deja una reflexión sobre el rol de los jóvenes en equipos acostumbrados a vivir bajo presión. Dar minutos a futbolistas recién formados implica asumir errores, desajustes y cierta irregularidad en el corto plazo. El problema es que, en un club como el América, esos márgenes son mínimos. De ahí que voces como la de Del Olmo insistan en reforzar con jugadores probados, capaces de cargar con la responsabilidad en los momentos más críticos, como una liguilla o una final.

Al mismo tiempo, la apuesta actual puede representar una oportunidad histórica para el club. Si logra consolidar a varios de estos jóvenes como titulares habituales, el América podría construirse una base sólida para los próximos años, reducir el gasto en fichajes costosos y, eventualmente, tener un equipo competitivo sin depender tanto del mercado extranjero. El riesgo, claro, es que este proceso se quede a la mitad si los resultados no acompañan y se decide desmantelar el proyecto prematuramente.

Otro punto que se desprende de la conversación es el papel del arbitraje. Estay expresó dudas sobre una acción que, a su juicio, debió marcarse como penal. Aunque aclaró que, en su opinión, la decisión final no alteró el marcador, deja latente un tema que siempre rodea a los equipos grandes: la percepción de que pueden verse beneficiados o perjudicados por decisiones arbitrales en momentos clave. Esta narrativa, justa o no, suele acompañar a clubes como el América cada vez que se discute su liderato o su desempeño.

De cara a lo que viene, el América tendrá que demostrar que su posición en la tabla no es solo producto de un buen arranque con calendario manejable, sino el reflejo de un equipo en construcción que crece semana a semana. Si Guillermo Almada consigue que sus jugadores jóvenes se adapten rápido a la presión, y si la directiva complementa el plantel con refuerzos de experiencia donde haga falta, el pronóstico de Del Olmo podría quedarse corto. Si no, su sentencia podría convertirse en una advertencia que termine cumpliéndose cuando se definan los títulos.

Por ahora, el debate queda abierto: ¿es suficiente la energía y frescura de una plantilla joven para cargar con la responsabilidad de un gigante como el América, o será inevitable recurrir a figuras de más recorrido para aspirar a levantar trofeos en este Apertura 2026 y en la Leagues Cup? Lo único claro es que, aún con dudas en el juego, las Águilas ya están donde la historia y su afición siempre las exige: en la cima de la clasificación, bajo la lupa y sin margen para relajarse.