América o chivas: ¿qué club es más grande en la historia del futbol mexicano?

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América o Chivas: ¿qué club es más grande en la historia del futbol mexicano?

El Clásico Nacional vuelve a colocar en el centro del debate una pregunta que divide al futbol mexicano: ¿América o Chivas es el equipo más grande del país? La discusión no tiene una respuesta sencilla, porque ambos clubes representan formas muy distintas de entender el deporte, cuentan con millones de seguidores y han marcado distintas épocas de la Liga MX.

En la mesa de análisis de *La Última Palabra*, especialistas y exfutbolistas compararon la trayectoria de las Águilas y el Rebaño Sagrado, justo antes de un partido en el que América podía alcanzar las 100 victorias frente a su máximo rival. El intercambio dejó claro que la grandeza puede medirse por títulos, tradición, identidad, impacto mediático y relación con la afición.

Fabián Estay fue uno de los primeros en plantear una postura equilibrada. El exjugador americanista consideró que ambos equipos se encuentran en condiciones similares cuando se analiza su importancia histórica. Para él, la identidad de Chivas, basada en utilizar exclusivamente futbolistas mexicanos, constituye un rasgo excepcional dentro del futbol internacional.

El exmediocampista destacó que esa política deportiva distingue al Guadalajara y le ha permitido construir una personalidad propia. Aunque América cuenta con más campeonatos recientes y logró una ventaja considerable tras conquistar un tricampeonato, Estay consideró que la historia de Chivas mantiene suficiente peso para sostener la comparación.

«Los pongo en igualdad de condiciones. La historia de Chivas me parece maravillosa por jugar únicamente con mexicanos», fue la idea central de su argumento. También recordó que una filosofía parecida puede encontrarse en el Athletic de Bilbao, aunque con características diferentes.

En el caso del América, Estay resaltó su enorme alcance mediático y la influencia que tuvo la televisión en la expansión de su popularidad. Las Águilas se convirtieron en uno de los clubes más visibles, polémicos y seguidos del país. Esa exposición provocó que su presencia trascendiera el terreno de juego: América no solo tiene aficionados, también cuenta con una gran cantidad de detractores.

Joaquín del Olmo coincidió en que la comparación es complicada porque se trata de dos instituciones con identidades opuestas. Desde su perspectiva, Chivas suele despertar cariño, mientras que América genera una mezcla mucho más intensa de admiración y rechazo.

El exfutbolista explicó que, cuando juega Guadalajara, muchos espectadores desean verlo ganar, incluso si no son seguidores del club. En cambio, cuando participa América, una parte importante del público acude con la expectativa de verlo perder. Esa reacción, aunque negativa, también demuestra el peso que tienen las Águilas dentro de la cultura futbolística nacional.

Del Olmo reconoció además el mérito de la política de Chivas. Competir durante décadas con una plantilla integrada únicamente por mexicanos representa una dificultad deportiva considerable, especialmente en una liga que permite contratar jugadores extranjeros. Para Óscar Guzmán, esa decisión merece reconocimiento sin importar los colores que cada aficionado apoye.

Uno de los puntos en los que ambos clubes coinciden es en su capacidad para generar una conexión extraordinaria con la sociedad mexicana. Del Olmo sostuvo que América y Chivas son las instituciones que más pasiones despiertan en el país. Sus partidos suelen atraer grandes audiencias, llenar estadios y provocar conversaciones incluso entre personas que no siguen regularmente la Liga MX.

Eduardo de la Torre, identificado históricamente con Chivas, presentó una postura más contundente. Para el exjugador y exentrenador rojiblanco, ni siquiera debería existir una comparación entre ambos equipos cuando se habla de tradición.

De la Torre admitió que América puede presumir más campeonatos o haber alcanzado al Guadalajara en el número de trofeos. Sin embargo, afirmó que la cantidad de títulos no basta para medir la grandeza. En su opinión, Chivas conserva una ventaja histórica gracias a la época del «Campeonísimo» y a su compromiso con los futbolistas mexicanos.

Para este sector del análisis, el legado del Guadalajara se construyó antes de la era moderna de la televisión y del futbol comercial. La identidad del club, sus campeonatos de las décadas anteriores y la fidelidad a una regla deportiva única son elementos que, según De la Torre, las Águilas no pueden igualar por completo.

Ignacio Hierro intentó llevar la discusión hacia una evaluación más objetiva. En lugar de centrarse solamente en los trofeos o en la tradición, planteó que la grandeza de un club debe analizarse desde varios ángulos. Entre ellos se encuentran la cantidad de campeonatos, la continuidad competitiva, la influencia cultural, el arraigo popular y la capacidad para mantenerse vigente con el paso del tiempo.

Desde esa perspectiva, América cuenta con argumentos muy sólidos. El club ha protagonizado numerosas etapas de dominio, posee una de las colecciones de títulos más importantes del futbol mexicano y suele mantenerse como candidato al campeonato. Además, su presencia nacional se extiende más allá de la Ciudad de México.

Chivas, por su parte, tiene una identidad difícil de replicar. Su política de jugar con futbolistas mexicanos lo obliga a desarrollar talento, buscar nuevas generaciones y competir con una estructura distinta a la de la mayoría de sus rivales. Esa característica le ha permitido conservar una base de aficionados que se identifica con el sentido nacionalista del proyecto.

El debate también se relaciona con la forma en que cada institución enfrenta la presión. En América, la exigencia normalmente está vinculada con ganar títulos. Un torneo sin campeonato suele considerarse un fracaso, incluso si el equipo alcanza fases avanzadas. En Chivas, además del resultado, se evalúa que el plantel mantenga la esencia histórica del club.

La rivalidad entre ambos equipos tampoco depende únicamente de las finales disputadas. El Clásico Nacional representa una confrontación cultural entre dos modelos: el club que busca reunir a los mejores jugadores disponibles y el que defiende una identidad basada exclusivamente en el talento mexicano. Esa diferencia alimenta la rivalidad y explica por qué cada partido tiene una repercusión especial.

El posible triunfo número 100 del América ante Chivas añade un ingrediente estadístico al enfrentamiento. Para las Águilas, alcanzar esa cifra significaría reforzar su dominio en los duelos directos. Para el Guadalajara, evitarlo representaría una oportunidad de defender su orgullo histórico y demostrar que la rivalidad no puede reducirse a una cuenta de victorias.

En cuanto a los campeonatos, América ha tomado ventaja en los últimos años y ha fortalecido su posición como el club más ganador de México. Chivas, no obstante, conserva una importancia histórica que continúa influyendo en la percepción de sus seguidores y de buena parte del futbol mexicano.

Por eso, la respuesta depende del criterio utilizado. Si la grandeza se mide principalmente por títulos y resultados recientes, América tiene argumentos superiores. Si se considera la tradición, la identidad, el «Campeonísimo» y el uso exclusivo de jugadores mexicanos, Chivas mantiene una defensa igualmente poderosa.

La discusión probablemente continuará después del próximo Clásico Nacional, sin importar el marcador. Cada victoria, campeonato o generación de futbolistas volverá a modificar los argumentos. Lo único indiscutible es que América y Chivas siguen siendo los dos clubes con mayor capacidad para movilizar a la afición mexicana y convertir un partido de liga en un acontecimiento nacional.