Cruz Azul cae ante Inter Miami y suma otro tropiezo en la era de Joel Huiqui
Cruz Azul perdió 2-0 frente al Inter Miami en la Campeones Cup 2026, resultado que significó el segundo revés internacional del equipo desde que Joel Huiqui asumió la conducción del proyecto. La actuación de La Máquina generó fuertes cuestionamientos por parte de los analistas de *La Última Palabra*, quienes consideraron que el conjunto mexicano desaprovechó una oportunidad importante para conquistar un título y reafirmar su crecimiento.
El encuentro, disputado en el Nu Bank, terminó inclinándose a favor del campeón de la MLS. Lionel Messi fue decisivo al participar directamente en las dos anotaciones: marcó un gol y colaboró con una asistencia. Más allá de la presencia del argentino, Cruz Azul dejó una imagen discreta, con problemas para circular el balón, poca claridad en el último tercio y errores defensivos que terminaron costándole el partido.
La derrota adquirió mayor relevancia porque se trataba de una final. Aunque la Campeones Cup no tiene el mismo peso histórico que otros torneos internacionales, el partido representaba la posibilidad de sumar un trofeo y fortalecer la confianza alrededor del proceso encabezado por Huiqui.
Carlos Hermosillo fue uno de los comentaristas más críticos con el desempeño celeste. Desde su perspectiva, Cruz Azul debía mostrar una jerarquía superior debido a la calidad de su plantilla y a su condición de representante del futbol mexicano.
«Es una final, es una copa y, tenga el valor que tenga, hay que ganarla. Me esperaba mucho más de Cruz Azul. Es un equipo representativo del país y, para mí, era superior al Inter Miami, pero no lo demostró en la cancha», señaló el exdelantero.
Paul Aguilar también puso el foco en el funcionamiento colectivo. El exfutbolista aseguró que Cruz Azul venía mostrando deficiencias desde el segundo tiempo del duelo contra América y que ante el club estadounidense volvió a cometer demasiados errores.
El analista descartó que el viaje pudiera utilizarse como explicación para la derrota. En su opinión, los futbolistas profesionales están acostumbrados a disputar partidos con poco descanso y a desplazarse grandes distancias durante una temporada.
Además, Aguilar cuestionó las facilidades otorgadas en las jugadas decisivas. Consideró especialmente grave que un defensor con ventaja física permitiera un remate cómodo de Messi, quien aprovechó la falta de concentración para marcar diferencia.
Arturo Villanueva coincidió en que el resultado debe considerarse un fracaso deportivo. Argumentó que había un campeonato en juego, que Cruz Azul contaba con una nómina competitiva y que el contexto favorecía al representante de la Liga MX, sobre todo después de varios resultados positivos de los clubes mexicanos frente a equipos de la MLS.
Para Villanueva, el equipo no logró aprovechar los recursos disponibles ni el momento de la institución. Una victoria habría servido para respaldar el trabajo de Huiqui y ofrecer estabilidad a un proyecto que todavía busca consolidarse.
«Es un fracaso porque había un título de por medio y Cruz Azul llevó a su mejor plantilla disponible. No supo convertir sus condiciones en una victoria ni utilizar el partido para fortalecer el proceso», explicó.
En contraste, Eduardo de la Torre rechazó que una sola actuación pueda definir por completo el éxito o el fracaso de un entrenador. El exjugador restó trascendencia al trofeo y sostuvo que, aun en caso de haber ganado, el resultado no habría representado necesariamente un éxito estructural.
«Un partido no determina por sí solo si existe fracaso o éxito. Para mí, este encuentro no debería tener la capacidad de definir todo un proceso. Fue simplemente un partido más», afirmó.
Errores que explican la caída de Cruz Azul
El principal problema de La Máquina estuvo en la imprecisión. El equipo perdió numerosos balones en zonas comprometidas y no consiguió conectar a sus mediocampistas con los atacantes. Cuando recuperaba la pelota, sus avances eran previsibles y permitían al Inter Miami reorganizarse con rapidez.
La presión tampoco funcionó de manera constante. Cruz Azul intentó incomodar la salida rival, pero dejó espacios entre líneas que Messi supo aprovechar. El argentino retrocedió para participar en la elaboración y encontró libertad suficiente para recibir, girar y filtrar pases peligrosos.
En defensa, el conjunto mexicano sufrió especialmente en las jugadas aéreas y en los movimientos de segunda línea. Las desatenciones mencionadas por Aguilar no fueron hechos aislados: reflejaron una falta de coordinación que permitió al Inter Miami atacar con ventaja.
El desafío para Joel Huiqui
La era de Joel Huiqui apenas comienza, pero los resultados internacionales ya generan presión. El entrenador deberá corregir rápidamente los fallos de concentración y recuperar la regularidad de un equipo que, por nombres y profundidad de plantilla, está obligado a competir por los títulos.
El próximo reto será transformar la experiencia en aprendizaje. No bastará con justificar la derrota por el calendario, el viaje o la calidad individual de Messi. Cruz Azul tendrá que demostrar una reacción futbolística, especialmente en los partidos de mayor exigencia.
También será importante mejorar la eficacia ofensiva. La posesión pierde valor si no se traduce en ocasiones claras, y una plantilla con aspiraciones debe encontrar soluciones cuando el rival bloquea los espacios interiores.
Un revés que aumenta las dudas
La derrota contra Inter Miami no elimina los avances que Cruz Azul pueda haber conseguido durante el ciclo de Huiqui, pero sí expone aspectos que todavía no están resueltos. Perder una final siempre deja consecuencias, sobre todo cuando el equipo parte con expectativas elevadas.
Para algunos analistas, el marcador confirmó un segundo fracaso internacional; para otros, representa únicamente un tropiezo dentro de un proceso más amplio. La verdadera dimensión del resultado dependerá de la respuesta del equipo en los siguientes compromisos.
Cruz Azul tendrá ahora la obligación de demostrar que la caída en la Campeones Cup fue una excepción y no una señal de fragilidad. La exigencia aumentará, y cada nuevo partido servirá para evaluar si Huiqui consigue construir un conjunto competitivo, equilibrado y capaz de ganar cuando hay un trofeo en juego.
