Liga Mx en crisis ante la Mls: dura crítica por su nivel en leagues cup

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«Somos incapaces de ganar a la MLS en EE.UU.»: duro cuestionamiento al nivel de la Liga MX en la Leagues Cup

Raoul Ortiz lanzó un fuerte señalamiento hacia los clubes mexicanos por su desempeño en la Leagues Cup 2026, al asegurar que el futbol mexicano «es incapaz de ganarle a los equipos de la MLS en su casa». Para el periodista, ya no basta con justificar los malos resultados diciendo que «no interesa» el torneo; el problema, sostiene, es deportivo y de mentalidad.

En el programa La Última Palabra, Ortiz fue claro: los equipos de la Liga MX no deberían negarse a disputar la Leagues Cup, al contrario, tendrían que asumirla como una oportunidad para ganar prestigio y aliviar presiones internas. Según sus palabras, instituciones como América, Chivas y Pumas tendrían mucho que ganar si logran levantar el trofeo.

Ortiz explicó que, para varios clubes históricos, el título podría significar algo más que un simple torneo binacional. En el caso de Pumas, por ejemplo, habló de la necesidad de «desempolvar las vitrinas» y volver a levantar un campeonato internacional. Para Chivas, consideró que el torneo serviría para reafirmar un proyecto deportivo que ha sido muy cuestionado en los últimos años. Y en el caso del América, apuntó que ganar la Leagues Cup ayudaría a reducir parte de la presión mediática y de la afición, acostumbrada a exigir títulos de forma constante.

El periodista también puso sobre la mesa una cifra preocupante: en la edición 2026, los equipos de la Liga MX apenas suman 13 victorias, mientras que los clubes de la MLS acumulan 23 triunfos. Para él, estos números reflejan una tendencia que ya no se puede ocultar ni minimizar.

Ortiz criticó la narrativa recurrente de algunos sectores del futbol mexicano que intentan restarle importancia a la competencia cuando los resultados no acompañan. Según él, lo más sencillo es decir que la Leagues Cup no es prioritaria o que «no interesa», pero en realidad, el problema es que los clubes mexicanos no han sabido competir con autoridad en territorio estadounidense.

«Lo fácil es quitarnos la marca diciendo ‘no ganamos porque no nos interesa’, en lugar de aceptar que no podemos vencer a los equipos de la MLS en su casa», expuso. Y remató con una frase que encendió el debate: «Somos incapaces de viajar a Estados Unidos, donde todo está bien cómodo, y aun así no podemos ganarles».

Mientras Ortiz insistía en la necesidad de asumir responsabilidades y elevar el nivel competitivo, Carlos Hermosillo adoptó una postura distinta, mucho más crítica hacia la naturaleza misma del torneo. El exdelantero mexicano cuestionó con dureza la Leagues Cup, asegurando que «no sirve para nada» tal y como está planteada actualmente.

Hermosillo señaló que el formato actual beneficia en exceso a los clubes de la MLS, sobre todo porque prácticamente todos los partidos se disputan en Estados Unidos. Para él, la falta de reciprocidad en las sedes distorsiona la competencia y resta atractivo deportivo al torneo.

El exjugador propuso modificaciones importantes: planteó la posibilidad de realizar partidos de ida y vuelta o, al menos, alternar las sedes un año en México y el siguiente en Estados Unidos. Desde su perspectiva, solo con un cambio estructural se podría hablar de una competencia más justa y equilibrada. De lo contrario, considera que la Leagues Cup aporta poco o nada al crecimiento de los equipos mexicanos.

«Es un torneo al que no le veo mucho, no creo que le deje grandes beneficios a los clubes de la Liga MX. Me gustaría que el formato cambiara. Así, como está hoy, no sirve para nada», sentenció Hermosillo, subrayando que, más allá de la bolsa económica, el balance deportivo para el futbol mexicano es limitado.

El debate entre ambas posturas abre una discusión más amplia sobre el momento que vive la Liga MX frente a la MLS. Por un lado, están quienes señalan la alarmante dificultad de los clubes aztecas para competir en suelo estadounidense. Por otro, quienes apuntan que el diseño de la Leagues Cup está hecho a la medida de la liga norteamericana y que eso altera la paridad.

Sin embargo, más allá del formato, los resultados recientes refuerzan la percepción de que la MLS ha recortado de manera drástica la distancia que históricamente mantuvo con la Liga MX. El crecimiento en infraestructura, academias, mercadotecnia y fichajes de alto impacto en Estados Unidos contrasta con los altibajos y la falta de continuidad en muchos proyectos deportivos mexicanos.

A esto se suma el calendario: los clubes de la MLS suelen llegar a la Leagues Cup con rodaje pleno en su temporada, mientras algunos equipos de la Liga MX están apenas ajustando piezas tras el inicio del torneo local. Aunque esta explicación se repite con frecuencia, en opinión de analistas como Ortiz, ya no alcanza para justificar derrotas constantes y actuaciones discretas.

Otro punto de crítica recurrente es el aspecto mental. Varios especialistas consideran que los equipos mexicanos se han acostumbrado a pensar que el simple «peso de la camiseta» bastará para imponerse en la región. Sin embargo, cada año crece el número de clubes de la MLS que juegan sin complejos, presionan alto, corren todo el partido y aprovechan al máximo el apoyo de su afición local.

El factor económico también es clave. La Leagues Cup genera importantes ingresos por derechos de transmisión, patrocinios y taquilla, lo que explica por qué los organizadores insisten en mantener la mayoría de los partidos en territorio estadounidense. Para la Liga MX, esa derrama es atractiva, pero el costo deportivo podría ser alto si el torneo se convierte, a ojos de la afición, en un escaparate donde la MLS luce más sólida y moderna.

En ese contexto, la exigencia hacia los clubes mexicanos es doble: competir con seriedad dentro del campo y, al mismo tiempo, presionar para que el formato evolucione hacia algo más equilibrado. Si la Liga MX quiere seguir presumiendo su nivel histórico en la región, necesita mostrarlo también en torneos oficiales, no solo en discursos.

Las voces que piden cambios no solo critican: también plantean rutas de mejora. Entre las propuestas más comentadas están:
– Crear una rotación real de sedes entre México y Estados Unidos para que el torneo no sea prácticamente «en cancha neutra» pero con ambiente a favor de la MLS.
– Ajustar calendarios para que los clubes mexicanos lleguen en un mejor momento físico y futbolístico.
– Otorgar mayor peso deportivo al torneo, vinculándolo de manera clara con cupos internacionales adicionales o incentivos deportivos que vayan más allá del premio económico.
– Fortalecer las plantillas de la Liga MX con proyectos a largo plazo, más trabajo en fuerzas básicas y continuidad en los cuerpos técnicos, para llegar con identidades de juego más sólidas.

Mientras tanto, la afición observa con creciente frustración cómo equipos que solían dominar la región batallan para imponerse a rivales de la MLS, incluso aquellos que no figuran como potencias en su propia liga. Casos como el de Tigres, que dejó escapar un triunfo en casa ante uno de los peores conjuntos de la MLS, alimentan la percepción de que algo no está funcionando en el futbol mexicano.

El contraste con la narrativa de años anteriores es evidente: antes, los torneos binacionales eran vistos casi como un trámite para refrendar la superioridad de la Liga MX. Hoy, cada derrota duele más porque exhibe una realidad incómoda: la MLS ya no solo compite en lo comercial, también empieza a imponerse en lo deportivo.

En síntesis, las frases de Raoul Ortiz y Carlos Hermosillo reflejan dos caras de la misma preocupación. Uno apunta al orgullo deportivo y a la incapacidad actual para ganar en Estados Unidos; el otro, al diseño de un torneo que considera poco útil y desequilibrado. Pero ambos coinciden en algo: la Leagues Cup ha encendido las alarmas sobre el verdadero nivel de la Liga MX y ha dejado claro que el futbol mexicano ya no puede seguir viviendo de la inercia del pasado.

De cara a futuras ediciones, el reto para los clubes mexicanos será asumir este torneo con mayor autocrítica, profesionalismo y ambición. Solo así podrán transformar una competencia cuestionada en una oportunidad real para recuperar prestigio, demostrar jerarquía y, sobre todo, cerrar la brecha que, cada año, parece acortarse más a favor de la MLS.